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Artículo - Sanidad
Cólico,
el enemigo silencioso
Según
diferentes estudios veterinarios, el cólico es una de las
principales causas de mortalidad equina. Conocer sus síntomas
y saber cómo actuar es la mejor manera para un éxito
seguro.
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El
cólico son dolores en el aparato digestivo del animal que
se producen por un cálculo en las vías biliares (cólico
hepático), un cálculo en las vías renales (cólico renal)
o por la torsión del intestino del animal (cólico de torsión).
Es importante saber que los caballos son más vulnerables a
esta enfermedad por su imposibilidad a la hora de vomitar
que puede provocar la dilatación gástrica.
Los
cólicos se producen en parte por la anatomía del caballo.
Tienen un intestino muy grande en comparación con el estómago
que es muy pequeño.
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Esto conlleva a que las digestiones
sean rápidas y en muchos casos, la comida pase a los
intestinos casi sin ser digerida. Otro de los motivos
importantes son los parásitos que se alojan en el aparato
digestivo del caballo. Una buena desparasitación regular
disminuirá el riesgo de cólico. Otras causas frecuentes
son la ingestión escasa o excesiva de alimentos o un cambio
en la dieta del animal. Los caballos son muy sensibles a
dichas variaciones y una dieta en la que se aumenten los
alimentos ricos en proteínas, energía o fibras brutas
provocará peores digestiones en el caballo y haga que este
se enfrente a un posible cólico. Otra de las causas que
pueden fomentar un cólico es el excesivo ejercicio, los
resfriados y beber agua en cantidad insuficiente, que esté
contaminada o muy fría.
Una
vez enumeradas las posibles causas de la enfermedad es bueno
observar a los animales. Al igual que las personas dan síntomas
claros de estar molestos. Si estamos atentos a los avisos
que nos da el animal podremos actuar deprisa. Cuando el
caballo se enfrenta a un cólico suele estar inquieto,
moverse de un lado a otro buscando la postura más cómoda e
incluso revolcándose de forma brusca sobre la cama. Esto no
significa que todos los caballos que se revuelcan estén
ante un cólico. En otros casos, el caballo permanecerá
quieto o tumbado y se negará a andar. Además su mirada será
triste y apagada. Por otro lado, tenemos que estar atentos a
su pulso y respiración que serán más rápidos. Otros síntomas
son: dificultad para orinar y heces pequeñas, líquidas o
de color extraño. El tamaño del abdomen suele aumentar por
uno o los dos lados y la sudoración del caballo será
intensa. Ante esta última señal hay que estar muy atentos
ya que la pérdida de líquido puede ser importante y
provocar la deshidratación del animal y conducirlo a un
estado de shock.
Lo
primero que se debe hacer después de observar al animal es
llamar lo antes posible a un veterinario. Los profesionales
en la materia darán un diagnóstico apropiado para cada
caso y ayudarán al caballo a tener menos dolores y a
sentirse mejor poco a poco. Mientras llega el veterinario
podemos tomar ciertas precauciones como no dejar que el
animal se revuelque para evitar lesiones y si no lo
conseguimos aumentar el tamaño de la cama. Además debemos
prohibirle que coma o beba. El tiempo es fundamental y de él
depende que nuestro caballo supere el cólico con éxito o
no.
Sin
duda, es mejor prevenir que curar por ello se recomienda que
se desparasite de forma regular y en el caso de los animales
que están estabulados se les controle la alimentación
tanto en la calidad como en la cantidad y que ésta se
distribuya en diferentes tomas a lo largo de el día.
Nuria
B. Martínez - OcioCaballo
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