Artículo - Historia |
Nuria
B. Martínez - OcioCaballo |
Antiguo
Egipto: los primeros caballos, caballos de guerra
Los
caballos no siempre cabalgaron por el desierto del Antiguo
Imperio. Los equinos sólo entraron en la vida de los egipcios cuando se hicieron indispensables para la guerra
alrededor del año 1590 a.C.
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Los
caballos nunca habían sido utilizados por esta civilización
ya que los habitantes del valle del Nilo tenían cubiertas
sus necesidades de transporte con tres métodos básicos: la
tracción humana para trabajos delicados, a lomos de asnos
para el transporte y las labores agrícolas y el transporte
fluvial para las mercancías pesadas, el cruce de una orilla
a otra y las largas travesías.
Sin
embargo, la guerra con los hicsos abrió los ojos al Faraón
y a sus jefes militares. Su sistema de guerra era por medio
de tropas de infantería reclutadas del campesinado y
desplazadas a pie con armas sencillas de cobre, mientras que
sus
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enemigos utilizaban el transporte rodado tirado por
caballos, tenían mejores armas fabricas en bronce, recorrían
mayores distancias y todo con más precisión y rapidez.
Thut-mose
I se dio cuenta de la necesidad de reformar su ejército
incorporando el carro y los caballos a sus destacamentos. En
un primer momento, en Egipto no se conocía ni la fabricación
de carros ni se daba la cría caballar por lo que fue
preciso que en las sucesivas campañas militares se
capturasen animales y se confiscasen carros como botines
preciados de guerra.
La
fabricación del carro
Fue
la dinastía XVIII la que puso en marcha la construcción
propia de carros, imitando los modelos conocidos, con el fin
de formar un amplio cuerpo de carros de guerra y animales de
tiro.
El
carro inicial se componía de una caja con armazón de
maderas curvadas y con suelo en forma de D a partir de tiras
de cuero. En la caja se enganchaba un timón de una sola
pieza al que se le acoplaba el yugo de forma transversal y
cada lado un horcajo para enganchar a los equinos. También
unido a la caja, el eje central de las ruedas de unos dos
metros que se aseguraba de dar estabilidad y velocidad al
carro. Por último las ruedas de madera sujetas al eje por
un pasador lo que permitía que en caso de rotura se
cambiasen de forma fácil y rápida.
Así
con el paso de los años, lo que comenzó siendo un
instrumento de guerra, pasó a ser la herramienta
indispensable para la patrulla de fronteras en el desierto y
después un elemento básico de distinción social.
Algunos
datos curiosos
Todos
los datos que conocemos en la actualidad son gracias al buen
estado de conservación de los seis carros hallados en el
Valle de los Reyes y que ahora se pueden visitar en el Museo
de El Cairo y otro encontrado por Rosellini y que se expone
en el Museo de Florencia.
Como
el carro y el caballo eran elementos desconocidos, los
escribas tuvieron que inventar palabras específicas para
designar estos elementos, así htr seguida de un
corcel significaba “tiro de dos caballos”.
En
un momento de la historia de Egipto, durante el reinado de
Thut-mose I, el carro de combate y los caballos llegaron a
ser más valiosos que el propio oro, por eso sólo el faraón
podía acceder a ellos y fue el primer interesado en
investigar todas las posibilidades del nuevo vehículo.
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