Artículo - Psicología

Un acercamiento a la preparación psicológica del jinete

 

Uno de los focos donde apunta el entrenamiento psicológico aplicado desde la Psicología del Deporte es la utilización de las habilidades mentales y emocionales para mejorar o aumentar el rendimiento humano. Una persona puede desear desarrollar su potencial para alcanzar el máximo nivel posible o simplemente desear incrementar los beneficios de una práctica de tiempo libre. La psicología del deporte ayuda a los jinetes a clarificar sus metas personales y a alcanzarlas.

 

Existe gran cantidad de bibliografía relacionada con el trato con el caballo, su personalidad, la relación  del jinete con el caballo, etc. Sin duda que la formación de un buen jinete exige un exhaustivo conocimiento del caballo, una preparación física y técnica según sea la disciplina escogida; pero en muchas ocasiones se descuida la preparación psicológica del propio jinete/amazona.

 

La psicología se encuentra presente en distintos momentos de la práctica. Se pueden citar como ejemplo algunos aspectos relacionados con la preparación psicológica del jinete:

 

- Los jinetes tienden a ser extremadamente autoexigentes consigo mismos y su diálogo interno generalmente lo enfocan a los aspectos negativos de su práctica. El objetivo de un entrenamiento

psicológico sería re-programar este lenguaje y orientar su atención a los aspectos positivos del entrenamiento y la competición.

 

- Cada momento de la monta requiere  tomar decisiones y por este motivo se generan constantes dudas. El objetivo sería maximizar la capacidad de análisis y lectura de las situaciones para generar respuestas adecuadas a los distintos momentos del reprise.

 

- En cuanto a la toma de decisiones y la responsabilidad que conlleva este deporte también se les enseña a que aprendan a manejar sus errores, enfocándolos con perspectiva, buscando soluciones y aplicándolas activamente.

 

- El trabajo con las sensaciones también permite actuar desde el lado no verbal y menos analítico que conlleva la doma clásica, es decir, autorregular los distintos músculos del cuerpo para enviar las señales adecuadas al caballo: relajación, tensión para realizar algún movimiento, etc. En resumen, que el jinete y el observador perciban fluidez en los movimientos.

 

- Detectar dónde está el fallo: en la estrategia, en la salida, en la tensión física, en estímulos externos. Si lo detectamos y hacemos conciente al deportista de ellos tendremos herramientas para trabajar la causa y re-orientar el trabajo individual.

 

- Por otro lado, éste es un deporte que exige muchas repeticiones y un arduo entrenamiento, por este motivo también son importantes las pausas, saber cuándo descansar y privilegiar la calidad del entreno. De ahí la necesidad de una correcta planificación que incluya los rituales previos y la detección de los puntos de referencia para evitar distracciones innecesarias.

 

El entrenamiento psicológico  debe ayudar a proteger la construcción mental de los jinetes para tener una base sólida donde apoyarse si existen variaciones en el estado de ánimo del caballo. Reforzar las sensaciones positivas para mantener el punto óptimo de tensión y relajación cuando se monta y ejecutan los movimientos previstos. Que vean, construyan y actúen según la planificación llevada a cabo en los entrenamientos.

 

El entrenamiento psicológico finalmente debe buscar que los deportistas consigan control, regularidad y consistencia en sus acciones; que simplifiquen sus respuestas y que apunten al autocontrol de sus sensaciones.

 

 

------------------------------

 

Marcela Herrera Garin

Master en Psicología del Deporte

Coordinadora Grupo de trabajo Iniciación Deportiva (COPC)

Presidenta AEMPE

psicoaching@gmail.com

 

 

 

Jappeloup Competitions