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La
primera carrera que tuvo lugar en
España de la que hablan las
crónicas se celebró en la Alameda
de Osuna (Madrid) en 1835. Esta
carrera la apadrinaron los Duques de
Osuna en una de sus fincas; de esta
manera el Duque de Osuna se
convirtió en el padre del turf
español. Así, en Madrid y por la
misma fecha se empezaron a celebrar
carreras en el Paseo de las Delicias
y en la Casa de Campo. Pero el
primer hipódromo de Madrid fue la
finca conocida como la Casa Blanca.
La carrera que se celebró por
primera vez en 1843 la organizó la
Sociedad de Fomento de la Cría
Caballar de España (SFCCE). El
hipódromo carecía de tribunas y
los únicos asistentes a las
carreras eran los aristócratas que
acudían al recinto montados en sus
propios caballos. Durante los siglos
XIX y principios del XX, las
competiciones de turf eran un
espectáculo minoritario, carente de
regulación y con muy poco programa.
En 1845 se disputaron las primeras
carreras en el nuevo hipódromo de
la Casa de Campo.
Pero
el que fue el hipódromo de Madrid
hasta la inauguración del de La
Zarzuela fue: el Hipódromo de La
Castellana (situado en el actual
Nuevos Ministerios). El hipódromo
se inauguró (sin estar finalizadas
las obras) el 31 de enero de 1878
coincidiendo con los esponsales de
Alfonso XII con María de la
Mercedes de Orleáns y Borbón. En
este recinto se disputó el primer
Gran Premio de Madrid en 1881
(prueba para caballos de tres años
sobre 2.500 metros). Esta carrera se
convirtió posteriormente en la Copa
de Su Majestad el Rey.
En
1919 se inauguró un nuevo
hipódromo en los terrenos de la
Casa Real en Aranjuez llamado
Legamarejo donde se compitió hasta
1934. En 1933 el hipódromo de La
Castellana se ve forzado a cerrar
sus puertas ya que el recinto estaba
situado en una de las vías de
expansión de Madrid y tuvo que ser
cerrado. Así el Legamarejo de
Aranjuez tuvo que hacerse cargo de
las competiciones y el Gran Premio
de Madrid.
EL
NACIMIENTO DE UN MITO
En
el verano de 1934 se aprueba la
construcción del Hipódromo de La
Zarzuela. Para llevar a cabo el
proyecto se presentó a concurso y
el ganador fue el ingeniero Torroja
y los arquitectos Arniches y
Domínguez. La obra contaba con un
presupuesto de tres millones de
pesetas y estaba inspirado en el
Hipódromo de San Siro (Milán -
Italia). Las obras comenzaron en
1935 y el 18 de julio de 1936 estaba
casi terminado, pero con el inicio
de la Guerra Civil (1936 – 1939)
quedaron paralizadas. Tras este
período el recinto no era más que
ruinas. En 1940 se empezó a
reconstruir y se finalizaría en
mayo de 1941. Para las primeras
carreras hubo que traer caballos del
extranjero, ya que la guerra había
mermado la cabaña caballar. El
Hipódromo de la Zarzuela fue Premio
Nacional de Arquitectura y declarado
Patrimonio Nacional.
Los
años 50, 60 y 70: el gran impulso y
la mayor afición
Hasta
los años 50 el hipódromo tan sólo
contaba con las instalaciones
indispensables para la celebración
de las carreras. A partir de 1952 el
Hipódromo de La Zarzuela contó con
un calendario clásico de
competiciones siguiendo el modelo
del resto de Europa con la
instauración del Derbi y los
Oacks. Se podría decir que a
partir de aquí, el turf y el
Hipódromo de La Zarzuela fueron
mejorando. El número de carreras
aumentó, entró en el programa la
sexta carrera (1954), se duplicaron
los premios (1956) y se creo la
apuesta quíntuple que se podía
jugar fuera del hipódromo.
Todas
estas mejoras repercutían en las
instalaciones que fueron mejoradas a
principios de los 60. Se inauguraron
nuevas pistas de entrenamiento, se
terminaron las instalaciones para
los jockeys y la enfermería, se
construyó la capilla y la escuela,
se mejoraron las cuadras y boxes y
se construyó una nueva tribuna.
Todas estas mejoras y la buena
economía impulsaron mayores
premios, carreras y aficionados al turf
(1969).
Con
la llegada de los años 70, las
carreras en Madrid brillan por sí
solas. Se contrató la fabricación
a Nueva Zelanda de cajones de salida
automáticos que sustituirían a la
cinta de tela. Con estos nuevos 4
cajones de 12 boxes cada uno se
podían dar carreras de hasta veinte
caballos sin mover dichos cajones.
Además un año antes se había
comprado a Francia una máquina
fotográfica para la llegada (famosa
foto-finish). La Zarzuela se
modernizaba y crecía. Se construyó
la pista de steeple-chase (1973;
hoy desaparecida). En 1974 entra en
funcionamiento el totalizador de
apuestas y 1975 se estrena el
control antidopaje. Además, debido
a que el número de caballos es
mayor, el cuarto clasificado
también obtiene premio.
Los
80 y 90: empieza el declive y la
caída del Hipódromo
Con
la llegada de los 80 parecía que el
Hipódromo de La Zarzuela iba a
vivir una segunda época dorada y
así fue en un principio pero a
finales de esta década y principios
de los 90 todo resultó ser un
espejismo.
En
1982 se creó la Agrupación de
Propietarios, presidida por Ramón
Mendoza quien a partir del año
siguiente se hace cargo del
Hipódromo. Con su mandato se puso
en funcionamiento la primera apuesta
nacional en la historia de las
carreras de caballos: la QH
(Quiniela Hípica). Se obtuvieron
buenas recaudaciones pero no sólo
eso ayudó al turf, la
retransmisión de las carreras por
Televisión Española hicieron
crecer el sector, el número de
caballos (hasta alcanzar los 1.000)
y propietarios (año 1988). En este
mismo año y aprovechando el boom
del momento se inauguraron las
carreras nocturnas en la época de
verano. Lorenzo Sanz cogió las
riendas del club con la QH en plena
decadencia
Con
la inauguración de la década de
los 90 el Hipódromo de La Zarzuela
se empieza a desmoronar. 1991 es el
último año de la Quiniela Hípica.
En 1992 Patrimonio Nacional cede la
concesión del Hipódromo a la
empresa Hipódromo de Madrid S.A. Y
el resto de la historia ya se la
hemos contado al principio de este
artículo.
El
Hipódromo de La Zarzuela se prepara
para su inauguración para ofrecer
de nuevo carreras en Madrid y
además como instalación para las
competiciones hípicas en la
candidatura de Madrid 2012.
Nuria B. Martínez - OcioCaballo
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