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Cuenta
Plutarco en
Vidas
paralelas: Alejandro y César que
un comerciante tesalino llevó a Bucéfalo
para vendérselo a Filipo por 13
talentos. El corcel mostró un carácter
arisco e indomable. Filipo
disgustado mandó al comerciante que
se llevase a la fiera. Alejandro que
presenció todo esto acuso a Filipo
de que iba a perder un caballo magnífico
y que el problema era que no sabían
tratar al animal. Filipo retó a
Alejandro a que si conseguía domar
a la fiera él mismo se la regalaría.
Alejandro se acercó al animal y de
un salto se montó sobre él. Cuando
el caballo se tranquilizó le dio
rienda suelta para que corriese y
cuando Alejandro quiso el caballo se
paró.
“Bucéfalo”
murió alrededor de los 30 años
tras las heridas en la batalla
contra el rey indú Porus. Alejandro
mando enterrar al corcel con honores
militares y fundó en ese lugar la
ciudad de Bicefalia.
Curiosidad
Jinete
y caballo tenía aproximadamente la
misma edad y ambos murieron
alrededor de los 30 años.
En
total construyeron juntos un imperio
de más de veinte millones de kilómetros
cuadrados.
“Strategos”
y Aníbal
La
gran hazaña de Aníbal (247 – 183
a.C) fue atravesar los Alpes con
cincuenta mil hombres, diez mil
jinetes y cincuenta elefantes para
derrotar a los romanos en su propio
Imperio. El caballo que le acompañó
en esta gesta fue “Strategos”
(en griego “General). Según
cuentan era un caballo de gran
alzada y color negro azabache.
Inquieto, veloz y manejable eran
otros de los adjetivos que
calificaban al animal. Hay que
recordar que los cartagineses
montaban sin bocado, frenos y a
veces sin bridas.
Aníbal
mandó traer de Tesalia a
“Strategos” en su afán de
imitar a Alejandro Magno, su gran ídolo
de juventud. (Recordemos que el
comerciante que trajo a “Bucéfalo”
también era de Tesalia).
“Incitatus”
y Caligula
Calígula
(12 – 41 d.C) reinó en Roma desde
el año 37 al 41. A pesar de que los
romanos no confiaban demasiado en la
caballería de sus ejércitos y
siempre prefirieron a sus legiones,
eran amantes de las carreras de
caballos.
“Incitatus”
(que significa “impetuoso”) llegó
a Calígula desde Hispania para las
carreras. El emperador adoraba al
animal así que mandó construir una
caballeriza de mármol con pesebre
de marfil. Más tarde le edificó
una casa –jardín con sirvientes
para que al corcel nunca le faltase
nada y pudiera recibir a los
invitados que el propio Calígula
mandaba para que visitasen a “Incitatus”.
Cuenta la leyenda que antes de las
carreras el emperador dormía al
lado de su caballo y para no
interrumpir el descanso de éste
decretaba en la víspera el
“silencio general” en toda la
ciudad bajo pena de muerte. Además
se cuenta que una vez
“Incitatus” perdió una carrera
y que Calígula indignado con el
auriga lo mandó matar diciéndole
al verdugo: “Mátalo
lentamente para que se sienta
morir.”
Curiosidades
En
la época de Calígula, el Imperio
Romano importaba de Hispania al año
cerca de diez mil ejemplares.
“Genitor”
y Julio César
“Genitor”
nació en la casa de Julio Cesar (44
a.C – 100d.C). Los arúspices
predijeron que el dueño del caballo
sería el dueño del imperio del
mundo. “Genitor” (que significa
padre, reproductor o creador) obtuvo
su nombre en memoria del padre de
Julio Cesar que murió cuando él
tenía 14 años.
Ante
las predicciones, Julio César
alimentó al animal, lo cuidó y no
permitió que nadie a parte de él
montase al caballo. Mandó levantar
una estatua de “Incitatus”
frente al templo de Venus Genetrix
para que lo protegiera.
Con
“Genitor” fue con el que Julio César
traspasó el Rubicón cuando se
decidió a la conquista del poder
con una guerra civil.
Curiosidades
Cuenta
la leyenda que en vez de patas tenía
pies de hombre y que sus pezuñas
eran como dedos.
“Lazlos”
y Mahoma
“Lazlos”,
significa “caballo del
desierto”, y fue el primero que
tuvo Mahoma y con el que hizo su
primera peregrinación a La Meca. El
caballo se lo regaló el gobernador
de Egipto en los primeros años de
la Égira. A pesar de tener a
“Lazlos” Mahoma nunca abandonó
a “Al Qaswá” (su camello
favorito).
Con
todo, Mahoma tuvo una gran pasión
por los caballos y en especial por
las yeguas. Este amor le llevó a
escribir: “El diablo nunca osará entrar en una tienda habitada por un caballo
árabe”. Más tarde, empezó a
preocuparse por la supervivencia de
la raza. Así escribiría en el
propio Corán: “Cuantos
más granos de cebada proporciones a
tu caballo, más pecados te serán
perdonados…”
Esto justifica la grandeza
del caballo árabe y la relación
con el hombre que dura ya 13 siglos.
“Babieca”
y el Cid
Cualquiera
que haya leído el Cantar del Mío Cid recordará a “Babieca” como un caballo
posiblemente de raza andaluza y
pelaje blanco criado en un convento
español. Según dicen, al contrario
que “Bucéfalo”, era un caballo
dócil y obediente con una gran
agilidad que facilitaba el combate.
La
batalla más conocida que disputaron
juntos fue la última batalla que
ganó Rodrigo Díaz de Vivar (1043
– 1099). Cuenta la historia que el
Cid había caído pero para su ejército
él era la moral de las tropas. Así
que decidieron atarlo a la silla del
caballo y “Babieca” galopó. De
esta manera levantó sus tropas creyéndolo
vivo cargaron a su lado y atemorizó
a los moros que pensaron que el Cid
había resurgido de la muerte para
luchar contra ellos.
Tras
morir Rodrigo Díaz, “Babieca”
no volvió a ser montado por nadie y
murió dos años más tarde a la
edad de 40 años.
“Marengo”
y Napoleón I
Según
cuentan las crónicas de la época,
“Marengo” era un caballo árabe,
tordo y con una alzada de 1.45m. El
caballo fue importado de Egipto y
llegó a manos de Napoleón I (1769
– 1821) en 1799 a la edad de seis
años. “Marengo” poseía la
velocidad y la agilidad en la
batalla y durante los disparos
permanecía tranquilo. En toda su
vida fue herido en el combate ocho
veces y finalmente fue apresado en
la batalla de Waterloo y trasladado
a Inglaterra. Murió a los 38 años.
Curiosidades
A
la muerte de “Marengo” su
esqueleto fue llevado al Nacional
Army Museum en Sandhurst para ser
exhibido.
“Marengo”
fue el caballo más famoso de Napoleón
I pero no el único ya que contaba
con más de 130 caballos para su uso
personal.
Nuria
B. Martínez - OcioCaballo
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