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El
toro
representa la fuerza noble y
justiciera. Picasso más de una vez
incluyó a los toros como tema de su
obra como en Minotauromaquia
(1935). En un principio se creyó
que el toro simbolizaba la
brutalidad ya que se situaba delante
de una mujer que lleva a su hijo
muerto entre los brazos y les impedía
el paso.
En
el caso del caballo,
hablamos de un animal atormentado.
El propio autor dijo que este animal
era el símbolo del pueblo. Se sitúa
en la parte central del cuadro. Es
un caballo moribundo que agoniza.
Lleva clavada una pica en el lomo y
entre sus patas aparece el cadáver
de un guerrero desmembrado que aun
sujeta una espada rota. Su lengua es
como un puñal o un fragmento de
cristal que simboliza el grito de
terror y dolor del animal. Es una
expresión de desgarro que también
se presenta en el toro. Como en el
caso del toro, el caballo también
está presente en la obra del
pintor; unas veces representado como
un Pegaso y otras como una víctima.
Entra
la cabeza de ambos animales aparece
un tercero: un pájaro que vuela con
el pico abierto, como lo hacen en el
nido los polluelos reclamando
comida.
En
conclusión
Pasados
más de 60 años desde su
nacimiento, muchos expertos afirman
que “es
una de las obras capitales y
controvertidas del siglo XX”. Y
una vez más el caballo es el
protagonista de esta gran obra que
no a todo el mundo gusta pero que sí
a todo el mundo impresiona por sus
dimensiones (3,5 x 7,82 metros) y su
fuerza.
Nuria B. Martínez - OcioCaballo
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