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No
podemos equivocarnos acerca de sus
intenciones: en ese momento su
fisonomía es netamente amenazadora.
Si piafa, azota con la cola, gira
una oreja y aproxima los cuartos
traseros hacia el hombre es que está
preparando una coz.
Es
prácticamente imposible evitar una
coz. Si alguien piensa lo contrario
se equivoca totalmente, puede darse
el caso de que el caballo nos quiera
prevenir y asustar para que le
dejemos en paz, y para ello utiliza
las muecas amenazadoras, las mismas
que utilizaría si otro individuo de
su misma especie le molestase.
Cuando el caballo realmente quiere
cocear es prodigiosamente preciso y
rápido en sus intervenciones bélicas
(donde pone el ojo pone el casco).
Pero contrariamente a lo que pueda
pensarse, existen pocos que sean de
verdad malos. Un hombre de caballos
verá rápidamente la diferencia
entre un caballo peligroso y otro
que tan sólo lo aparenta.
MANERA
DE ABORDAR UN CABALLO DESCONOCIDO.-
Existe
una mínima prudencia que debemos
respetar al acercarnos a un caballo
que no conozcamos.
El
caballo reacciona a la suavidad, la
firmeza y el respeto, pero no al
temor. Todos los caballos están
predispuestos a hacer bien las
cosas, basta con hacerles comprender
lo que queremos de ellos. Para ello,
no hay nada más que la paciencia.
Comprenderá únicamente por
memorización de gestos repetidos, y
esto puede llevarnos algún tiempo.
¡Cuántos
caballos estropeados por la
precipitación, por personas que,
sin embargo dicen amarlos! Los años
de contacto con el caballo, hacen a
menudo que se desconfíe de quién
debería ser nuestro amigo, ello es
debido a que son pocas las personas
que "sienten"
verdaderamente a este animal. Tiene
todavía
que pasar mucho tiempo, antes
de que nos demos cuenta que el
caballo es ante todo un individuo,
que no hay dos iguales, que su
instinto difiere totalmente del
nuestro, que puede darnos muchas
satisfacciones sin estar, por ello,
locamente enamorado del hombre,
aunque sea la persona que le cuida.
No le pidamos lo que desde el punto
de vista sentimental, no puede
darnos. El caballo debe respetarnos
y nosotros respetarle a él, pero no
intentemos que nos quiera; es un
animal que siempre preferirá estar
entre sus congéneres en un prado,
que soportando nuestro peso sobre
sus riñones.
"Querámosle tal cual es, y
no como nos gustaría que
fuese".
RECOMENDACIONES
PARA ABORDAR UN CABALLO.-
Cosas que debemos hacer:
Advertirle
con la voz, el caballo es muy
sensible a los tonos de voz y se
acomodará más fácilmente a una
voz grave y suave, antes que a otra
más alta y chillona. Registra rápidamente
las diferencias de tono.
Ejemplo:
PASA
CABALLO, tono normal y tranquilo.
¡HOLA
AMIGO!, tono alegre, de felicidad,
realzado.
¡¡BASTA
YA DE HACER EL TONTO!!, tono seco,
enfadado.
1º
tono: sabrá que estamos presentes y
cerca de él, se volverá para ver
nuestros movimientos y comprender
nuestras intenciones.
2º
tono: si fisonomía vibrará, vendrá
hacia nosotros juguetón o mimoso,
según su temperamento.
3º
tono: comprenderá perfectamente que
estamos enfadados y dejará de hacer
durante algún tiempo lo que estaba
haciendo, en ese momento debemos
acariciarle y adoptar uno de los
primeros tonos.
Si
desde potro le acostumbramos a estos
modales, evitaremos los gritos y
brutalidades que tan a menudo
encontramos en el trato con los
caballos, que le vuelven loco de
terror e incomprensión. Esto
irritará aún más al hombre y
desencadenará una escalada de
violencia totalmente absurda, en la
que el ser inteligente (es decir el
hombre), saldrá rebajado y será el
responsable de todas las
consecuencias.
Castigar
a un caballo, tiempo después de
haber hecho una tontería, no sirve
de nada, si no es para aplacar
nuestra propia cólera. Es mucho más
inteligente recrear el simulacro ,
dentro de lo posible y enfadarse con
el caballo justo en el instante en
que empieza a hacer de nuevo la
tontería. Cuando hablamos de
enfadarnos con el caballo, nos
referimos a nuestros ademanes
externos, es decir debemos
interpretar una pequeña
representación teatral, de forma
que el caballo piense que estamos
realmente enfadados con él, pero en
ningún caso debemos dejar que la cólera
se apodere de nosotros; si alguna
vez surge esta situación, lo mejor
es que devolvamos el caballo a su
box y nos marchemos a tomar algo,
para recomenzar nuestro trabajo
cuando nuestra cabeza piense con más
claridad.
Es
recomendable abordar a un caballo
desconocido por su lado izquierdo,
pero debemos acostumbrar al nuestro
a hacerlo por ambos lados. Lo mismo
debemos hacer para montar.
Cosas que no debemos hacer:
-Tocarle
sin avisarle de nuestra presencia.
-Acercarnos
a él extendiendo los brazos.
-Acostumbrarle
a golosinas (que a menudo le damos
para "comprar" su
amistad).
-Ir
directamente a su cabeza, la espalda
del caballo es un punto de
equilibrio para la aproximación.
Por detrás de este punto, el
caballo huye hacia delante. Por
delante de él puede recular.
Jugando entre estas dos posiciones
podemos ir ganando terreno a un
caballo difícil de coger en el
prado, una vez cerca de él,
deslizar vuestro hombro por debajo
de su cuello, no adelantar las manos
hacia él, entonces ir subiendo
lentamente vuestro brazo a lo largo
del cuello, hablándole con calma.
Este punto de equilibrio también
nos es muy útil para el trabajo a
la cuerda.
-Dejarle
que nos mordisquee.
-Atar
un caballo que no conocemos.
Respetando
todo lo dicho, entraremos en el
decorado del caballo sin
sorprenderle, él sabrá como
agradecérnoslo.
No
olvidemos que su instinto no está
embotado como el del hombre, y
presentirá vuestra intenciones,
aunque estén camufladas, en la
mayoría de las ocasiones.
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didácticos
CHRISTIAN
THOMAS
Escuela
de Herradores "Sierra Norte"
Condensado
por CONSTANTINO
SÁNCHEZ
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