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COMUNICACIÓN CON EL CABALLO.-

Una historia del Curso : NEGRITO, Un caballo con pánico. Esta es la historia de Negrito, un caballo cruzado de portugués con pura sangre inglés (Imagen 1).

 

Es este azabache de la foto, con quien tuve la suerte de trabajar durante un curso de comunicación con el caballo en mayo de este año en el Centro de Formación Ecuestre "Sierra Norte" cerca de Madrid.

 

Su historia fue muy triste. Cuando me hablaron de él, se me contrajo el corazón porque no podía creer lo que escuchaba. No sé quien fue el dueño, pero se sabe que el caballo antes de llegar a Sierra Norte, había estado encerrado en una cuadra durante ¡¡¡UN AÑO SIN VER LA LUZ!!!!...

 

Creo que además fue un caballo muy maltratado porque solamente con entrar al box, se ponía a temblar como una hoja.

 

Tuvo la suerte que lo compró un señor que aunque no es muy conocedor de caballos, y al que probablemente engañaron, lo quiere mucho y le encanta ir a verlo. Increíble porque este señor va a verlo, lo acaricia y le dice:  Pobre negrito, pobre negrito. Parece que la vida recompensa aunque no sepamos verlo.

 

Cuando lo conocí, la gente del lugar ya había hecho contacto con él, y al menos sacaba la cabeza por la ventana para mirar. Pero era imposible ponerle una cabezada. Así que la persona que maneja el lugar, se las ingenió para ponerle la cabezada con algo como una caña de pescar, lo enlazaba y así lo sacaba y lo llevaba a un corral. De todos modos todo lo que fuera contacto era muy difícil con él porque cuando estaba suelto quería acercarse a alguien, pero en el momento que se daba vuelta para tocarlo salía corriendo. No toleraba la cercanía, se asustaba muchísimo.

 

Entonces, resolvimos trabajar con Negrito durante el curso. Si bien mi objetivo principal era llegar a ponerle la cabezada,  me planteé que lo primero era establecer contacto con él.

 

Imagen 1.

Imagen 2.

Imagen 3.

Este es un punto esencial cuando trabajamos con caballos abusados, maltratados que tienen mucho miedo. Por más que haya una meta: PONERLE LA CABEZADA, es necesario observar en qué circunstancias está el animal, porque si no vemos cómo está podemos equivocarnos y por prisas empeorar la situación. Esto es lo que se llama OBSERVAR LOS PASOS. El trabajo hecho con paciencia y delicadeza.

Entonces el primer paso fue entrar al box. Temblaba tanto que solo me quedaba quieta y le hablaba muy suave para que no se asustara más. Además usaba mi cuerpo para mandarlo para delante pues se iba para atrás y no quería perder su contacto. Intenté hacerle oler la cabezada y se asustó muchísimo, entonces, lo dejé y le acerqué mi mano con el puño cerrado para no pensara que era una garra. Su relación con los hombres le había dado demasiadas razones para pensar que todos éramos predadores. Poco a poco lo pude tocar un poquito. Incluso pude acariciarlo con la cabezada y cuando se relajó, y no quiso huir, lo dejé descansar como premio por el gran paso que había dado. Este trabajo lo hicimos durante la mañana.  A veces esto parece poco, sin embargo para Negrito fue un gran paso.

Algunos dicen que "Lo bueno si breve dos veces bueno", y en este caso fue así. Negrito necesitaba aprender a confiar, empezar todo de nuevo. Sentía claramente que si me apuraba con él podía ser catastrófico.

Esa misma mañana además tomó un medicamento homeopático llamado Árnica. Este medicamento se obtiene de una planta que es bien conocida por sus propiedades antiinflamatorias. Su pomada se usa en forma cuando hay golpes, traumas e incluso hemorragias. Pero tiene además un uso más sutil cuando se usa una potencia más alta, como la que tomó, una 200, porque de este modo actúa en un nivel mental y anímico. Tan traumatizado, golpeado y magullado (psíquicamente) como estaba, Árnica 200 seguramente lo iba a ayudar a superar su miedo, como ocurrió por lo que me enteré en los últimos días que luego les contaré.

Cuando un caballo ha sufrido tanto, trato de trabajar poco para no presionarlo, pero con la intención de que se quede con algo positivo para sentir y pensar. Así hice con este caballo y volvimos con los alumnos del curso a la tarde. Hubo una sorpresa y fue que un alumno del curso se encontraba en el box haciéndole unos masajes que el caballo recibía bien. Volví a entrar en su box, y su temblor había disminuido un 50 %. Entonces como quería trabajar un lugar más abierto para tener otras opciones de comunicación, le abrimos la puerta del box y lo dejamos salir, guiándolo entre todos para que entrara en un corral.

Lo dejé un rato en el corral para que pudiera investigar, caminar, defecar, orinar, oler, y hacer todo lo que necesitara. Como necesitamos la atención del caballo para trabajar, conviene dejar que haga lo que necesite hasta que pueda prestar atención. Entonces comencé a tantear como podía hacer para contactar con él. Cuando me acercaba, huía, entonces lo hacía huir un poco más sin presionarlo demasiado porque quería que me tomara por amiga y no como predadora. Así fue, que poco a poco huía menos y trataba de estar más cerca de mí pero sin dejarse tocar. Ocurrió que por momentos necesitaba corcovear, hecho que me parecía benéfico porque realmente lo necesitaba. Había que ver lo contraído que estaba, como estaba su columna, su grupa con las patas metidas para dentro. Lo felicitaba con mi voz cuando corcoveaba pues era muy claro que no lo hacía en mi contra, simplemente era una necesidad física de liberación. ¡Había perdido la confianza hasta en su propio cuerpo!

Este segundo paso, también fue productivo, pues pude acercarme bastante más y cada vez temblaba menos cuando le acercaba la mano. Nuevamente lo dejé cuando demostró un poquito más de confianza.

A la mañana siguiente cuando llegué al box, estaba con su cabecita afuera y con más ganas de contacto. No se iba para atrás como el día anterior. Todos lo notamos, tenía mucho más relajada la expresión y cuando lo sacamos al corral su cuerpo estaba más extendido y abierto. Tenía la expresión de la vida nuevamente en su cuerpo. Entonces me dejé llevar por la intuición, justo estaban con nosotros algunos niños. Y se me ocurrió lo bien que le haría estar con niños. Los niños le cortaron mucho pasto verde y fresco, y Eduardo uno de los niños empezó a darle de comer, Negrito tomaba unos bocados y se iba. Pero cada vez se quedaba más cerca. Aprovechamos para ver la actitud de Eduardo, relajada y confiada. Luego se acercaron unas niñas que desde fuera del corral le daban de comer. Entonces cuando la situación estaba establecida les sugerí otra pauta de trabajo. Que le tiraran pasto en el cuerpo. Como negrito tenía tanto temor al contacto, me pareció que esta era una manera suave para desensibilizarlo. Le tiraban el pasto, hacían gestos fuertes, ruidos y ademanes que podían parecer muy amenazantes. Al principio se iba para atrás y miraba. Pero cada vez volvía y se quedaba confiando un poco más. Cada tanto yo entraba al piquete y lo hacía trabajar con la intención que me aceptara. Lo bombardeamos de estímulos aparentemente amenazantes, pero cariñosos al fin. Y así nos respondió.  (Imagen 2).

Como ven en esta foto, uno de los estímulos era el ramal que tanto lo aterraba. Le cambiamos una idea condicionada. Juntamos el ramal, con el pasto y la voz calmante como estímulos positivos. Ya no huía como el día anterior en que solo ver u oler el ramal lo hacía temblar y huir.

Volví a trabajar presionándolo cuando huía y quedándome quieta cuando se me acercaba y la distancia de huída disminuía cada vez en varios centímetros. Lo hice con la cabezada en la mano y sin él. Terminó el trabajo distendido, con la mirada abierta y con una expresión de sorpresa, como diciendo: "Con algunos puedo comunicarme sin que me dañen". Negrito es muy manso como decimos los argentinos y necesitaba solo encontrar un ámbito de trabajo.

Llegué hasta esta parte del trabajo con él.

Pero algunos de mis alumnos que siguen yendo a Sierra Norte, se tomaron el trabajo de seguir en contacto con él. Creo también que trabajó con Lucy Rees. Las últimas noticias son que le ponen la cabezada, que busca a la gente, que está muy bien.

En fin, es una historia de amor y paciencia. Como podemos cambiar una situación por otra cuando hay una fuerte intención.

Además del trabajo que hemos realizado las personas que tuvimos contacto con él, quiero comentar algo más acerca de cómo funciona un medicamento homeopático. El medicamento que en este caso fue Árnica, funciona de manera suave, permanente y durable. Arnica está indicado cuando hay sensación de magulladura, mucho miedo al contacto, temor de ser golpeado, maltratado. Todos síntomas reales que Negrito tenía y con razón. Pero como el medicamento actúa como les decía en un nivel sensitivo, ayudó a este animal  por las circunstancias positivas en las que se encontró, a superar los traumas. Un medicamento homeopático bien prescripto ayuda a que el proceso de recuperación física y mental, sea más rápido y efectivo. (Imagen 3).

Cuando tenga más noticias de Negrito, volveré a escribir acerca de él, por suerte las noticias que llegan son cada día más positivas.

Es tan bonito y mansito que me lo quería traer en mi maleta.

 

Anahí Zlotnik MV - Escuela "Sierra Norte"

CURSO DE COMUNICACIÓN CON EL CABALLO - Mayo del 2003

 

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