| Opinión | ||
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Ellos no hablan.- En muchas ocasiones -más de las que quisiéramos- vemos con auténtica tristeza, las condiciones en las que discurre la vida de muchos caballos. Mientras que los amantes de la equitación o los que simplemente tenemos sentimientos, nos preocupamos de que gocen de unas condiciones apropiadas, vacunarlos y desparasitarlos puntualmente, algo lógico y obligado como responsables de un animal de nuestra propiedad, vemos a veces ejemplares famélicos que viven al raso y no reciben ningún tipo de asistencia veterinaria. No existe ningún control sobre ellos. Las autoridades controlan sola y exclusivamente a los que ya lo están, a aquellos caballos microchipados o a los que poseen su lic, dejando a su libre albedrío a estos otros animales que por no tener carta, no ser de raza o no estar en competición, quedan absolutamente desamparados y por desgracia en manos de desaprensivos que los "usan" para largas y extenuantes horas de trabajo, con muy poca compensación por no decir ninguna. Sería deseable encontrar una solución a este problema, un mayor control ya que a veces no hay que ir a mitad del monte para ver casos así, ya que incluso hay picaderos en los que ocurre por tanto no debe ser difícil de controlar. R.C.B
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