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DESPEDIDA DE UN CAMPEÓN.- |
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Con todo el clamor que se merece dentro de un mes, está prevista la apoteósica despedida de uno de los mejores caballos de doma clásica que se ha conocido. Deja las pistas con una estela de triunfos tras de sí, unidos a horas de esfuerzo y trabajo, que en cada momento tuvieron su merecido reconocimiento. Pero yo quiero rendir mi propio homenaje, a aquellos otros que llevan sobre sus lomos tantas o más horas de esfuerzo. A aquellos que aún tienen dolorido el dorso de enseñar a cientos de jinetes que vieron sobre su cabalgadura realizado el sueño de empezar a montar. Son caballos de clases, caballos de escuela, no tienen carta de origen, no son tan bellos como Bonfiere. No poseen medallas, ni escarapelas, ni trofeos porque ni siquiera han salido a concursar. Sus horas de trabajo son anónimas y como llegan se van. Son sustituidos por otros más jóvenes y vigorosos el día que dejan de rendir. Ellos nunca llenarán estadios con miles de espectadores que les dediquen un sentido adiós. Pero yo se que vosotros los conocéis. Todos tenemos el recuerdo de alguno, que por ser el primero nunca le podremos olvidar y a él siempre le rendiremos el mayor homenaje, que será permanecer en nuestra memoria como un irrepetible y auténtico campeón.
R.C.B.
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