Opinión

 

DEPORTE DE BASE.-

Acabado el año 2000, pletórico de triunfos por parte de los jinetes españoles, que a veces carentes de las ayudas que existen en otros países, han conseguido estar a la altura y traer un buen número de medallas en las competiciones.

Pasados los tan comentados "Juegos Olímpicos", en los que nuestros representantes hípicos dieron de si cuanto estaba a su alcance y que a juicio de muchos no fue lo suficiente.

Ahora que parece que estamos en el buen camino y que la equitación comienza a dar sus frutos, con jinetes mejor preparados y caballos con suficiente categoría como para competir. Nos gustaría instar a las federaciones de todas las comunidades a cumplir sus promesas y apoyar fundamentalmente al deporte de base.

Estos jinetes que comienzan su andadura en el complejo mundo de la competición, son jóvenes promesas que bien formados y educados en las disciplinas ecuestres, pueden llegar a ser nuestros dignos representantes a no muy largo plazo.

Desearíamos que todos ellos fueran el centro de atención, porque lo que hasta hoy ha recibido una dedicación secundaria, podría evitar los juicios displicentes el día de mañana, si en estos primeros años a parte de educarles en la hípica se les forma ampliamente en el conocimiento de su deporte y por supuesto en el reglamento, que por desgracia y con demasiada frecuencia desconocen hasta sus propios monitores.

Una vez más apostamos por la hípica, por nuestra hípica y pensamos que con esfuerzo y con una adecuada formación en los primeros años de su andadura ecuestre, algún día podamos tener el orgullo de que un jinete español ostente un a medalla olímpica porque, en su país y desde niño recibió la mejor formación.

R. C. B.