Opinión
 

Los papás y los concursos

Quiero dirigir estas líneas a esos protagonistas olvidados, ignorados y a veces casi maltratados. A esas personas cuya paciencia, esfuerzo físico y económico, va más allá de cuanto se pueda imaginar.

Son ellos quien acompañan a los niños en esas largas jornadas de entrenamiento, quienes sufragan los gastos - a veces por encima de sus posibilidades- quienes no dudan en colaborar con la limpieza y preparación del caballo, quienes sufren directamente los madrugones, el frío o el calor según la temporada, quienes se entregan en alma y cuerpo apoyando a su hijo con auténtico amor y abnegación.

La compensación -en la mayoría de los casos- es convertirse en el blanco de los chillidos, quienes reciben los desaires, que son consecuencia de los nervios del concurso. Los que sufren más que los propios niños si algo sale mal y no hay premio

Por eso desde aquí, quiero rendirles mi más sincero homenaje, quiero animarles y desearles lo mejor, porque no hay duda que cuando llegan los triunfos, también son ellos quien más se emocionan, quienes más disfrutan y a quienes en vez de un trofeo merecerían que se les hiciese un monumento.

R.C.B

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