OPINIÓN – Finalizaron los WEG de Tryon 2018, dejando a dos disciplinas sin ganadores

Es difícil hacer una valoración de estos Juegos Mundiales 2018, que “han hecho aguas” desde el principio, mucho antes de ser salpicados por las lluvias que han azotado la localidad.

Algunos jinetes ya se quejaban desde su llegada de tener que sortear a algunos operarios que intentaban a toda velocidad, concluir con los últimos retoques de las instalaciones.

En la jornada inaugural y tras la ceremonia, se tenía perfecto conocimiento de la aproximación peligrosa del Huracán Florence y sus posibles consecuencias en la zona. No obstante el comité lanzaba un mensaje tranquilizador diciendo que todo estaba bajo control y previsto para posibles contingencias.

Y así se abrió el programa con la primera en la frente y tras muchos kilómetros de recorrido por un terrero a veces impracticable y mala señalización que dejaba fuera de competición a algunos binomios, llegaba la decisión salomónica de suspender la carrera de raid, en puertas de la última fase, dejando a los posibles ganadores – en este caso eran los jinetes españoles los que lideraban la prueba- sin medalla, sin premio, sin honores y con la desesperación en sus espaldas, de una interminable jornada de sufrimientos que no había servido para nada. No había huracán, solo había llovido.

A continuación llegaba la doma clásica con la intervención de los mejores jinetes mundiales. Adelante con el Gran Premio, al que siguió el Gran Premio Especial que determinaba a los mejores clasificados para la Freestyle, mucho nervios y emoción para los aficionados y sobre todo para los quince finalistas que participarían en ella, entre los que España había clasificado a Beatriz Ferrer-Salat y Claudio Castilla.

Acariciando ya las mieles del triunfo en esta prueba prevista para el domingo, el comité organizador la posponía al lunes, aunque horas después, reconociendo que su vuelta a casa no se hacía llamando a un taxi, sino que entrañaba un problema logístico muy complejo y que un avión trasladara a Europa a trece caballos de forma improvisada era absolutamente imposible, cancelaba la Kür definitivamente.

Dos de dos… segunda prueba cancelada en un mundial sin ganadores, con las medallas y los premios guardados en un cajón.

No me imagino un mundial de fútbol en el que celebrado el primer tiempo y por la climatología adversa, dijeran a los jugadores: “Muy bien chicos lo habéis hecho genial, nos vemos en los JJOO de Tokio y este año lo dejamos en tablas”.

¿Qué certamen de repercusión mundial que dura dos semanas tiene que estar mirando al cielo, porque un solo día y medio de lluvia altera todo su programa?

¿Es normal que unas instalaciones preparadas para la celebración de unos Juegos Ecuestres Mundiales, tenga que cancelar dos disciplinas por el mal tiempo?

Porque llovió, llovió mucho, pero no hubo huracán, ni corrimiento de tierras, ni un terremoto, solo muchísima lluvia durante una jornada. Se sabía que el Huracán Florence rondaba y se acercaba peligrosamente antes del comienzo y así como estaban alerta para garantizar la seguridad de todos ¿No hubiera sido lógico también tener las pistas preparadas con alternativas y posibles reajuste de horarios viables?

La cancelación se argumentaba en pro del bienestar de los caballos, aunque mejor hubiera sido reconocer que no han estado a la altura de las circunstancias y al margen de intereses creados, sponsors o venta de entradas anticipadas, había que tomar decisiones que no afectaran a los protagonistas (caballos y jinetes), que han sido las auténticas victimas de todo este caos en unos juegos sin precedentes en los que de ocho disciplinas, lamentablemente dos se han quedado sin ganadores.

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