Si nos centramos en la especie humana, que es lo que más conocemos, está claro que hoy en día la alimentación va encaminada a dietas con alimentos que se consideran “más sanos y saludables”. De hecho, cada vez son más las empresas de alimentación que se esfuerzan en ofrecer productos sanos. Pero, ¿qué es sano y saludable?
Un claro ejemplo es la aparición de refrescos bajos en azúcar, alimentos con bajo contenido en sal, aumento de la incorporación de antioxidantes, presencia de probióticos y prebióticos, incremento del consumo de frutas y verduras, incorporación de ácidos grasos omega 3 y 6, y un largo etcétera. Para que en esta multitud de ofertas consigamos de verdad alimentarnos de manera saludable, debemos escoger aquellos productos y alimentos que se ajustan a nuestra dieta individual y a las necesidades de nuestro cuerpo.
Como no podía ser de otra forma, también las empresas de alimentación equina, como es el caso de piensos Pavo, tratan de ofrecer productos lo más adaptados posibles a las necesidades individuales de cada animal, con el objetivo de ofrecer una alimentación saludable a los caballos. Por ejemplo, en el caso de los equinos, hay un factor clave que hay que controlar, la presencia de almidón y azúcares en la dieta de los caballos. La cantidad de estos nutrientes que debe ingerir un caballo depende sobre todo de su actividad y de sus condiciones fisiológicas.
¿Por qué controlar los niveles de almidón y azúcar?
Sabemos que los caballos son herbívoros, inicialmente su alimentación era exclusivamente a base del aporte de pastos, que resultaba suficiente para su mantenimiento y actividad cotidiana.

Con el paso del tiempo y su domesticación, la mayor exigencia de trabajo por parte del hombre hizo necesaria la utilización de otros recursos nutricionales. Primero, los caballos se utilizaban en tareas agrícolas, en conflictos bélicos, en el transporte de mercancías y personas y posteriormente surgió su uso en la actividad física, ya sea para paseos, romerías o para el deporte en cualquiera de las distintas disciplinas ecuestres. Por eso, en primer lugar se introdujeron los cereales, que tienen un alto contenido en almidón y azúcares, para dar un mayor aporte calórico a su dieta. Más adelante aparecieron los alimentos compuestos, más equilibrados.
Hay que destacar que, aunque el aporte de azúcar y almidón (polímero de azúcares, glucosas) en el caballo es necesario para obtener la energía para desarrollar sus capacidades, éste ha de suministrarse en su justa medida, ya que los caballos tienen una capacidad limitada para hidrolizar y obtener glucosa a partir de la molécula de almidón. Cantidades de almidón superiores al 0,35% del peso vivo por toma (rango del 0,2% al 0,4%, con diferencias según autores), dependiendo del origen del almidón, pueden ocasionar problemas por sobrecarga de éste en el ciego, con efectos terribles: alteraciones metabólicas, causar la intolerancia de glucosa y/o resistencia a la insulina, obesidad, laminitis/ infosuras, cólicos, problemas de crecimiento en potros (OCD), trastorno del comportamiento y un largo etcétera.
A día de hoy, existen piensos bajos en azúcar y almidón, como es el caso de Nature`s Best, Care4life, Complete, Ease&excel de Pavo, en los que se aplican formulaciones específicas, atendiendo al tipo de disciplina/actividad que realiza el caballo sin tener que abusar del almidón y azúcar, recurriendo a otros ingredientes como la fibra digestible y los aceites.
¿Qué podemos hacer por nuestro caballo?
¡No todos los caballos son iguales! Hoy en día podemos establecer dietas mucho más personalizadas para nuestros caballos. Tenemos que tener en cuenta sus necesidades nutricionales en función del tipo de actividad y su estado fisiológico, debemos ser conscientes de su estado de salud, así como del peso y de su condición corporal, y estar atentos a su temperamento y carácter.
Si garantizamos un correcto aporte de pasto/forraje de calidad –fibra digestible- (mínimo del 1,5 % de su peso vivo) y lo equilibramos con piensos específicamente formulados según esos parámetros, sin duda podremos disminuir la probabilidad de que nuestros caballos padezcan de ciertas patologías: cólicos y laminitis, síndrome metabólico, obesidad, OCD, …
¿Para qué caballos están indicados los productos bajos en almidón y azúcar?
-Para todos los caballos que necesitan poco azúcar y almidón, pero que precisan complementar el pasto y el forraje.
-Para caballos de hobby o caballos que no necesitan trabajar muy fuerte.
-Para caballos de competición en ejercicio moderado, aquellos especialmente nerviosos y los que no responden bien a la avena o son alérgicos.
-Para caballos jóvenes que acaban de comenzar su programa de entrenamiento.
-Para caballos con tendencia al sobrepeso.
-Para caballos ya recuperados de procesos de cólicos o laminitis.
-Para caballos con problemas metabólicos o resistencia a la insulina.