Las competiciones internacionales, nacionales y territoriales están paradas, así como la enseñanza y demás servicios en los Centros Hípicos, ¿cómo afectará a la Equitación? El impacto es significativo, tanto por el golpe económico como por la pérdida de oportunidades.
Con la pandemia del coronavirus, en España nos dirigimos inexorablemente hacia una recesión y por ende el deporte en general y la Hípica en particular.
El aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio, anunciado este martes, se presenta como un duro golpe para la economía, aunque el mayor impacto procederá más bien de la crisis mundial generada por la epidemia. Así pues, los deportistas tendrán que hacer frente a un año más de preparación y en el caso de la Equitación esto supone que los jinetes tendrán que afrontar el gasto de competir en más certámenes durante los próximos meses, a parte de los ya realizados, para continuar su carrera hacía los JJOO.
A nivel nacional el panorama no es mejor, los Comités Organizadores ven paralizados sus eventos, los hipódromos cerrados, los deportistas en sus casas a la espera de poder retomar su entrenamiento y los Centros Hípicos con servicios mínimos, la mayoría regentados por Autónomos a los cuales no se les facilita ninguna ayuda por parte del Gobierno.
La Federación Hípica Española trabaja estos días a través de la Comisión Delegada y Junta Directiva para afrontar la crisis del Covid-19 y estudiar la flexibilización del calendario de competiciones, todo ello en coordinación con la Junta de Presidentes Territoriales.
Además, la RFHE prepara un informe sobre el impacto económico estimado y las repercusiones del coronavirus en la hípica española y poder así afrontar esta crisis.
Desde las instituciones el objetivo es claro, buscar herramientas y ayudas para superar los efectos de la cancelación de competiciones, la pérdida de ingresos (abonados, socios, clientes, campamentos, clinics, cursillos, etc.) o la afectación en el ámbito laboral para puestos de trabajo suspendidos o eliminados, entre otros.
España es un gran país, no es la primera crisis que superamos, por ello es necesario mirar hacia atrás, ver los errores que se cometieron entonces, no repetirlos ahora y adaptar las ayudas a las necesidades actuales.