Muchos personajes de la historia que dejaron su huella en las enciclopedias, no consiguieron sus gestas solos. Además de ir acompañados en algunos casos por sus ejércitos, muchos ganaron todas sus batallas a lomos de su caballo. Según el poeta Rubén Darío: “No se concibe a Alejandro Magno sin “Bucéfalo” y por tanto al Cid sin “Babieca”, Quijote sin “Rocinante”, ni poeta sin “Pegaso”.
“Bucéfalo” y Alejandro Magno
“Bucéfalo” fue descrito como un animal de cabeza ancha y perfil cóncavo, tenía el pelo negro y un lucero blanco con forma de cabeza de buey (de ahí su nombre). Alejandro Magno (356 – 323 a.C) se le conoce como el general más grande de la Historia y como un hombre de Estado genial para su tiempo. Alejandro dirigió a lomos de Bucéfalo las batallas que fueron desde el imperio griego hasta Egipto y la frontera con la India.
Cuenta Plutarco en Vidas paralelas: Alejandro y César que un comerciante tesalino llevó a Bucéfalo para vendérselo a Filipo por 13 talentos. El corcel mostró un carácter arisco e indomable. Filipo disgustado mandó al comerciante que se llevase a la fiera. Alejandro que presenció todo esto acuso a Filipo de que iba a perder un caballo magnífico y que el problema era que no sabían tratar al animal. Filipo retó a Alejandro a que si conseguía domar a la fiera él mismo se la regalaría. Alejandro se acercó al animal y de un salto se montó sobre él. Cuando el caballo se tranquilizó le dio rienda suelta para que corriese y cuando Alejandro quiso el caballo se paró.
“Bucéfalo” murió alrededor de los 30 años tras las heridas en la batalla contra el rey indú Porus. Alejandro mando enterrar al corcel con honores militares y fundó en ese lugar la ciudad de Bicefalia.
Curiosidad
Jinete y caballo tenía aproximadamente la misma edad y ambos murieron alrededor de los 30 años.
En total construyeron juntos un imperio de más de veinte millones de kilómetros cuadrados.
“Strategos” y Aníbal
La gran hazaña de Aníbal (247 – 183 a.C) fue atravesar los Alpes con cincuenta mil hombres, diez mil jinetes y cincuenta elefantes para derrotar a los romanos en su propio Imperio. El caballo que le acompañó en esta gesta fue “Strategos” (en griego “General). Según cuentan era un caballo de gran alzada y color negro azabache. Inquieto, veloz y manejable eran otros de los adjetivos que calificaban al animal. Hay que recordar que los cartagineses montaban sin bocado, frenos y a veces sin bridas.
Aníbal mandó traer de Tesalia a “Strategos” en su afán de imitar a Alejandro Magno, su gran ídolo de juventud. (Recordemos que el comerciante que trajo a “Bucéfalo” también era de Tesalia).
“Incitatus” y Caligula
Calígula (12 – 41 d.C) reinó en Roma desde el año 37 al 41. A pesar de que los romanos no confiaban demasiado en la caballería de sus ejércitos y siempre prefirieron a sus legiones, eran amantes de las carreras de caballos.
“Incitatus” (que significa “impetuoso”) llegó a Calígula desde Hispania para las carreras. El emperador adoraba al animal así que mandó construir una caballeriza de mármol con pesebre de marfil. Más tarde le edificó una casa –jardín con sirvientes para que al corcel nunca le faltase nada y pudiera recibir a los invitados que el propio Calígula mandaba para que visitasen a “Incitatus”. Cuenta la leyenda que antes de las carreras el emperador dormía al lado de su caballo y para no interrumpir el descanso de éste decretaba en la víspera el “silencio general” en toda la ciudad bajo pena de muerte. Además se cuenta que una vez “Incitatus” perdió una carrera y que Calígula indignado con el auriga lo mandó matar diciéndole al verdugo: “Mátalo lentamente para que se sienta morir.”
Curiosidades
En la época de Calígula, el Imperio Romano importaba de Hispania al año cerca de diez mil ejemplares.
“Genitor” y Julio César
“Genitor” nació en la casa de Julio Cesar (44 a.C – 100d.C). Los arúspices predijeron que el dueño del caballo sería el dueño del imperio del mundo. “Genitor” (que significa padre, reproductor o creador) obtuvo su nombre en memoria del padre de Julio Cesar que murió cuando él tenía 14 años.
Ante las predicciones, Julio César alimentó al animal, lo cuidó y no permitió que nadie a parte de él montase al caballo. Mandó levantar una estatua de “Incitatus” frente al templo de Venus Genetrix para que lo protegiera.
Con “Genitor” fue con el que Julio César traspasó el Rubicón cuando se decidió a la conquista del poder con una guerra civil.
Curiosidades
Cuenta la leyenda que en vez de patas tenía pies de hombre y que sus pezuñas eran como dedos.
“Lazlos” y Mahoma
“Lazlos”, significa “caballo del desierto”, y fue el primero que tuvo Mahoma y con el que hizo su primera peregrinación a La Meca. El caballo se lo regaló el gobernador de Egipto en los primeros años de la Égira. A pesar de tener a “Lazlos” Mahoma nunca abandonó a “Al Qaswá” (su camello favorito).
Con todo, Mahoma tuvo una gran pasión por los caballos y en especial por las yeguas. Este amor le llevó a escribir: “El diablo nunca osará entrar en una tienda habitada por un caballo árabe”. Más tarde, empezó a preocuparse por la supervivencia de la raza. Así escribiría en el propio Corán: “Cuantos más granos de cebada proporciones a tu caballo, más pecados te serán perdonados…” Esto justifica la grandeza del caballo árabe y la relación con el hombre que dura ya 13 siglos.
“Babieca” y el Cid
Cualquiera que haya leído el Cantar del Mío Cid recordará a “Babieca” como un caballo posiblemente de raza andaluza y pelaje blanco criado en un convento español. Según dicen, al contrario que “Bucéfalo”, era un caballo dócil y obediente con una gran agilidad que facilitaba el combate.
La batalla más conocida que disputaron juntos fue la última batalla que ganó Rodrigo Díaz de Vivar (1043 – 1099). Cuenta la historia que el Cid había caído pero para su ejército él era la moral de las tropas. Así que decidieron atarlo a la silla del caballo y “Babieca” galopó. De esta manera levantó sus tropas creyéndolo vivo cargaron a su lado y atemorizó a los moros que pensaron que el Cid había resurgido de la muerte para luchar contra ellos.
Tras morir Rodrigo Díaz, “Babieca” no volvió a ser montado por nadie y murió dos años más tarde a la edad de 40 años.
“Marengo” y Napoleón I
Según cuentan las crónicas de la época, “Marengo” era un caballo árabe, tordo y con una alzada de 1.45m. El caballo fue importado de Egipto y llegó a manos de Napoleón I (1769 – 1821) en 1799 a la edad de seis años. “Marengo” poseía la velocidad y la agilidad en la batalla y durante los disparos permanecía tranquilo. En toda su vida fue herido en el combate ocho veces y finalmente fue apresado en la batalla de Waterloo y trasladado a Inglaterra. Murió a los 38 años.
Curiosidades
A la muerte de “Marengo” su esqueleto fue llevado al Nacional Army Museum en Sandhurst para ser exhibido.
“Marengo” fue el caballo más famoso de Napoleón I pero no el único ya que contaba con más de 130 caballos para su uso personal.