El Circo de Máximo en Roma albergó durante años juegos y espectáculos para entretener tanto a los grandes hombres como al pueblo llano. Este espacio de 650 metros de largo llegó a tener una capacidad para 300.000 espectadores. A pesar de esto siempre había gente que se quedaba en la calle oyendo el rugido y los clamores de los que habían conseguido un asiento. Los emperadores Claudio y Nerón habilitaron espacios reservados a los senadores y caballeros, pero la plebe tenía que seguir madrugando para encontrar un sitio. Sin embargo, todo era poco con tal de ver a los aurigas y caballos favoritos.
Además de las ya conocidas luchas de gladiadores y peleas de fieras, el espectáculo que encandilaba al público eran las carreras. Hombres y mujeres aguardaban al sol para ver a sus aurigas favoritos. El núcleo central de la pista era la spina alrededor de esta se disputaban las carreras. En el lateral recto del Circo se encontraban las caballerizas desde las que accedían a la arena los caballos.
En un principio las carreras consistían en siete vueltas a la pista de 568 metros que equivalía a un total de 3.976 metros. A finales del siglo I d.C. el número de vueltas disminuyó hasta los 2.480 metros pero el número de carreras diarias aumentó hasta llegar a disputar 100 diarias.
Los caballos y aurigas
Los equinos empezaban a ser entrenados a los tres años y a los cinco participaban en su primera carrera. Cuando accedían a la arena del Circo Máximo, aurigas y caballos iban tocados y vestidos con sus mejores galas. Los caballos más apreciados eran los griegos, sicilianos, hispanos y los de Capadocia. Según iban acumulando victorias se convertían en favoritos y acumulaban riquezas.
Los aurigas eran esclavos y libertos que conducían bigas (dos caballos), cuadrigas (cuatro caballos) o tiros de tres, seis, ocho y hasta diez caballos. Durante el siglo II d.C se empezó a denominar miliarios a todos aquellos que hubieran superado las mil victorias y desde ese momento eran respetados por el pueblo y los gobernantes.
Vestimenta
Siempre iban vestidos con una túnica corta, un casco, las piernas cubiertas con vendas y un cuchillo con el que podían cortar las riendas. Estas iban atadas a la cintura para que en caso de accidente pudieran ser cortadas y el auriga no fuera arrastrado. Las riendas las sujetaban con la mano derecha mientras que con la izquierda manejaban el látigo con el que hostigaban a los caballos y a sus rivales.
Curiosidades
-Uno de los mejores aurigas fue un hispano, Cayo Apuleyo, que tras 24 años de profesión y 1.462 victorias tuvo un monumento en su honor cerca del Circo.
-Algunos de los caballos más famosos fueron: “Andremón”, “Tígris” y “Panserino”.
-Las carreras se realizaban por equipos. Cada uno se distinguía por el color de la cuadra donde se alojaba el caballo y el color de la túnica del auriga. Los equipos que contaban con más seguidores eran el blanco, rojo, verde y azul.
-El equipo que cosechó más simpatías imperiales fue el verde del que fueron seguidores: Nerón, Calígula o Cómodo.
-Dentro del Circo había apuestas y se podían llegar a cometer atrocidades con tal de ganar.
-En algunos casos debido a los tumultos que se producían en la entrada al espectáculo el pueblo era dispersado con latigazos.
-Los emperadores accedían directamente al Circo desde el Palacio Imperial.
