Hablar por no callar | OPINIÓN

Una vez leí que hablar oportunamente, es acierto. Hablar frente al enemigo, es civismo. Hablar ante una injusticia, es valentía. Hablar con sinceridad, es rectitud. Hablar debiendo callar, es necesidad. Pero sobre todo hablar por hablar, es tontería.

En este tiempo de Navidad, en el que la competición hípica y las noticias ecuestres se han reducido a la mínima expresión, el silencio es saludable. Dejemos de hablar por no callar, de hablar sin decir nada, solo porque hay que hablar.

Aprovechemos este tiempo para frenar y descubrir a dónde queremos llegar. Es momento de reflexión, de recogimiento, de buscar ideas innovadoras para no tener que copiar a otros, de originar fórmulas magistrales que hagan del mundo de la hípica un lugar atractivo para marcas y usuarios. En este momento de la vida en el que parece que todo está inventado, hay que hacer un esfuerzo extra para ser emprendedores y revolucionarios, no conformistas.


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Dejemos de dar vueltas en círculo y levantemos la mirada, fijemos el objetivo en el horizonte, con fuerza y ganas de ser mejores, de hacer nuestro camino pisando firmes sin imitar al de al lado y con la convicción de mejorar día a día, trabajemos para conseguir un futuro, como mínimo, más interesante.

Comencemos esta nueva temporada con ilusión, con afán de superación, deseándonos un feliz año hípico, lleno de éxitos, donde todos rememos con fuerza en la misma dirección y salud, mucha salud.

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