Para los más pequeños de la casa, publicamos otro cuento infantil creado por OcioCaballo, una historia navideña con el caballo como protagonista.
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Todos pensamos que los tres Reyes Magos llegaron al portal de Belén montados en tres grandes camellos con los que atravesaron el desierto, pero la verdad es que el rey Baltasar llegó montado en un precioso caballo árabe.
El rey Baltasar vivía en un país lejano de Oriente. Le encantaba mirar a las estrellas. Un día mientras soñaba le despertó una voz que le dijo que debía ir hasta Belén y que debía reunirse en su camino con otros dos grandes reyes de lejanos países. Aquella voz le dijo que debía estar en el lugar de la estrella cuando el sol se hubiera puesto cuatro veces más desde aquel día. El lugar de la estrella se encontraba a cientos de kilómetros y debía ser veloz.
Al despertar al día siguiente mandó llamar al más reputado de todos los carabaneros que circulaban por el país y le preguntó:
-¿Cuánto vale tu camello?
-Señor, mi camello no tiene precio. Aguanta semanas enteras sin beber. Yo diría que vale el doble de toda mi mercancía.
-Esta bien. ¿Es rápido? Tengo que atravesar cientos de kilómetros antes de que el sol se haya puesto cuatro veces. ¿Crees que tu camello aguantará?
-Señor, eso es imposible. Mi camello tardaría el doble. No bebe pero tampoco puede ir deprisa.
-Está bien salid de mi palacio y mi siervo os recompensará en la puerta.
El rey Baltasar estaba preocupado. Sino atravesaba el desierto, sino encontraba trasporte quién sabe cuantas desgracias podrían ocurrirle. Pero ¿sino utilizaba un camello que iba a utilizar? Cuánto más pensaba más tiempo se le escapaba de las manos.
Al cabo de muchos minutos llamó a la puerta del Salón de Trono un pequeño muchacho. El mercader del desierto había corrido la voz por todo la ciudad de que su majestad buscaba un animal veloz que atravesase la dunas en el plazo de cuatro puestas de sol. El muchacho flacucho y desgarbado, vestido con andrajos entró y le dijo al rey:
-Majestad. Sé que buscáis un animal veloz que corra como el viento y que no se agote entre las dunas. Sé que los animales perfectos son los camellos pero son muy lentos y vos tenéis prisa por partir. Si queréis os puedo ayudar.
-Continúa hablando muchacho – contestó el rey que cada vez tenía menos tiempo.
-Mi padre compró hace un tiempo un caballo negro a un mercader. El ejemplar es el más hermoso animal de la tierra digno de un rey y corre como el viento en las llanuras de estas tierra. Solo tiene un problema, no deja que nadie lo monte.
-Muchacho llévame ante tu caballo y déjame probar.
El rey Baltasar fue con el chico hasta un gran campo. Allí estaba Sharif, un precioso ejemplar que brillaba bajo el sol y elevaba su cola ante el desconocido. El rey saltó una cerca y se aproximó al caballo muy despacio. En voz baja le susurró las mismas palabras que aquella voz le había despertado por la noche. El caballo agachó la cabeza y permitió al rey que le acariciase. Trasladaron el animal al palacio y le vistieron con las mejores galas. La mejor silla de cuero traída desde lugares lejanos y estribos de oro. Al fin el rey Baltasar emprendió su viaje y tal y como dijo la voz se encontró con otros dos grandes señores que le acompañaron hasta Belén. Así fue como Sharif se encontró con el rey y se convirtió en el primer caballo en ver al niño Jesús.
FELIZ NAVIDAD A TODOS Y QUE SHARIF, EL REY BALTASAR Y SUS COLEGAS OS TRAIGAN MUCHAS COSAS BUENAS EN ESTE NUEVO AÑO.