Se acabó, hasta aquí hemos llegado | Opinión

No hemos salido de una y nos metemos en otra. Justo ahora que se cumple un año del comienzo de la peor pandemia que ha vivido la humanidad en décadas, que el miedo a ese virus que por aquel entonces aún era poco familiar se instalaba en nuestras vidas cambiando radicalmente nuestros hábitos y empezaba a asomar por cada esquina la palabra confinamiento, justo en este maldito aniversario en el que comenzábamos a vislumbrar un ligero rayo de luz al final del túnel y que la esperanza en modo de vacuna nos hacía ser un poco optimistas, justamente ahora el destino nos la vuelve a jugar y de nuevo sale cruz.

La rinoneumonitis ha hecho renacer todos los fantasmas que llevábamos dentro, paralizando la competición ecuestre por completo, haciéndonos vivir en un déjà vu constante, repitiendo patrones y sensaciones aún latentes.

Ayer se cancelaba el último concurso hípico que quedaba activo en nuestro país, retumbando en nuestras cabezas un “se acabó, hasta aquí hemos llegado”, una vez más se van al traste los planes deportivos de los jinetes y en el sector hípico regresamos al mar de las dudas.


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En este punto de no retorno, toca parar y reflexionar. No buscar inocentes o culpables, sino tomar nota de lo vivido y presentar un futuro más sensato en el que no prime la cantidad. Como se suele decir y es perfectamente aplicable a la equitación: menos es más.

Se nos pide que seamos fuertes, que aguantemos este nuevo golpe, que volvamos a unir a la familia hípica… y claro que lo vamos a hacer, porque ahora es el momento de devolver a nuestros caballos todo el cariño que ellos nos dan.

Es momento de cuidarlos, a ellos, a nuestros protagonistas, proteger a nuestros amigos, a nuestros compañeros que tanto nos aportan, es momento de encarar el obstáculo y que juntos consigamos saltarlo.

Miremos al futuro, sin apartar la mirada del pasado, debemos aplicar todo lo aprendido, seguir los protocolos, respetar las reglas, para que entre todos volvamos de nuevo a la tan ansiada normalidad. Juntos podemos. ¡Ánimo familia!

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