Terapias Asistidas con Caballos: Una revisión (Parte I) | ARTÍCULO

Evidencias científicas más recientes sobre los efectos y beneficios de la Equinoterapia en diferentes trastornos y problemas de salud.

El término terapia asistida con caballos (TAC) hace referencia a una profusión de intervenciones asistidas con caballos que: a) abordan las dificultades psicológicas, sociales y emocionales y /o b) ofrecen apoyo al aprendizaje. Como práctica contemporánea, el campo de las TAC se está expandiendo rápidamente, y se sustenta en la premisa de que la interacción con los caballos puede ser terapéutica y beneficiosa para las personas que tienen dificultades para participar en intervenciones terapéuticas o educativas tradicionales.

Si bien el campo contemporáneo de la investigación en terapias asistidas con caballos es un campo emergente en la investigación científica, los registros históricos muestran que las interacciones entre humanos y animales se han utilizado para obtener beneficios terapéuticos durante siglos.

Los comienzos de la equinoterapia como un tratamiento de beneficios para la salud se remontan al 450 a.C., cuando Hipócrates en su libro “Las Dietas” ya mencionaba los beneficios del caballo con fines sanadores. También el médico y filósofo italiano Gerónimo Mercuriale (1530-1606) afirma que la equitación no solo trabaja la musculatura, sino que también los sentidos y confía en los efectos preventivos y sanadores de la monta. Sus principales antecedentes más recientes datan de 1901 con la fundación del Hospital Ortopédico de Oswentry.


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A finales de la primera guerra mundial se utilizó en este hospital por primera vez el caballo en un sentido terapéutico. En 1917 se funda el primer grupo de equinoterapia en el Hospital Universitario de Oxford, impulsados por atender a discapacitados de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, la inclusión deliberada de un animal como parte de un plan de tratamiento terapéutico no se documentó formalmente hasta la década de 1960. Desde entonces, existe un creciente cuerpo de literatura que informa de los beneficios psicosociales y para la salud de las intervenciones asistidas con animales (IAA) (Figura 1).

Las IAA se han definido como “cualquier intervención que incluya o incorpore animales intencionalmente como parte de un proceso o medio terapéutico o de mejora” en poblaciones y problemas de salud y aprendizaje diversos.

Figura 1. En la gráfica siguiente se muestra la evolución de las publicaciones científicas indexadas en Pubmed desde 1962 hasta 2022 que tienen como criterio de búsqueda exclusivamente el término “equinoterapia”. Como se puede observar, en términos relativos ha habido un incremento substancial de publicaciones en las últimas dos décadas, pasando de 598 publicaciones científicas en 2002 a 966 en 2021. No obstante, este incremento, en términos absolutos la investigación en equinoterapia sigue siendo escasa.

En comparación con otros animales, los caballos aportan cualidades adicionales en terapia. A diferencia de los gatos y los perros (animales de compañía comúnmente usados en IAA), los caballos son animales de presa y, como tales, son vulnerables. Como especie, su supervivencia ha dependido de la convivencia en grupo cooperativo, habilidades de comunicación no verbal altamente desarrolladas entre congéneres y la capacidad de huir rápidamente de la amenaza de un depredador. Como consecuencia, los caballos son sociales entre ellos por naturaleza y están finamente sintonizados con el lenguaje corporal de sus semejantes. Por lo tanto, los caballos son muy sensibles y responden al comportamiento de los demás, lo que incluye a los humanos. Esta capacidad de respuesta innata significa que pueden proporcionar retroalimentación que facilita el proceso terapéutico en las TAC.

Dentro del campo en desarrollo de las terapias asistidas con caballos hay muchos enfoques diferentes y una falta de uniformidad en los conceptos utilizados que puede causar confusión (tabla 1).

Tabla 1. Algunas definiciones de los términos utilizados en al ámbito de las terapias asistidas por caballos. Estas definiciones no son excluyentes entre ellas y presentan un alto grado de solapamiento.

Monta terapéutica: La equitación terapéutica es una terapia o tratamiento que incorpora actividades equinas y/o el entorno equino. Los objetivos de rehabilitación o habilitación están relacionados con las necesidades del paciente y los estándares de práctica del profesional médico. La equitación terapéutica se ha utilizado para contribuir al bienestar cognitivo, físico, emocional y social de las personas con discapacidades.

Hipoterapia: La hipoterapia se refiere a la estrategia de tratamiento de fisioterapia, terapia ocupacional o logopedia que utiliza el movimiento equino. Esta estrategia se utiliza como parte de un programa de tratamiento integrado para lograr resultados funcionales.

Psicoterapia asistida por caballos. Es una psicoterapia que implica un esfuerzo de colaboración entre un profesional de la salud mental debidamente autorizado y un profesional ecuestre con las debidas credenciales para incorporar a los caballos en el trabajo con los pacientes con el fin de abordar las metas y los objetivos de tratamiento psicológicos establecidos conjuntamente.

Por ejemplo, las TAC puede referirse a terapias físicas o psicológicas que se caracterizan simplemente por la inclusión de un caballo como apoyo al tratamiento específico que está realizando un paciente. Mientras que el aprendizaje asistido con caballos (AAC), se utiliza cómo un término de mayor alcance que incluye la equitación y manejo terapéutico.

El aprendizaje asistido con caballos forma parte de un conjunto de intervenciones asistidas con equinos que incluyen equitación terapéutica y psicoterapia asistida con caballos. Así, el AAC son un conjunto de prácticas que combinan el aprendizaje experimental y la interacción con caballos, ponis, burros y mulas que pretende aumentar la conciencia y el control de las personas sobre de sus emociones, cogniciones y comportamientos. Una parte integral del AAC es que sus actividades se basan en nuestra comprensión de cómo los caballos piensan y aprenden, y cómo usar su comportamiento natural para interactuar con los humanos de una manera que mejore la seguridad, el bienestar y el desarrollo tanto de los caballos como de los humanos.

Según la asociación americana Professional Association of Therapeutic Horsemanship International, el AAC ha experimentado una popularidad creciente, ya que se cree adecuado para niños con una amplia variedad de necesidades, factores de riesgo o diagnósticos, incluidos problemas emocionales, conductuales o de salud mental, problemas de aprendizaje, trastornos de hiperactividad, autismo y abuso de sustancias.


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Desafortunadamente, aunque el uso del lenguaje causal presente en toda la literatura que circula en forma de libros de autoayuda, publicaciones divulgativas de diversa índole con el respaldo más o menos implícito de asociaciones terapéuticas, puede llevar a pensar de otra manera, una revisión reciente sobre intervenciones asistidas por equinos demuestra que los ensayos científicos rigurosos que muestren evidencias objetivas sobre la eficacia del AAC son muy escasos y no aportan evidencias concluyentes. En cualquier caso, las TAC son un conjunto de procedimientos terapéuticos y de aprendizaje asistidos, que se sustentan actualmente en escasas o muy parciales evidencias científicas por lo que se requiere de una mayor investigación contrastada.

Las intervenciones en TAC son realizadas a menudo por profesionales como trabajadores sociales, educadores y personas de campos relacionados con la asistencia y rehabilitación.

Aunque el campo de TCA no está actualmente regulado, hay varias organizaciones que ofrecen marcos y pautas éticas para estándares profesionales. Por ejemplo, la Asociación Española de Equinoterapia o asociaciones internacionales cómo la organización internacional Horses In Education and Therapy o asociaciones americanas como The Professional Association of Therapeutic Horsemanship International, y la Equine Assisted Growth and Learning Association.

Las terapias asistidas con caballos (TAC) han surgido como una alternativa terapéutica potencial para diferentes problemas de salud física y psicológica, como el déficit de atención, la parálisis cerebral, el autismo o los adultos mayores. Entre las terapias asistidas con equinos, la hipoterapia utiliza el movimiento inducido por el caballo para proporcionar beneficios al jinete. El movimiento de la pelvis del jinete mientras monta es similar al observado al caminar, por lo que montar a caballo genera patrones de movimiento bilaterales, continuos y simétricos que estimulan la actividad muscular voluntaria e involuntaria y ayudan a mantener una postura y un equilibrio adecuados (figura 2). Los movimientos del caballo en los planos sagital, transversal y frontal estimulan el desarrollo del sistema vestíbulo coclear y el fortalecimiento de los músculos y articulaciones del jinete, por medio de la disociación de la cintura pélvica y escapular, mejorando su postura y tono, incrementando la coordinación neuromotora y la orientación espaciotemporal, la atención y la concentración.

Figura 2. Ejemplo de una tabla de ejercicios de rotación protocolizada de equinoterapia específica para el tratamiento y mejora de los cuadros de dolor crónico, fatiga y rigidez característicos de pacientes con fibromialgia.

Esto es especialmente útil como tratamiento para trastornos neurológicos como la parálisis cerebral. En el caso del dolor de espalda crónico, montar a caballo ha demostrado tener efectos potencialmente beneficiosos sobre la funcionalidad y actividad física. Además, la equitación fortalece los factores musculoesqueléticos y neurológicos mejorando el equilibrio, aumentando la estabilidad del tronco / cabeza y mejorando las funciones, que pueden ser relevantes en pacientes con dolor lumbar (DL).

Sin embargo, las TAC tiene algunas limitaciones y desventajas que podrían complicar la práctica. Primero, las TAC generalmente no están cubiertos por el seguro médico. Además, esta actividad implica altos costos para cuidar y adiestrar a los caballos (lo que a menudo conlleva grandes costos para los usuarios), la distancia a los centros de equitación (que a menudo se ubican en áreas remotas) así como otras limitaciones como el clima, riesgo de reacciones alérgicas, u otros aspectos como miedo o ansiedad de montar a caballo. Estos problemas hacen que TAC en ocasiones pueda ser un desafío mantener el tratamiento durante mucho tiempo y, en consecuencia, los supuestos beneficios no se puedan lograr por completo.

Los simuladores de equitación han surgido como una alternativa para la equitación real, ya que podrían proporcionar un patrón comparable de estímulos que pueden conducir a respuestas posturales específicas. Cabe señalar que este tipo de terapia podría tener algunas ventajas objetivas, que implican menores costos debido a que el mantenimiento de la máquina es más económico que los costos asociados al cuidado y adiestramiento de los caballos. Además, las instalaciones necesarias para realizar las sesiones con caballos reales deben ser mucho mayores, lo que hace que la mayoría de las instalaciones de equitación se sitúen fuera de los núcleos urbanos.

También se deben considerar otros aspectos, como el clima, el riesgo de reacciones alérgicas o el potencial miedo o ansiedad de montar a caballo. Sin embargo, los simuladores de equitación se limitan a la imitación del movimiento del caballo. En este sentido, la respuesta emocional de montar un caballo real o simulado es diferente; la temperatura natural del caballo (1 a 5 más alta que la temperatura corporal humana) puede tener algunos beneficios adicionales, como la reducción de la espasticidad muscular y la hipertonicidad, y el ambiente al aire libre también podría motivar y aumentar el placer. Por lo que los beneficios de los simuladores de equitación podrían limitarse a la aptitud física y la actividad muscular, y su potencial en una enfermedad biopsicosocial podría quedar reducido al aspecto físico.

Los usos de las TAC se han generalizados y extendido en los últimos años y se ha intentado aplicar a una gran variedad de trastornos físicos y psicológicos (véase tabla 2).

Segunda parte del artículo, proximamente…

AUTORES
Carmen León – ACE (Asesoría Comportamiento Equino). Connemara Pony Club. Escuela de Equitación. Sant Mori (Gerona, España).
Francisco Cancella – Entrenador internacional de Doma –instructor nivel 3- Exjuez de doma de la FEI (Portugal).
Manuel de Gracia – Departamento de Psicología. Universidad de Gerona (Gerona, España).

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