¿En qué se diferencia un caballo de carreras?

Una de las incógnitas que pueden surgir a la hora de incursionar en el mundo del hipismo es saber si realmente existe diferencia alguna entre un caballo normal o uno que vemos en un circuito de carreras. ¿Será la raza? ¿La manera en que fueron criados? ¿Alimentación? Lo cierto es que existen diferencias fundamentales y en este artículo nos dedicaremos a que aprendas un poco de qué va este tema.

¿Qué debes saber primero antes de encontrar a tu caballo ideal?

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¿Por qué los llamamos “pura sangre”?

Y es que no hay otra palabra para referirnos a ellos, esto es debido a que todos son descendientes de tres razas árabes principales que llegaron a Inglaterra en los siglos XVII y XVIII. Estos son Byerly Turk, Godolphin Arabian y el Darley Arabian.

¿Existe alguna diferencia física entre los caballos pura sangre y los regulares?

Si somos meticulosos en detalles, podremos notar que principalmente los pura sangre son más altos, más delgados que la media y la melena en su lomo es más corta. Poseen fosas nasales y órbitas oculares mucho más grandes en comparación a otras razas. Su pecho es más grande para albergar esos grandes pulmones y corazón necesarios para mantenerlos en competencia.

La manera en que son criados los ayuda a crecer mucho más rápido, alcanzando la madurez a los 5 años aproximadamente. Sus huesos en los tobillos son tan pequeños como las muñecas de una persona. Sus colores siempre son sólidos, no encontraremos manchas o trazas de otras razas.

Diferencias de comportamiento, ¿más difíciles o más dóciles?

Teniendo en cuenta que toda su vida han sido entrenados para ser ensillados, los caballos pura sangre son mucho más difíciles de manejar fuera de la pista, especialmente para los novatos, por ello siempre deben ser manejados por expertos. Pese a esto, podemos encontrar pura sangre que son sensibles, llegando a convertirse en caballos de terapia o incluso para uso policial. También encontraremos algunos que son más tímidos e incluso desarrollan pánico ante estímulos sonoros, llegando a correr incontrolablemente. Sin embargo, pueden pasar períodos largos de pie sin necesidad de moverse gracias a sus cómodas pezuñas, característica que un caballo regular no posee y que los obliga a estar en constante movimiento.

Cuidados y salud

Desde su nacimiento, estos deben ser llevados por un equipo multidisciplinario conformado por su entrenador, cuidador y el jockey (jinete). Su dieta debe ser óptima, ya que esto evitará que nuestro amigo enferme. Otra consideración que debemos tomar en cuenta es que, en vista de su rutina, su gasto energético es mayor, por ende su metabolismo es mucho más acelerado en comparación con la media.

El cuidador será el encargado de alimentar, higienizar y trasladar al equino. Encontraremos casos donde cada caballo tiene a su cuidador personal y estos deben seguir instrucciones estrictas de los veterinarios en cuanto a nutrición y salud, siendo responsables de recaudos adicionales en casos de enfermedad o lesiones que puedan adquirir antes o durante competencias. Por último, pero no menos importante, deberán informar al veterinario ante la más mínima evidencia de irregularidad o comportamiento errático.

El entrenador estará a cargo de la rutina de ejercicios de cada potro, considerando siempre sus capacidades y estado físico. Dicha rutina no solo tendrá en cuenta el estado físico, sino que debe estar llena de estimulación y educación. Las actividades esenciales incluyen el galope, evasión de obstáculos, saltos, corregir posturas erróneas y ejercicios de rehabilitación cuando estos hagan falta.

El entrenador no estará solo, cerca de él siempre debe estar el jockey, quien debe formar un vínculo con el animal, aprender a comunicarse y trabajar en equipo hasta alcanzar la perfección. Los pura sangre requieren una persona con postura y personalidad firme, pero que pueda ser paciente, una voluntad de hierro capaz de manejar su ya peculiar comportamiento.

En conclusión

A diferencia del caballo normal, el cual es criado de manera doméstica para labores simples, no posee las cualidades que un pura sangre tiene desde que nace. La crianza y cuidado de estos es fundamental para generar a ese competidor nato que enamora tanto en las pistas del hipódromo.