Vamos a recuperar el espíritu deportivo dejando de insultar | Opinión

Finalizó el sueño olímpico español, que ha contado este año 2024 en París, con la participación de nuestros representantes en las tres disciplinas.

Lamentablemente los resultados como todos sabemos no han sido los deseados, sin embargo y siguiendo en nuestra línea de empatía, queremos reconocer una vez más el esfuerzo que ha supuesto para todos ellos, obtener las clasificaciones exigidas para acceder y posteriormente prepararse para afrontar un reto de tal envergadura, al margen de que el final haya sido mejor o peor.

Lo que resulta sorprendente y sobre todo lamentable es ver los ataques que han recibido desde un principio nuestros jinetes, llevándoles a competir en una edición envuelta en un halo de negatividad, con comentarios de quienes frente a un teclado se viene arriba y se permite el derecho de menospreciar a un jinete olímpico, aunque su experiencia en hípica sea nula porque jamás se han subido a un caballo y mucho menos han competido ni siquiera en un concurso territorial, pero pueden decir de seis profesionales de la hípica como Carlos Díaz, Esteban Benítez, Juan Antonio Jiménez, Claudio Castilla, Borja Carrascosa, Daniel Martín Dockx, Sergio Álvarez Moya, Eduardo Álvarez Aznar e Ismael García Roque, que “han hecho el ridículo”.

Personalmente creo que el ridículo y una imagen nefasta es la que han dado algunos informativos que se supone son especializados, al dedicarse desde hace más de un mes a decir lo mal que funciona todo. Incluso hasta en el apartado de hípica de un periódico generalista -que gracias a Dios no lo lee casi nadie ajeno a la equitación- solo se habla de la mala gestión y críticas a nuestros jinetes, que al estar escrito por personas que dicen ser amantes de nuestro deporte… sí que dan vergüenza ajena.

Y la auténtica realidad de todo esto y enmarcado en una hipocresía absoluta, es que desde un principio los representantes de España en París, han sido un mero instrumento para atacar a la federación porque estamos en año electoral y esto era una gran baza para usar contra ellos y hacer campaña, lo cual ha sido realmente deplorable porque se notaba a la legua que eran críticas soterradas pidiendo la cabeza de todos, a los que se ha insultado sin ningún pudor, estableciendo incluso comparaciones trasnochadas con el actual dirigente del gobierno de la nación.

Han olvidado en todo momento respetar en primer lugar a nuestros jinetes que han llegado allí -le pese a quién le pese- cumpliendo con unas puntuaciones exigidas, y en segundo lugar y no menos importante, al resto de personas relacionadas con nuestro deporte que se merecen desde la redacción de cualquier medio se aluda sin usar insultos.

Nosotros hemos vivido los juegos con la dedicación que se merecen nuestros atletas que son los protagonistas, sin entrar a valorar las actuaciones de cada federación y sus dirigentes, porque consideramos que no era lo que procedía en ese momento, aunque para los demás haya sido el tema prioritario.

Todos hemos contenido la emoción cuando Rafa Nadal quedaba fuera de la competición, la triste retirada de Carolina Marín por una lesión y un largo etcétera de sueños truncados porque el deporte es así, a veces se gana y a veces se pierde y hay que saber encajar los resultados sin humillar a nadie.

Fomentemos la empatía para seguir creando afición y que nuestros jóvenes vean en nosotros un ejemplo de tesón y competitividad. El que no se arriesga nunca gana ni pierde, pero lo bonito es haberlo intentado y contar con el apoyo de tu afición y las personas que te quieren.

Vamos a por unos Juegos Olímpicos de 2028 en los que haya unidad, dejemos aparcado el rencor y querer hundir al de al lado para destacar, así habremos ganado ya el primer tanto que necesita nuestra hípica, para volver a recuperar ese espíritu deportivo que se ha perdido con el afán de protagonismo de algunos y la entrada de profanos en este mundillo en busca de un like.

Rosa Cabero

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