Es importante recordar la historia de la hípica, la de la Federación Hípica de Castilla y León y en este caso, la de un protagonista muy especial como fue el jinete Alfonso Queipo de Llano Acuña (1931-1979), primer presidente de la Federación Castellana, actual Federación Hípica de Castilla y León.
En este artículo, Vicente Garrido Martín, vicepresidente de la FHCYL, recuerda el arranque de esta Federación y de Alfonso Queipo de Llano, quien da nombre además al Trofeo Queipo de Llano, que todos los años se entrega en la Gala del Deporte Hípico de Castilla y León.
Retrocedamos en el tiempo para recordar y enmarcar lo que supone y lo que significa el Trofeo Queipo de Llano, que la Federación Hípica de Castilla y León entrega cada año en su Gala Hípica.
En los años 76/77 del siglo pasado, años de la transición, la hípica en España estaba estructurada en la orgánica militar que con sus medios, y personal, era quien dirigía y organizaba los centros hípicos, la competición y la enseñanza.
La hípica civil se iba abriendo paso poco a poco incorporándose a los clubes y escuelas que ya existían, ya que prácticamente todas las ciudades españolas contaban con un club hípico militar. La Real Sociedad hípica de Valladolid, la Deportiva de Burgos o el Campo de Tiro de Salamanca, clubes civiles que hoy perduran, tenían ese origen.
El deporte y la competición de todo tipo se organizaban entonces en torno a las Delegaciones Provinciales de Deporte, en un tiempo en que las comunidades autónomas como hoy las conocemos estaban aún por llegar.
Alfonso Queipo de Llano, teniente coronel de Caballería, y jinete militar de máximo prestigio, había sido campeón de España y había participado en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y Tokio 1964 en las disciplinas de salto de obstáculos y concurso completo de equitación con excelentes resultados. Alfonso había sido destinado a la Academia de Caballería de Valladolid, cuna de importantísimos jinetes internacionales de décadas anteriores y traía el que sería su último gran caballo “Tabú”.
Por entonces se empezaba a organizar lo que sería la denominada Federación Hípica Castellana, y fue gracias a cuatro personas claves que este nacimiento tuviera lugar: D. José Antonio Autrán (“el Mangarrán”), D. Antonio Castro Lucini, D. Vicente Garrido Capa y D. Alfonso Queipo de Llano.
León dependía de la hípica asturiana, Soria de la hípica vasca, Ávila de la hípica madrileña… Con su negociación y gestión fueron trayendo a su influencia la dirección hípica de todas las provincias de la comunidad y se gestó la organización de esa primera federación que quedaría presidida por Alfonso Queipo, Vicente Garrido sería vicepresidente, y Antonio Castro secretario general. José Antonio Autrán seguía siendo jinete en activo. Este equipo creó una federación sólida y bien organizada que sin ser la más numerosa, ni la más poderosa formó una estructura y modo de trabajo que ha llegado a nuestros días.
Junto a los prestigiosos concursos de León, Salamanca, Burgos y Valladolid, clásicos de primera categoría de la época, se creó un bloque de competición repartida por todo el territorio, siendo inacabable el número de localidades en los que se en algún momento se celebró algún concurso hípico de los que hoy serían concursos de 2 o 3 estrellas.
En julio de 1979 Alfonso Queipo acudió a Zaragoza a una entrega de despachos en la Academia General Militar. Se alojaba en el Hotel Corona de Aragón en el que se produjo el incendio que solo años más tarde se reconoció que había sido un atentado terrorista organizado por ETA, tristemente muy activa en esos años. Al surgir el fuego que invadió rápidamente el edificio Alfonso, fiel a su carácter, no lo abandonó. Salvó una primera víctima, volvió a por una segunda, y entró a por una tercera… pero ya no pudo salir. Su valentía y espíritu de servicio le costaron la vida.
Vicente Garrido ocupó la presidencia que consolidó el modelo creado y lo amplió, llegando a ser vicepresidente de la Federación hípica española. A él le sucederían Francisco Vázquez, Santiago de Gabriel y Juan Useros, actual presidente. La Federación, el mismo año 1979, creo el trofeo “Alfonso Queipo de Llano” al jinete mejor clasificado en el conjunto de concursos celebrados en lo que pocos años más tarde sería la Comunidad Autónoma de Castilla y León. El primer ganador del trofeo fue el jinete santanderino Luis Terán seguido en las siguientes ediciones por Javier Pérez Díez, Luis Morán, y Vicente Garrido Martín.
Esos fueron los inicios de una federación que iniciada por Alfonso Queipo y su equipo ha visto crecer el número de participantes y disciplinas de un modo exponencial y que continua un modelo de gestión que nacido de aquellos cuatro constituyentes nos hacen estar orgullosos de la Federación que disfrutamos hoy. Ese es el trofeo que algún miembro de la familia Queipo de Llano, generalmente sus hijos Juan o Alfonso, entregan cada año en la Gala anual de la Federación de Castilla y León. Y que es bueno que recordemos, quiénes somos, y de dónde venimos.
- Vicente Garrido Martín


