Pilar Cordón: “Tengo una buena cuadra; empiezo bien el año y con opciones reales”

Hablar de Pilar Cordón Muro es hacerlo de una figura clave en la historia del salto ecuestre español. No solo por una trayectoria deportiva larga y sostenida en el máximo nivel internacional, sino porque su nombre aparece ligado a algunos de los hitos más importantes que ha vivido nuestro país en esta disciplina. Pilar es, a día de hoy, la única amazona española que ha competido en unos Juegos Olímpicos en salto de obstáculos, un logro que alcanzó en Río de Janeiro 2016 y que la sitúa en un lugar único dentro del deporte nacional.

Su palmarés, el más completo y sólido jamás logrado por una amazona española en esta disciplina, incluye cuatro Campeonatos de Europa —San Remo, Madrid, Herning y Aachen—, dos Juegos Ecuestres Mundiales, en Lexington 2010 y Caen 2014, y su participación en los Juegos Olímpicos de Río, a los que España accedió como equipo gracias a la clasificación lograda un año antes, precisamente en el Campeonato de Europa de Aachen 2015, con Pilar formando parte de aquel conjunto nacional y en ambas ocasiones, si lo recuerdan, montando a esa fantástica “Gribouille du Lys”. Una secuencia de resultados que habla de continuidad, compromiso y presencia constante en las grandes citas del calendario internacional, lo que hace de Pili la única amazona que cuenta en su haber con el triplete europeo-mundial-juegos. Un palmarés excepcional.

No es casualidad que Aachen (Aquisgrán) vuelva a aparecer en el horizonte. En 2026, la capital ecuestre alemana acogerá el Campeonato del Mundo de Saltos, en la misma pista donde Pilar ya compitió en un Campeonato de Europa en 2015 y donde España firmó una de sus páginas más importantes en este deporte. Ese contexto dota de un significado especial al momento actual de la amazona española, que afronta una nueva temporada con ambición, experiencia y una cuadra preparada para volver a estar entre los mejores. En esta entrevista, Pilar analiza su presente, sus caballos, su nueva base de trabajo y una temporada que vuelve a mirar a lo más alto del deporte internacional.

Cuéntanos un poco cómo tienes ahora mismo la cuadra y con qué caballos arrancas la temporada

—La verdad es que empiezo el año bastante bien, no me puedo quejar. Ahora mismo tengo 14 caballos en competición, que es una cuadra cómoda para trabajar y planificar con calma. Hay un poco de todo, que al final es lo que te da equilibrio.

Tengo dos caballos de 7 años, dos de 8, tres de 9 y luego ya seis caballos a partir de 10 años, que son los que te dan esa tranquilidad de saber dónde estás. De esos, hay dos yeguas, “Qallas de Septon” y “Actiongrace PS”, que ya están clasificadas para el Campeonato del Mundo, así que eso siempre da mucha paz a la hora de pensar en la temporada.

Luego están “Plaisire D’api”, al que todavía le faltan dos clasificaciones, y “Pica Pica Z”, a la que le queda una, así que todavía hay trabajo por delante. Y después tengo “Nobless du Palis” y “Yakarta de Olid”, que son caballos con mucho potencial. En general, creo que es una muy buena cuadra para empezar el año, con opciones y margen para ir creciendo.

El traslado a Madrid ha sido un cambio importante. ¿Cómo fue todo ese proceso y cómo son ahora las nuevas instalaciones?

—Sí, la verdad es que el traslado vino un poco marcado por la lesión del año pasado, en Bruselas, a finales de agosto. A partir de ahí, en septiembre, decidimos llevar todos los caballos a Los Llanos, aunque la cuadra todavía no estaba terminada del todo.

Pero bueno, ya teníamos los boxes hechos y una pista en condiciones, así que los caballos pudieron seguir trabajando sin problema desde el primer día. Poco a poco se fue terminando todo y ahora la verdad es que estamos disfrutando muchísimo.

Tenemos un cubierto de 40 x 20, con nueve boxes a cada lado y dos guadarneses, que es súper práctico para el día a día. Luego hay dos pistas exteriores, una de 80 x 50 y otra de 120 x 60, que te permiten variar mucho el trabajo. Unas pistas de primera construidas por Geolastic.

Además, tenemos nueve paddocks, para que los caballos puedan estar un poco más sueltos, y una pista de galope que rodea toda la finca, de alrededor de un kilómetro. La finca en total tiene algo menos de 10 hectáreas. Y lo mejor de todo es la ubicación: estamos a cinco minutos andando de Villanueva de la Cañada, un lujo.

La lesión te llegó estando en un buen momento de la temporada. ¿Cómo has vivido la recuperación y ese parón obligado?

—La recuperación ha ido muy bien, estoy muy contenta. El equipo de fisios ha sido clave y la recuperación fue mucho más rápida de lo que pensábamos.

Al principio, cuando te paras así de golpe, te quedas un poco fría, porque vienes en un momento muy bueno de forma y resultados. Pero con el tiempo te das cuenta de que no hay mal que por bien no venga. Estos parones también te sirven para parar la cabeza y volver con más ganas.

Volví a saltar en noviembre en Valencia, y después decidimos ir a Riyadh, porque tanto yo como algunos caballos necesitábamos clasificaciones para el Campeonato del Mundo. Y la verdad es que salió bien: Grace consiguió las dos que le faltaban, yo también conseguí la mía y a Pica Pica le queda solo una.

Así que ahora empiezo la temporada con mucha ilusión, muchas ganas y muy buenas sensaciones, que al final es lo más importante.

Mirando ya a corto/medio plazo, ¿cuáles son tus planes para 2026 y cómo estás enfocando esta temporada?

—Mi objetivo está claro: el Campeonato del Mundo. Y, por supuesto, estar en las Copas de Naciones con el equipo nacional, que siempre es algo muy especial.

Para eso hay que empezar bien, sin volverse loco. Ahora mismo acabamos de llegar a Montenmedio, donde voy a empezar saltando el dos y el tres estrellas. A partir de ahí tengo febrero y marzo para ir viendo cómo van los caballos, cómo se sienten y qué necesitan.

La idea es ir ajustando el calendario sobre la marcha. No me gusta cerrarlo todo desde el principio, prefiero ver sensaciones y, a partir de ahí, decidir dónde apretar y dónde bajar un poco el pistón.

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