La figura de Lauro Aguiló Miquel ocupa desde hace años un lugar destacado dentro de la doma clásica nacional, especialmente en el ámbito de la formación. Su nombre aparece de forma recurrente ligado al desarrollo de jóvenes amazonas y jinetes, en una labor silenciosa pero decisiva dentro de la base del deporte.
Con una trayectoria construida a lo largo de décadas, Aguiló ha compaginado la competición con una intensa actividad como entrenador. Su experiencia no solo se mide en pistas, sino también en resultados formativos: ha trabajado con numerosos binomios que han representado a España en Campeonatos de Europa de menores, acumulando alrededor de 33 participaciones en los últimos veinte años. Un dato que, dentro del contexto de la doma española, define con claridad su perfil como especialista en cantera.
Tras un periodo centrado principalmente en la enseñanza, este fin de semana regresa al cuadrilongo en el CDN3* que se celebra en CAVA Horse. Lo hará con dos caballos jóvenes que representan proyectos muy distintos pero igualmente ilusionantes. Por un lado el PRE de 4 años “Zagal JLE III”, criado por José Luis de la Escalera, y por otro la yegua de 6 años “Circe De Godmar”, propiedad de Laura Pagés.
En este regreso se suma, además, un aliciente añadido, medirse en pista con uno de sus alumnos más destacados, el riojano Sergio Morón Basoco, en una imagen poco habitual pero muy significativa dentro del deporte: “Competir contra Sergio Morón es algo muy especial. Es un día histórico, tanto para su familia como para la mía. Poder coincidir en la pista con un alumno es, probablemente, de las mayores satisfacciones que puede tener un entrenador”.
“Vuelvo con mucha ilusión. Sigo dando muchas clases, que al final es mi trabajo, pero gracias a la ayuda de mi mujer Aroa y de su hermana Alba, estoy consiguiendo montar más horas y ponerme en forma. También ha sido clave el trabajo físico con mi entrenadora personal Sara, que me ha ayudado a prepararme mejor”.
En el caso de “Zagal JLE III”, se trata de un proyecto a medio plazo, con la vista puesta en su evolución más que en el resultado inmediato. Un caballo que, según explica el propio Aguiló, requiere tiempo y continuidad: “Es un caballo joven, un PRE con mucho interés. La idea es ir paso a paso, ver cómo evoluciona y trabajar pensando más en el futuro que en el presente. Nos gustaría llegar a SICAB, pero sin forzar. Si no es este año, será el siguiente”.
Por su parte, “Circe De Godmar” supone un planteamiento diferente. Una yegua cruzada, con sangre centroeuropea y lusitana, que encaja perfectamente en el gusto técnico del jinete catalán: “Es una yegua de 6 años, muy en mi línea, con cruce de caballo holandés y lusitano. La estoy compitiendo porque su amazona, Laura Pagés, ha estado unos días de baja, y la verdad es que es un proyecto muy bonito. Sobre todo, estoy disfrutando mucho con ella”.
Un regreso que no responde tanto a la ambición competitiva como al compromiso con el proceso, ese mismo que ha definido toda su carrera. Porque, en el caso de Aguiló, competir no es un fin en sí mismo, sino una extensión natural de su forma de entender la doma.

