El esfuerzo silencioso del Concurso Completo español | Opinión

En el Concurso Completo de Equitación, probablemente más que en ninguna otra disciplina hípica, el concepto de equipo sigue teniendo un valor enorme. Y eso es precisamente lo que están demostrando durante estos meses muchos de los deportistas españoles de CCE, volcados en una auténtica carrera de fondo por conseguir los MER necesarios para clasificar a España para las grandes citas internacionales que están por llegar.

Porque detrás de cada resultado, de cada clasificación y de cada convocatoria futura, hay muchísimo más de lo que aparece en una hoja de resultados. Hay kilómetros, sacrificio y un grupo de jinetes que entiende perfectamente que, cuando toca remar, se rema todos en la misma dirección.

Durante los últimos meses estamos viendo a numerosos representantes españoles recorrer media Europa en busca de los ansiados MER. Portugal, Italia, Polonia y otros muchos destinos se han convertido en paradas obligatorias para quienes persiguen algo más que un buen resultado individual. Porque aquí no se trata únicamente de completar un cross, firmar una buena reprise o terminar un recorrido limpio. Se trata de clasificar a España.

Y eso cambia completamente la dimensión del esfuerzo.

No siempre se habla de lo que implica preparar un viaje internacional en Concurso Completo. Las horas de carretera, la logística, los costes, el desgaste físico y mental de los caballos, la adaptación a nuevos terrenos, la presión de competir fuera de casa y la necesidad de rendir cuando quizá solo exista una oportunidad para lograr el MER. Todo eso forma parte del camino. Y aun así, ahí están.

Lo más destacable quizá no sea únicamente que las amazonas y jinetes españoles estén saliendo al extranjero a buscar sus mínimos. Lo verdaderamente importante es la sensación de unión que transmite el equipo español de Concurso Completo. En una disciplina exigente, dura y tremendamente competitiva, España está demostrando que cuando el objetivo colectivo aparece en el horizonte, las diferencias quedan a un lado.

Se ve en los concursos, en el apoyo entre compañeros y en quienes celebran el éxito ajeno casi como propio porque saben que cada clasificación individual fortalece las opciones del país de cara a Europeos, Campeonatos y futuras citas internacionales. Hay algo muy valioso en eso, y merece ser reconocido.

Porque muchas veces el aficionado solo ve la foto final: el equipo anunciado, la convocatoria oficial o el campeonato disputado. Pero antes de todo eso hay semanas —y meses— de trabajo silencioso. Hay jinetes apostando fuerte por sus caballos, equipos técnicos organizando calendarios al milímetro y familias enteras adaptando su vida alrededor de un objetivo deportivo.

España necesita precisamente eso para seguir creciendo en la alta competición internacional: compromiso colectivo. Y en ese aspecto, los jinetes españoles de Concurso Completo están dando un ejemplo.

Al margen de las medallas o clasificaciones concretas, hay una lectura muy positiva en todo lo que está ocurriendo. La hípica española está mostrando ambición. Está dejando claro que quiere estar presente en las grandes citas y que está dispuesta a pelearlo hasta el final. No desde la comodidad, sino desde el esfuerzo diario, los viajes interminables y el trabajo constante.

Porque los MER no llegan solos, se trabajan. Y los jinetes españoles de Concurso Completo lo están demostrando concurso tras concurso, país tras país, todos a una.

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