García Mena: “Mi obsesión siempre ha sido estar a la altura de mis caballos”

Hay jinetes que construyen resultados. Y hay otros que construyen caballos. José Antonio García Mena pertenece claramente a este segundo grupo. El andaluz atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera deportiva, encadenando victorias internacionales y consolidando varios binomios al más alto nivel, pero insiste en que su verdadera obsesión nunca ha sido ganar, sino estar a la altura de los caballos que monta.

“A mí lo que siempre me ha obsesionado en mi vida ha sido estar a la altura de los caballos. Tener un caballo bueno y no restarle nunca. Poder aportarles siempre”, explica. Una filosofía que, según reconoce, ha marcado toda su trayectoria y que ha condicionado incluso su manera de entender la formación y el trabajo diario. “Eso pasa por prepararte muy bien y estar listo cuando llegan las oportunidades. Creo que ahora mismo todo ese trabajo nos está dando muchas satisfacciones”.

Y los resultados, efectivamente, respaldan ese discurso. García Mena llega a este tramo de la temporada tras firmar actuaciones destacadas en concursos internacionales como el CDI de Alter do Chão, Jerez o el Sunshine Tour de Montenmedio, donde ha sumado triunfos con varios caballos distintos.

Uno de los nombres propios de este inicio de año está siendo “Van Gogh”, un caballo con el que el jinete gaditano está encontrando sensaciones especialmente prometedoras. “El año pasado pudimos adelantar mucho trabajo mientras competíamos las pruebas de siete años y eso nos ha permitido empezar esta temporada muy bien”, señala. Pero más allá de la planificación, García Mena destaca una cualidad por encima de todas: “Tiene una calidad increíble, aunque lo más especial es la facilidad que tiene para todo. Este año ha llegado el momento del salto importante y lo estamos disfrutando muchísimo”.

También atraviesa una línea ascendente “Lagotek”, con quien ya había comenzado a rodarse en Gran Premio la pasada temporada. Sin embargo, en este caso hay un componente emocional evidente detrás de cada salida a pista. “Es un caballo muy especial para mí por motivos personales. Cada vez que competimos con él, esa salida va dedicada a su anterior amazona”, confiesa.

Más pausado ha sido el proceso con “Jumeaux”, un caballo al que han tenido que construir “a fuego lento”. García Mena reconoce que el caballo siempre tuvo calidad, pero necesitaba maduración y tiempo. “Hemos tenido que ir a su ritmo, al ritmo que él nos ha marcado. El año pasado decidimos darle más tiempo compitiendo Intermedia A e Intermedia B y ahora empiezan a salir los resultados”. Una paciencia que hoy se traduce en victorias y en un binomio cada vez más consolidado.

En una línea similar sitúa a “Gladiador do Lis”, otro caballo desarrollado sin prisas y cuyo mejor momento parece estar llegando ahora: “Está en el punto de mayor madurez. Lleva tiempo con nosotros, pero ha sido un proceso de ir poco a poco hasta encontrar el camino”.

Con este escenario, inevitablemente aparece sobre la mesa el Mundial de Aachen de este verano. Sin embargo, lejos de mostrarse eufórico o reivindicativo, García Mena responde con una mezcla de prudencia, sinceridad y cierto desgaste emocional acumulado durante los últimos años.

“Eso son palabras mayores”, afirma. “Después de lo que viví el año de la Olimpiada y también el del último Europeo, hay cosas que ya no dependen de mí”. El jinete español admite que las decisiones técnicas de las últimas temporadas le dejaron tocado, aunque también reforzaron su determinación: “Todos esos sofocones me han servido para hacer todavía más hincapié en mi trabajo y en llegar mejor preparado”.

Pero esta vez el enfoque parece distinto. Más íntimo. Más personal. “Los resultados están ahí, igual que estuvieron el año pasado y el anterior, y aun así me dejaron fuera. Por eso ahora mismo no se trata solo de estar en un equipo por estar. Se trata de sentirse bien”.

Sus palabras reflejan cierto cansancio respecto a todo lo que rodea a la selección nacional: “Para mí, el equipo ha significado más sofocones que alegrías últimamente. Y para estar dentro tienes que estar a gusto. A mí me lo han hecho pasar mal y, sinceramente, no sé si me apetece o no me apetece”.

Aun así, tampoco pierde la perspectiva. Aachen sería un campeonato especial para cualquier jinete, pero García Mena relativiza incluso eso: “Sería mi cuarto Mundial. Si corro uno más o uno menos, no me va a cambiar la vida”. Hoy, asegura, su prioridad está en otra parte: “Ahora lo importante es disfrutar de los caballos, de la gente que me rodea, de los propietarios, de la familia y de cada viaje que hacemos juntos”.

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