Guillermo González Eguinoa: “Hoy el suelo ayuda al caballo a saltar”

Si el pasado de las pistas ecuestres era improvisación, el presente es justo lo contrario. Para Guillermo González Eguinoa, el cambio ha sido total. “Ahora las pistas son mucho más rápidas, más uniformes y, sobre todo, mucho mejores para el caballo”. Ese cambio empieza cuando el sector empieza a profesionalizarse. “En los años 90 empiezan a aparecer empresas especializadas, gente que realmente entiende de caballos y de suelos. Y ahí es cuando todo empieza a evolucionar de verdad”.

A partir de ese momento, el desarrollo es constante. Mejores materiales, introducción de fibras, sistemas de drenaje que funcionan, control de la humedad… “Se empieza a construir con criterio”. Pero hay una idea que está por encima de todo. “Lo primero es la salud del caballo. Siempre”. Hoy las pistas buscan justo lo contrario que antes. Reducir el impacto, mejorar el agarre, ayudar en el trabajo del caballo. “Ahora el caballo no tiene que luchar contra el suelo. El suelo le ayuda”. La diferencia es muy clara. “Antes tenía que despegar y luego saltar. Ahora el suelo le acompaña, le impulsa. Cambia completamente la sensación”.

También cambia otro concepto clave: la pista tiene que mantener unos mínimos durante todo el año, tiene que ser practicable 24/7. “Hoy no vale con que una pista esté bien en condiciones ideales. Tiene que estar bien siempre”. Con lluvia, con calor, con uso intensivo. “No puede haber variaciones”. Y eso está directamente relacionado con otro cambio importante: la continuidad del deporte. “Ahora se compite todo el año, y eso obliga a tener pistas que funcionen los 365 días”.

Ahí entra también la evolución hacia la eficiencia. “Se busca consumir menos agua, menos energía, reducir mantenimiento… pero sin perder calidad”. Porque si algo tiene claro Willy es que todo gira alrededor del caballo. “La pista tiene que ser cómoda, estable y segura. Si no, no sirve”. Muchas veces el jinete lo nota sin saber explicarlo. “Hay días que el caballo va mejor… y muchas veces es por la pista”. Factores como la elasticidad, la absorción o el agarre marcan la diferencia, aunque no se vean.

Después de tantos años, la conclusión es bastante simple: “Hoy no se entiende una pista que no funcione siempre”.

Sobre Geolastic Group

En el mundo ecuestre, donde cada detalle del terreno influye directamente en el rendimiento y la salud del caballo, Geolastic Group se ha consolidado como una de las empresas de referencia en el diseño y construcción de pistas de alto nivel.

La compañía, de origen español, acumula más de dos décadas de experiencia y ha participado en la creación de cientos de instalaciones en la península ibérica, dando el salto en los últimos años a mercados internacionales como Estados Unidos, Oriente Medio o América Latina.

Detrás del proyecto está Guillermo González Eguinoa, jinete y profesional del sector, que identificó desde dentro una necesidad muchas veces infravalorada: la importancia de una superficie técnicamente bien concebida. A partir de esa idea, Geolastic ha desarrollado un modelo basado en la especialización y la mejora continua del suelo ecuestre.

Uno de los elementos diferenciales de la empresa es su apuesta por la tecnología aplicada. Sistemas como el Ebb & Flow, que permite regular la humedad de la pista desde el subsuelo, buscan ofrecer condiciones estables durante todo el año, reduciendo la dependencia de factores climáticos y optimizando el uso de recursos como el agua.

Junto a ello, la firma trabaja con distintos tipos de superficies —incluidas las pistas enceradas— diseñadas para ofrecer equilibrio entre elasticidad, agarre y seguridad. Un aspecto clave en disciplinas como el salto o la doma, donde la regularidad del terreno puede marcar la diferencia en cada tranco.

Más allá de la construcción, Geolastic Group ha ampliado su actividad hacia el mantenimiento especializado y el asesoramiento técnico, configurando un servicio integral que responde a las exigencias de un sector cada vez más profesionalizado.

Hoy, la empresa se mueve en un nicho altamente técnico, donde la ingeniería del terreno se ha convertido en un factor estratégico. Y es ahí, precisamente, donde Geolastic ha encontrado su espacio.

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