Instalado actualmente en Holanda y centrado en desarrollar un proyecto propio que combina competición, comercio y cría, José Fumero continúa consolidando una trayectoria que ya apuntaba alto desde muy joven.
El jinete canario cuenta con un amplio palmarés en categorías de menores, donde logró ocho medallas nacionales y llegó a proclamarse campeón de España alevín por equipos. Más adelante sumó un oro y un bronce individual en juveniles, además de una plata y un bronce por equipos. Ya en Jóvenes Jinetes volvió a confirmar su progresión subiéndose al podio en las tres temporadas y proclamándose dos veces campeón de España individual, añadiendo también una medalla de bronce.
A todo ello se suma su presencia en cinco Campeonatos de Europa de menores, su debut absoluto con “Davinia” en el CSIO de Lisboa representando al equipo nacional y victorias internacionales destacadas como las logradas en los CSI2* de Madrid Horse Week y Las Mestas.
Ahora, dos años después de instalarse en Holanda, Fumero trabaja desde una estructura asentada en pleno corazón del circuito europeo. Allí gestiona una cuadra de doce caballos jóvenes mientras desarrolla un modelo enfocado en producir sus propios caballos, combinar el deporte con la compraventa y construir un proyecto sostenible a largo plazo.
El salto a Holanda no fue casual. Fumero tenía claro que necesitaba acercarse al núcleo del deporte y del comercio europeo para seguir creciendo profesionalmente. “La idea era estar un poco más centrado en el centro del comercio, del deporte y del mundo del caballo”, explica. Para él, Holanda reunía todo lo que buscaba, ubicación estratégica, cercanía con los grandes concursos y una enorme concentración de profesionales del máximo nivel. “Holanda claramente era el sitio ideal, más que nada porque conocía gente que ya estaba instalada aquí y porque considero que es un sitio estratégico. Estás a un paso de Francia, Alemania y Bélgica, y al final tenemos muchísimos concursos y muchísima gente buena instalada aquí”.
No era además su primera experiencia fuera de España. El jinete canario ya había pasado anteriormente una etapa en Bélgica, aunque la pandemia terminó alterando aquellos planes: “Ya había estado un año en Bélgica anteriormente y me gustó mucho, pero con el tema del COVID tuvimos que volver. Esta vez decidí probar Holanda y la verdad es que, de momento, me gusta bastante más”.
Actualmente está instalado en una cuadra en Steensel, a apenas diez minutos de Eindhoven, un entorno que considera ideal tanto para el trabajo diario como para el bienestar de los caballos: “La verdad es que tenemos unas posibilidades magníficas. Hay pista de cross con saltos naturales, lago, pista verde, pista exterior de arena, caminadores, zonas para dar cuerda y además un bosque enorme justo al lado”. Un contexto que, según explica, le permite ofrecer una calidad de vida muy alta a sus caballos, algo que considera fundamental en el deporte moderno: “Creo que la calidad de vida que le puedo dar a mis caballos es muy alta y eso hoy en día es fundamental”.
Porque para Fumero, el rendimiento no depende únicamente del talento. La gestión diaria y el cuidado de cada detalle juegan un papel decisivo: “Considero que, si el management es bueno y cuidas todos los detalles, las cosas terminan saliendo”.
Desde su llegada a Holanda, la estructura no ha dejado de crecer. Lo que comenzó con apenas tres o cuatro caballos se ha convertido en una cuadra de doce ejemplares jóvenes con una idea muy clara detrás. “Ha ido creciendo bastante. Empecé con tres o cuatro caballos y ahora mismo cuento con doce. Todos son jóvenes; el mayor tiene siete años y el más joven cuatro”.
La apuesta está enfocada principalmente en detectar y desarrollar caballos con potencial deportivo: “La idea ha sido invertir en caballos jóvenes que considere que puedan llegar arriba e intentar mantenerlos el mayor tiempo posible”. Aunque reconoce que la compraventa forma parte inevitable de su modelo de negocio, también deja claro cuál sería su escenario ideal a medio plazo. “Está claro que mi cuadra es de comercio y es a lo que me dedico, así que siempre hay que valorar las ventas, pero me gustaría poder probar un poco del deporte en los próximos años sin depender tanto de propietarios”.
La cría representa además otra de las grandes patas del proyecto. Un trabajo que comenzó hace años a partir de yeguas propias muy importantes dentro de su trayectoria deportiva: “Empezamos hace años con yeguas propias como “Davinia”, con la que corrí mi primera Copa de Naciones de adultos, o “Donita”, que tenía muchísima calidad”.
A partir de ahí, la estructura ha ido incorporando nuevas líneas genéticas cuidadosamente seleccionadas: “Luego hemos ido incorporando otras líneas muy buenas. Por ejemplo, una hija de “Aganix” que tuvimos que retirar joven por lesión y también una línea materna de “Gribouille du Lys”, la yegua de Pilar Cordón”. Todo ello con una idea clara de sostenibilidad y crecimiento a largo plazo: “La idea es compaginar la cría con la compraventa y con el deporte para tener una estructura más amplia y sostenible”.
Entre todos los caballos jóvenes que forman actualmente la cuadra, Fumero reconoce que hay varios que le generan una ilusión especial: “Tengo varios que creo que pueden llegar lejos”. Entre ellos destaca a “Bohio de Olid”, un siete años en el que tiene depositadas muchas expectativas: “Viene de la yegua de Valladolid y considero que tiene todas las cualidades para hacerlo muy bien en el deporte”.
También habla con entusiasmo de “Diamant de Chalina”, incorporado recientemente a la cuadra. “Es un caballo criado por Joaquín Loaces que incorporé a finales del año pasado y que apunta muy alto”. A ellos se suma “Rill Z”, una yegua de cinco años adquirida en España a María González Herrero. “Está un poquito más verde, pero es muy fácil y tiene muchísima agilidad”.
Aunque quizá uno de los proyectos que más ilusión le despierta actualmente sea un joven semental de cuatro años con una genética muy especial: “Es un hijo de “United Touch”, cuya madre es propia hermana de “L’Orient Express”. Lo compré aquí en Holanda y creo que tiene muchísimo potencial también como semental”. La manera en la que habla del caballo deja clara la impresión que le produjo desde el principio: “Nunca he montado un caballo con tanta fuerza y tantas ganas de saltar”.
Dentro de esta nueva etapa también ha comenzado recientemente a trabajar junto a Manuel Fernández Saro, una figura a la que concede una enorme importancia en su evolución actual: “Me ayuda muchísimo y me estoy beneficiando mucho de todo lo que sabe y de su manera de entrenar”. Una colaboración que, según reconoce, está funcionando muy bien desde el primer momento. “Creo que hacemos muy buen equipo”.
De cara al futuro, Fumero tiene claro cuál quiere que sea el siguiente paso de su proyecto. El crecimiento seguirá llegando, aunque no necesariamente aumentando el número de caballos: “La idea es seguir creciendo, aunque no necesariamente en número de caballos porque doce ya son bastantes”.
El verdadero objetivo está puesto en elevar la calidad general de la estructura, mejorar el movimiento de caballos y seguir ampliando colaboraciones con criadores: “Me gustaría crecer más en movimiento, en ventas y en calidad. También estoy muy abierto a colaboraciones con criadores porque hoy en día lo más difícil es encontrar buena materia prima”.
De hecho, ya trabaja conjuntamente con varios nombres destacados tanto en España como en Holanda: “Ya hacemos proyectos con criadores españoles como José María Deza, de Yeguada Valladolid, o Álvaro de Noriega, y también con algunos criadores aquí en Holanda”.
Y es precisamente ahí donde resume la filosofía con la que afronta esta etapa de su carrera: paciencia, buenos caballos y rodearse de las personas adecuadas. “Al final lo importante es rodearte de buenos caballos y de buena gente para seguir construyendo el proyecto paso a paso”.



