“Quintus”, el legado de un buen caballo

Hay noticias que resultan difíciles de escribir. No por falta de información, ni por la complejidad de los hechos, sino porque existen momentos en los que las palabras parecen quedarse cortas ante lo ocurrido.

El pasado fin de semana, durante la disputa del Royal Jump de Chaumont-en-Vexin, el caballo “Quintus” sufrió un accidente fatal mientras participaba en la prueba de cross del CCI4*-L junto a Carlos Díaz Fernández. Una noticia que dejó un profundo sentimiento de tristeza entre quienes se encontraban en el concurso y entre todos aquellos que, de una forma u otra, forman parte de la familia del Concurso Completo.

Quienes convivimos con los caballos sabemos que este deporte está construido sobre algo mucho más importante que los resultados, las clasificaciones o las medallas. Está construido sobre años de trabajo compartido, de confianza mutua, de kilómetros recorridos juntos y de una relación que trasciende lo puramente deportivo. Cada caballo deja una huella distinta en la vida de quienes tienen la fortuna de acompañarle en su camino.

Por eso, cuando se produce una pérdida como esta, el silencio suele expresar más que cualquier crónica. Porque detrás de cada binomio hay una historia que pocas veces llega a conocerse del todo. Una historia hecha de esfuerzos, ilusiones, aprendizajes y también de afecto. Mucho afecto.

En días así, el deporte pasa inevitablemente a un segundo plano. Permanecen el respeto, el recuerdo y el cariño hacia un caballo que fue parte importante de muchas vivencias y que ocupó un lugar especial para quienes compartieron con él tantas horas de trabajo y de vida.

Desde OcioCaballo queremos trasladar todo nuestro cariño a Carlos Díaz Fernández, a su propietario José Antonio Gago y a toda la familia de la Hípica Nuevo Puerta Príncipe. También a todas las personas que cuidaron, conocieron y quisieron a “Quintus” a lo largo de su trayectoria.

Hay caballos que dejan resultados. Otros dejan recuerdos. Y algunos, como ocurre con los grandes compañeros, dejan algo mucho más difícil de explicar y mucho más fácil de sentir. Son esos que permanecen para siempre en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de cruzarse en su camino.

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