El coronel de Caballería Fernando Basail Larrañaga, una de las figuras más destacadas en el desarrollo de la equitación militar y del caballo de deporte en España, ha fallecido dejando un legado que abarca décadas de servicio, competición y gestión al más alto nivel.
La hípica española despide a Fernando Basail Larrañaga, coronel de Caballería cuya trayectoria estuvo estrechamente ligada tanto al Ejército como al desarrollo del deporte hípico nacional. La Real Federación Hípica Española ha comunicado su fallecimiento y ha trasladado sus condolencias a familiares, amigos y allegados.
Nacido el 3 de enero de 1943, Fernando Basail desarrolló una extensa carrera militar vinculada al mundo del caballo. Fue profesor de la Escuela de Equitación Militar, prestó servicio en la Guardia Real y ocupó la Jefatura de la Unidad Técnica de la Jefatura de Cría Caballar, desde donde coordinó áreas tan importantes como los Depósitos de Sementales, las Yeguadas y el Centro de Entrenamiento.
Su faceta deportiva también dejó una profunda huella. Ejerció como jefe del equipo juvenil español de salto y fue el primer entrenador de Su Alteza Real la infanta doña Elena, contribuyendo a su formación en los primeros años de su carrera deportiva.
Como jinete, Fernando Basail alcanzó importantes éxitos en los Campeonatos de España Militares. Se proclamó campeón nacional en 1980 con “Munibe” y repitió el título en 1985 junto a “Lys de Marais”. A estos triunfos sumó la medalla de plata en 1979 y la medalla de bronce en 1983, consolidándose como uno de los jinetes militares más destacados de su época.
También representó a España en los Campeonatos del Mundo Militares celebrados en Roma en 1982 y Mafra en 1984, además de formar parte del equipo de la Yeguada Militar que conquistó la medalla de oro en el Campeonato de España de Yeguadas de 1978.
Además, Fernando Basail desempeñó un papel fundamental en el impulso del caballo de deporte español. Desde la creación de ANCADES y hasta el año 2012 ejerció como director de la asociación, contribuyendo de forma decisiva a su crecimiento y consolidación como una de las entidades de referencia del sector.
Con su fallecimiento desaparece una figura que dedicó gran parte de su vida al servicio de la Caballería, la formación de jinetes y el desarrollo de la hípica española, dejando una huella imborrable en varias generaciones de profesionales y aficionados.
Desde OcioCaballo nos unimos al dolor de su familia, amigos y de toda la comunidad hípica. Descanse en paz.