Hoy resulta difícil imaginar a “Glamourdale” de otra manera que no sea entrando en una pista de campeonato, levantando el cuello y haciendo que las gradas se pongan en pie. Pero el caballo que junto a Lottie Fry ha ganado dos veces los dos títulos mundiales individuales no apareció de repente convertido en una estrella.
Detrás de “Glamourdale” hay años de trabajo, una amazona que llegó a Holanda siendo una adolescente y empezó desde abajo, un programa de cría y entrenamiento que supo esperar y, sobre todo, una relación que fue creciendo poco a poco hasta convertirse en una de las más importantes de la doma actual.
La historia resulta todavía más interesante cuando se descubre cómo eran “Glamourdale” y Lottie Fry antes de que el mundo empezara a hablar de ellos.
Lottie Fry empezó haciendo cuadras
Cuando Lottie Fry llegó a Van Olst Horses en 2014 todavía era una adolescente. Había comenzado a montar con Carl Hester a los 14 años y fue precisamente el olímpico británico quien la recomendó para incorporarse al centro de Gert-Jan y Anne van Olst en los Países Bajos.
No llegó como una amazona consagrada. Ni siquiera empezó montando los caballos que posteriormente la llevarían a los grandes campeonatos.
Anne van Olst recuerda que Fry comenzó haciendo cuadras todos los días y que, a cambio, tenía la posibilidad de montar un caballo al día. La anécdota que cuenta sobre su primer día resulta casi imposible de imaginar viendo dónde ha llegado aquella joven amazona: la primera vez que se sentó sobre uno de los caballos de Van Olst, un caballo joven de cuatro años, se cayó.
Durante casi un año, su trabajo estuvo centrado fundamentalmente en las cuadras. Poco a poco empezó a montar más caballos y a ganarse su sitio dentro del sistema de Van Olst Horses.
La propia Anne van Olst ha señalado que, cuando Fry llegó con 17 años, nadie podía imaginar que acabaría convirtiéndose en campeona del mundo. Lo que sí detectaron desde el principio fue otra cosa: constancia, capacidad de trabajo y una enorme persistencia.
Quizá esa sea una de las claves de toda esta historia. Antes de existir la campeona estaba la trabajadora.
Y entonces apareció “Glamourdale”
“Glamourdale” nació el 10 de mayo de 2011. Fue criado por Joop Rodenburg y adquirido por Gert-Jan y Anne van Olst, que lo incorporaron a su proyecto de cría y deporte.
Su padre es “Lord Leatherdale” y su madre, “Thuja”, es hija de “Negro”. Su genealogía, por tanto, ya apuntaba a una combinación de líneas de gran interés para la doma. Pero, más allá de los nombres que aparecen en el papel, el caballo empezó muy pronto a demostrar que tenía algo especial.
En 2014 fue campeón de la selección de sementales KWPN y obtuvo 85,5 puntos en su prueba de rendimiento. No era simplemente un potro bonito con buenos movimientos: había cualidades suficientes para pensar que podía llegar lejos.
Pero todavía faltaba descubrir hasta dónde.
Un primer intento en el Mundial de jóvenes… y una segunda oportunidad
Hay un dato de la trayectoria de “Glamourdale” que merece ser recordado porque ayuda a desmontar la idea de que su carrera fue una ascensión perfecta desde el primer día.
En 2016, con cinco años, participó en el Campeonato del Mundo de Caballos Jóvenes de Ermelo bajo la monta de Benjamin Maljaars y terminó décimo en la final, con 82,800 %.
Dos años después regresó al mismo campeonato, ya con Lottie Fry. Esta vez tenía siete años y el resultado fue muy diferente: medalla de oro, con un 87,050 %.
El triunfo de 2018 fue uno de los primeros grandes avisos internacionales. Los jueces le otorgaron un 87,050 % en la final y destacaron especialmente su galope, valorado con un 10 por su capacidad para cubrir terreno y, al mismo tiempo, reunirse.
Fry describió entonces la sensación de montar al caballo como “volar”. Y hubo otra frase que anticipaba lo que estaba por venir: explicó que “Glamourdale” sabía cuándo era una ocasión especial y que, cuando entraba en una pista como la de un Campeonato del Mundo, parecía entender que era su momento.
El caballo que también disfrutaba del espectáculo
En aquellos primeros años ya había aparecido una característica que todavía hoy forma parte de la personalidad de “Glamourdale”: su manera de comportarse delante del público.
En 2019, con ocho años, ganó el Prix St. Georges del CDIO Aachen con un 77,971 %, en su debut en el concurso. Los cinco jueces lo colocaron en primera posición.
Pero después ocurrió algo bastante menos académico.
Durante la vuelta de honor, “Glamourdale” decidió que la celebración podía hacerse a su manera y salió disparado de la pista, obligando a Fry a emplearse a fondo para recuperar el control.
Aquel episodio encaja bastante bien con la descripción que la propia Fry ha hecho posteriormente de su caballo: un animal muy expresivo, extremadamente atento a lo que ocurre a su alrededor y, sobre todo, encantado con la atención.
No es casualidad que Fry diga que “Glamourdale” es probablemente el caballo más “hablador” de las cuadras. Relincha cuando la ve, espera su zanahoria cuando vuelve de montar a otro caballo y se mueve para que le rasquen exactamente donde quiere.
El campeón mundial tiene, por tanto, una afición muy poco misteriosa: que todo el mundo esté pendiente de él.
La paciencia antes del Gran Premio
Después del Mundial de Caballos Jóvenes de 2018, la transición hacia el Gran Premio no fue inmediata.
En 2019, “Glamourdale” siguió compitiendo en Small Tour y protagonizó actuaciones destacadas, como la victoria en Aachen. En 2020 dio el salto al Gran Premio nacional y en 2021 llegó su debut internacional en la máxima categoría, en Hagen.
Aquella progresión es importante porque demuestra que el equipo de Van Olst no tuvo prisa por convertir al caballo en una estrella de Gran Premio.
El desarrollo fue gradual. “Glamourdale” tuvo tiempo para madurar, para aprender los movimientos de máxima dificultad y para compaginar su carrera deportiva con su actividad como semental.
Cuando llegó 2022, el caballo ya no era una promesa.
Estaba preparado.
Herning cambió la historia
El Campeonato del Mundo de Herning 2022 fue el momento en que “Glamourdale” dejó definitivamente de ser el caballo con potencial del que hablaban los especialistas para convertirse en una estrella mundial.
Junto a Lottie Fry ganó el Gran Premio Especial, con 82,508 %, y la Kür, con 90,654 %, y se proclamó campeón del mundo en las dos pruebas individuales.
La potencia de sus movimientos, su galope, su capacidad para la reunión y una personalidad que parecía crecer con el ambiente hicieron de aquel semental negro uno de los grandes protagonistas del campeonato.
Después llegarían los Juegos Olímpicos de París 2024, donde consiguió dos medallas de bronce, y la victoria en la final de la Copa del Mundo de 2025.
Pero la historia todavía no estaba terminada.
Aachen 2026: cuando repetir lo extraordinario se convierte en historia
Cuatro años después de Herning, “Glamourdale” y Lottie Fry volvieron a un Campeonato del Mundo con la posibilidad de defender sus dos títulos individuales.
Lo hicieron.
En Aachen se impusieron en el Gran Premio Especial con un 82,295 % y volvieron a ganar la Kür, esta vez con un espectacular 91,91 %.
Dos Mundiales. Cuatro títulos individuales.
Y, entre uno y otro, Juegos Olímpicos, Copa del Mundo y una evolución que comenzó cuando aquella joven amazona llegó a Holanda y aquel joven semental todavía estaba muy lejos de ser el caballo que hoy conoce todo el mundo.
Su genealogía explica una parte, pero no toda la historia
Naturalmente, también hay que mirar su genealogía. “Glamourdale” es hijo de “Lord Leatherdale” y de “Thuja”, por “Negro”, y ahí aparece una conexión especialmente curiosa: “Thuja” y “Valegro” son medio hermanos por parte de padre, por lo que “Glamourdale” es sobrino de “Valegro”.
La familia materna también ha producido otros caballos destacados, entre ellos “Numberto”, hermano completo de “Thuja”, que llegó al Gran Premio internacional.
Son datos que ayudan a entender el contexto en el que nació “Glamourdale”. Pero la genealogía, por sí sola, no explica lo que ocurrió después.
Porque entre un potro con buenas líneas y un doble campeón del mundo hay miles de horas de trabajo.
Antes del campeón estaba el binomio
Quizá lo más interesante de “Glamourdale” no sea que su padre fuera “Lord Leatherdale”, que su madre fuera hija de “Negro” o que en su familia aparezca el nombre de “Valegro”. Todo eso forma parte de la historia, pero no la explica por completo.
La verdadera historia está en cómo se encontraron dos carreras que todavía estaban empezando.
Una amazona de 17 años que llegó a Holanda para trabajar, limpiar cuadras y aprender. Un semental joven que ya había demostrado calidad, pero que todavía necesitaba tiempo para descubrir cuál era su verdadero techo.
Fry empezó a montar a “Glamourdale” cuando tenía seis años. Desde el principio sintió que había algo diferente. Van Olst Horses tuvo la paciencia para desarrollar aquel talento. Y los dos fueron creciendo juntos.
Hoy, cuando “Glamourdale” entra en una pista de campeonato, parece que siempre hubiera estado destinado a ello.
Pero la historia real es bastante más interesante.
El campeón no apareció de un día para otro.
Se construyó.
Y en esa construcción hay una amazona que empezó limpiando cuadras, un caballo que ya destacaba cuando apenas era un potro, un equipo que supo esperar y una relación que, con los años, terminó convirtiéndose en una de los grandes binomios de la doma clásica mundial.
- Fotos: FEI/Leanjo de Koster




