El reloj corre en contra de la mayoría de los atletas, que están confinados en sus casa y no pueden entrenar.
El COVID–19 nos tiene a todos expectantes, porque realmente nos enfrentamos a un enemigo desconocido.
Al parecer el Comité Olímpico Internacional (COI), ha cedido finalmente posponer las fechas de los JJOO de Tokio 2020 previstos para celebrarse (del 24 julio al 9 de agosto), ante la presión por parte de todos los deportistas de aquellos países donde debido a la expansión del coronavirus, no pueden prepararse ni entrenar en las condiciones habituales para una competición de tal envergadura.
En un plazo no superior a un mes, el COI comunicará la fecha designada finalmente para su celebración, aunque en los mentideros ya se habla de los JJOO 2021.
Lo cierto es que es un evento deportivo a nivel mundial y no todos los países están sufriendo esta crisis de igual forma, ni las mismas consecuencias, ni iguales mediadas restrictivas.
No todos tiene las mismas posibilidades para prepararlos, ya que mientras algunos con precauciones pueden seguir realizando sus entrenamientos, a otros se les pide que realicen los ejercicios en sus casas.
Unos Juegos Olímpicos son el sueño de cualquier deportista para lo que se prepara durante años y un contrasentido pedirle que acudan a ellos, tras haber estado haciendo en el último momento ejercicios caseros.
En cuanto a la hípica, los caballos pierden forma y condiciones si no se les trabaja con constancia y entrenan con los preparativos propios para una competición, que en muchas casos y probablemente, sea única en su historia porque no todos los días se va a una Olimpiada.
Igualmente pasa con los jinetes y amazonas cuyos ejercicios y trabajo constante a pocos meses de este evento, tiene que ser excepcional e impensable que si ahora pierden un mes o incluso dos de actividad, posteriormente tengan los mismos resultados que otros binomios que según el país de residencia, tienen posibilidad de entrenar a diario.
En mi opinión, vamos a dejarlo fluir, vamos a intentar recuperar la estabilidad y la salud que este virus nos está quitando y después cuando el mundo respire tranquilo pasada esta pesadilla, será momento de recuperar todas nuestras competiciones, incluso la de mayor alcance internacional y mediático que son los Juegos Olímpicos.
Démosle tiempo al tiempo, que pasito a pasito si Dios quiere, pronto todo volverá a ser igual o por lo menos parecido, porque yo creo que los que estamos viviendo esto, en nuestras vidas y para siempre habrá un antes y un después.