Venta La Rubia, los años dorados de la equitación y cuna de jinetes ilustres

La mítica Venta La Rubia situada en Alcorcón que ahora vuelve al calendario de competiciones, ha removido los recuerdos de muchos que vivieron en aquellas pistas momentos álgidos de la hípica en Madrid.

Esas inigualables instalaciones de grandes hectáreas de terreno y finca de caza de Alfonso XIII, fue durante años la sede de la Yeguada Rosales propiedad de la familia Blasco con Marita Villalonga a los mandos, donde los mejores caballos de estos colores, como “Teresa” o “Casualidad”, prepararon en sus pistas de galope los grandes premios que formaron el extraordinario palmarés y renombre de esta firma, que llegó a ser la más laureada de nuestro país, contando entre sus jockeys con el irrepetible Claudio Carudel.

Pero su enorme extensión de terreno, albergó otras actividades hípicas y en sus cuadras se alojaron así mismo caballos de diferentes disciplinas.

Uno de los primeros en asentarse allí con su equipo de doma clásica, fue el estadounidense Philippe Davenport. Por sus cuadras pasaron muchos de nuestros jinetes de hoy, hasta que se trasladó a su país, tomando el relevo de su escuela Luis Méndez.

En las diferentes dependencias que dan cabida a casi doscientos caballos, hubo en otros tiempos figuras de la doma clásica, como el jinete olímpico Juan Antonio Jiménez, Gonzalo Díaz o Rafael Alcocer, entre muchos otros.


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En salto, estuvieron Daniel del Olmo, Benito Íñiguez o Luis Fernández Gil-Fournier que ha tenido y tiene actualmente allí su escuela, donde imparte clases y prepara a sus caballos.

La competición fue un grado importante de la actividad de la Venta la Rubia, celebrando en su magnífico picadero cubierto y pistas exteriores, pruebas importantes de ambas disciplinas.

La especulación y la perfecta ubicación para la explotación de los terrenos hizo dejar de lado el uso de la hípica, siendo en principio objetivo de la posible instalación de Eurovegas, la Ciudad Deportiva del Atlético de Madrid y posteriormente para la construcción de viviendas.

Aquellos proyectos quedaron en suspenso y afortunadamente para la afición hípica, hoy día se mantiene su actividad y comienzan a perfilarse futuras competiciones, lo que nos alegra a los aficionados en general y en especial a los que guardamos un recuerdo inolvidable de aquellos tiempos pasados.

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