El jinete sevillano Francisco Gaviño, es sin duda el protagonista de nuestra actualidad hípica del momento, ya que acaba de lograr con su buen resultado en el CCI4*S de Strzegom (Polonia), el MER necesario para acudir a los Juegos Olímpicos de Tokio en la disciplina de Concurso Completo.
Desde OcioCaballo hemos querido hablar con él para felicitarle, que nos comentase sus impresiones y también que nos narre su trayectoria hípica desde sus comienzos a fin de conocerle mejor.
Regresando de Polonia y sin haber ni siquiera aterrizado aún en España, nos ha respondido muy amablemente a nuestras preguntas.
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¿Cuándo empezaste a montar y por qué tu afición a los caballos?
Empecé de pequeño ya que mi padre era muy aficionado a los caballos y quien me inculcó el amor a los animales y así comencé a montar a los 3 años por hobbie. Montaba por el campo, paseos, etc. Mi padre fue quien puso en mi la semilla de esta gran pasión.
¿Por qué te decantaste por el Concurso Completo?
Después de algunos unos años, ya mi padre quiso que aprendiera un poco más y comencé a dar clases de doma clásica y de salto, luego me inicié el raid con un caballo árabe que tenía mi padre, pero después y gracias a la AECCAá y a la FEBA, conocí el Concurso Completo desde el primer momento me fascinó y era lo que más me motivaba. Fue amor a primera vista, el sacrificio, la dificultad, la forma física, el entrenamiento en las tres disciplinas, me pareció como su propio nombre indica, lo más completo para el jinete y el caballo. Empecé a ir a los clinics y a dedicarme en serio con 10 u 11 años.
Recuerda cuando comenzaste a competir y con qué caballo
Empecé a competir con 10 años aproximadamente con un caballo de raza árabe que se llama “Demonio”, que aún sigue vivo, está jubilado y tiene 26 años. Con él hice mis primeras pruebas de Concurso Completo. Era un caballo árabe al que tenía mucho cariño porque era el caballo de la casa, pero no era fácil en el Cross porque nunca había saltado, pero permitió iniciarme en las pruebas pequeñas.
Después en mi comunión mi abuela nos regaló a mi hermano y a mí una potra anglo-árabe, muy complicada y con mucha sangre que marcó un antes y un después en mi psicología de la equitación, a la que tuve que trabajar mucho todos los días después del colegio, porque era una yegua muy difícil. Me costó mucho llevarla por el buen camino.
Desde los 5 años empecé a correr en el Ciclo de Caballos Jóvenes, Campeonatos de Andalucía y con 14 años hice mi primer internacional con ella en Navarra, en las edades permitidas de 14 años jinete y 6 años caballo, no era la mejor, pero al tener que superarme tanto con ella me hizo ser mucho más trabajador, constante, paciente, y aunque era muy joven sacó lo mejor de mí. Estos fueron los inicios en pruebas pequeñas y en pruebas más grandes.
El Concurso Completo abarca las tres disciplinas, ¿en cuál te encuentras más cómodo?
De las tres disciplinas de concurso completo como todos los completeros, el Cross es lo que encuentro más divertido porque es la prueba diferencial, aunque yo me siento cómodo en las tres, depende de las aptitudes del caballo. Yo me siento mejor en el Cross donde desprendes más adrenalina, pero también me gusta mucho el salto ya que lo he practicado mucho. Personalmente, prefiero el Cross y el Salto en pista.
A pesar de tu juventud tienes un gran palmarés. Resume tus mejores momentos y resultados en estos últimos años.
A mí personalmente no me gusta hablar mucho del palmarés ni de los premios que he conseguido, sobre todo me centro en mejorar día a día. He intentado entrenar con los mejores del mundo y lo he conseguido. Es un orgullo para mí poder haber trabajado con grandísimos entrenadores en mi día a día. En resumen, estoy contento con el trabajo que he hecho, pero no me centro en el pasado, sino en lo que quiero conseguir en el futuro, que es mucho más alto y mucho más grande de lo que he hecho.
Confirmada tu posibilidad de acudir a los JJOO de Tokio. Explícanos cómo te sientes al saber que vas a representar a España, en el evento más importante del deporte a nivel mundial.
Representar a España en los Juegos Olímpicos es, desde mi punto de vista, el momento más importante para un deportista de cualquier disciplina. Así es que, imagínate, primero la alegría inmensa cuando conseguí la plaza en 2019, después la incertidumbre de la pandemia, luego el brote de rinoneumonitis… Ahora que hemos vuelto a conseguir la recalificación, el resultado de confirmación fue con mucha alegría.
Yo nunca me esperaba poder ir a unos juegos siendo tan joven, aunque siempre ha sido mi sueño poder representar a mi tierra, a España, a Andalucía, a Sevilla en unos Juegos Olímpicos, pero nunca me esperaba haberlo conseguido tan pronto. Es un honor gigante, estoy muy contento y muy agradecido a toda mi familia que me ha apoyado desde pequeño. A todos mis entrenadores, a mi equipo. Mucha gente que han hecho posible que yo llegue hasta aquí.
Estoy con mucha ilusión, sobre todo, pero con los pies en el suelo, sabiendo que voy este año a disfrutar del momento, a coger experiencia y a ver si podemos conseguir cosas grandes para España, porque creo que tenemos jinetes muy buenos y caballos que también vienen por detrás de muchísima calidad y podemos hacer cosas importantes en el futuro.
¿Cómo te has venido preparando a pesar de las limitaciones y los pocos concursos que se han podido celebrar? y conseguir tu plaza en la edición más complicada de la historia.
Conseguir la plaza en 2019 fue bastante complicado, de hecho, no me lo esperaban para nada. Mi objetivo al principio de ese año era competir en 4 estrellas para testearme, ya que terminaba mi época de joven jinete y de juveniles, entonces quería probarme en pruebas un poquito más grandes, de cuatro estrellas, y la primera que fuimos a principio de año en Barroca D’Alba, ganamos, conseguimos muchos puntos, después la Federación me llamó para correr en Copa de Naciones con el equipo en Houghton Hall, también me fue muy bien, luego seguí con la idea de ayudar a España en la Copa de las Naciones para conseguir la plaza por equipos, pero la Federación nos retiró porque no estábamos contentos con el resultado.
Entonces hablé con mis entrenadores, con mi equipo y mi familia para valorar la posibilidad de conseguir la plaza individual, ya que tenía bastantes puntos, y me fui a Inglaterra a prepararme durante dos o tres meses, pero allí la yegua tuvo una pequeña lesión que me impidió competir y tuve que volver a Sevilla.
La yegua se recuperó muy pronto, antes de lo previsto y pude ir a Roma, para conseguir la plaza como última opción de poder ir a los juegos. Fui a jugármelo todo allí, tenía que quedar entre los ocho primeros para conseguir los puntos necesarios, quedé el octavo y al final conseguimos la plaza.
Luego llegó el Covid y la Rinoneumonitis, en seis meses sólo he podido hacer dos concursos nacionales de dos estrellas en España, uno en Los Navazuelos y otro en la finca El Quemado hace unas tres semanas. Lógicamente la preparación, la forma física, la dinámica de competición y la situación no era la mejor para ir Polonia a conseguir el resultado de confirmación que la FEI nos obligaba para poder ir a Tokio.
Aun así, en Polonia el resultado ha sido fantástico, he notado la yegua en una condición física buenísima, doble cero, tanto en Salto como el Cross, no ha sido fácil, pero ahora que lo tengo, me siento muy orgulloso, que con todas las complicaciones que hemos tenido este año y el año pasado, al final hayamos conseguido lo que nos hemos propuesto.
Ahora con la tranquilidad de haberlo conseguido, a prepararnos lo mejor posible, mejorar un poquito nuestras prestaciones en las tres pruebas y cuidar a la yegua al máximo para que lleguemos, tanto ella como yo, en las mejores condiciones e intentar hacer el mejor papel.
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¿Hay alguna persona o personas fundamentales en tu carrera que quisieras mencionar?
Sí, claro que hay personas fundamentales en mi carrera, la figura más importante es mi padre. Fue el que primero me inculcó esta afición por los caballos, el que después me enseñó y me hizo mejorar técnicamente, fue el que me llevaba a los clinics de la Fundación de Equitación de Base (FEBA) y de la AECCAá, el que después, cuando me puse más en serio, me recogía todos los días del colegio por la tarde para llevarme a entrenar, es el que me acompaña a todos los concursos, es el criador de los caballos que yo monto… En resumidas cuentas, es la persona clave de mi carrera deportiva y de mi vida también.
Pero además, lógicamente, está mi madre que siempre me acompaña a los concursos importantes. Mi familia, mis hermanos, mis amigos, todos son primordiales, porque creo que para un deportista de élite es fundamental tener un núcleo cercano de personas que te apoyen, que te entienda, que te comprendan mucho más para un adolescente que yo, que he sido hasta adocenada.
He tenido la suerte de tener un entorno, que me han apoyado siempre y sobre todo han entendido mi carrera deportiva y siempre han tenido un hueco para estar conmigo, acoplándose a mis horarios y forma de mi vida, siempre han estado ahí cuando les he necesitado, tanto para lo bueno y como para lo malo.
Dentro de mi equipo siempre agradezco a mis entrenadores de toda la vida, que son Antonio Mena y Jato Maldonado, que llevo con ellos ya siete u ocho años y han hecho de mía el jinete que soy, sin ninguna duda. Luego, en mis inicios también estuve entrenando con Luis Espinosa, que fue con el que primero estuve iniciándome en el Salto Obstáculos, con Carlos Díaz también, que fue mi mentor de Concurso Completo y con el que tengo una grandísima relación y le pido muchas veces consejo.
Y luego mi equipo, que lo forman muchas personas importantes, mi veterinario Juan Ignacio Martínez, el veterinario de la Federación, José Romero, que también me ayudó mucho, mis herradores, Miguel, Fabián y José Miguel Pérez, el encargado de los caballos en el campo, Antonio López, que es el que los cuida con mucho mimo y con mucho cariño, mi preparador físico, mi fisioterapeuta… el equipo es muy amplio y cada uno en su parcela son vitales para que todo esto funcione.



