Durante la pasada semana, Madrid se convirtió en el epicentro para los Caballos Jóvenes, celebrando paralelamente los campeonatos nacionales de Salto y Doma Clásica en el Club de Campo y en Las Cadenas.
Estas competiciones, claves para el futuro de la hípica, son una muestra de que cuando se ponen medios y se crea una buena base, se obtienen resultados.
La calidad que se ha podido ver en sendas pistas es muy interesante y nos proyecta un futuro prometedor, donde continuar situando a España entre los mejores a nivel mundial.
El apoyo de las yeguadas es crucial en este terreno, pero además hay que destacar la figura de esos propietarios que invierten a modo de mecenas en ejemplares y dan la oportunidad a muchos jinetes de poder cimentar e ir creciendo hacia el mañana.
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Por otro lado, es bonito ver que dichos jinetes destinan más tiempo de su trabajo en preparar a estos potros, en lugar de adquirir caballos ya puestos. Cada vez más profesionales se inclinan por intentar llegar a la meta desde la salida y es que, no hay mayor premio que el de ver tu caballo en la pista haciendo un recorrido de salto o una reprise de doma, sabiendo que lleva contigo desde el desbrave.
Con todo esto no quiero decir que esté todo el camino hecho, hay mucho que limar y pulir, es necesaria mucha más inversión tanto en reproducción como en investigación para la mejora genética de los animales, pero con la positividad que nos caracteriza y no tanto por los resultados, sino por el ambiente vivido en la capital, el entusiasmo, el empeño y la pasión de jinetes, preparadores y propietarios, me atrevo a decir que este es el camino, que la raiz está agarrando con fuerza y que pronto recogerémos los frutos.