Los fallos de seguridad de París ponen los Juegos Olímpicos en el punto de mira

Hasta los menos forofos del fútbol saben que el pasado fin de semana se disputó la final de la Champions en París con el feliz desenlace que significó para todos los madridistas.

Como se pueden imaginar, no voy a valorar este evento deportivo por su contenido, pero si por su continente ya que de una forma u otra puede afectarnos en un futuro no muy lejano.

Me estoy refiriendo a los insólitos acontecimientos y problemas en las inmediaciones del escenario de esta final, que destaparon las carencias de seguridad provistas por las autoridades parisinas para garantizar la integridad de los asistentes al Stade de France. Una avalancha de aficionados sin entrada se agolpó a las puertas del estadio de Saint-Denis y, en algunos casos, consiguieron colarse saltando las vallas. El caos provocó que asistentes con entrada se quedaran sin pasar e incluso hubo incidentes con la policía que se vio desbordada y tuvo que recurrir a la fuerza para frenar el avance de la multitud.

Pero lo peor no fueron los altercados con la policía, grupos de franceses organizados quisieron aprovechar el descontrol para realizar robos, agresiones e intimidaciones tanto a los aficionados ingleses como españoles.


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Todo esto se quedaría en una anécdota y un triste recuerdo, si no fuese porque estamos a tan solo dos años de que la capital francesa ejerza como sede oficial de los Juegos Olímpicos de 2024, generando serias dudas sobre la idoneidad de París para albergar eventos multitudinarios.

Del 27 julio al 6 de agosto de 2024 es cuando está previsto que se celebren las disciplinas de Hípica, según ha confirmado el Comité Olímpico Internacional, y sinceramente no me cabe ninguna duda, aplicando el positivísmo que nos caracteriza, que Francia habrá tomado nota de todo lo ocurrido, a buen seguro sabrá analizarlo para tomar medidas y organizará unos buenos Juegos Olímpicos.

París es una ciudad muy segura, recibe millares de turistas diariamente sin ningún problema. Hay que dar un voto de confianza a las fuerzas de seguridad, poner medios para que no vuelva a ocurrir este fiasco y cuando llegue el momento disfrutar de este gran evento, porque ya se sabe que París bien vale una misa.

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