En toda competición hípica se da por hecho la presencia de los miembros del jurado, pieza fundamental para el desarrollo de los concursos, e irremediablemente volvemos a enfrentarnos a una de las preguntas que suscita más polémica en las pistas: “¿Los jueces están bien preparados o no?”.
Los que llevamos muchos años en esto, podemos asegurar que la evolución ha sido evidente y el cambio en este terreno ha ido a mejor.
Para quienes lo desconozcan les diré que para ser Juez de Doma Clásica hay que pasar un riguroso examen al que se accede mediante un intenso curso, en el que se exige una experiencia hípica demostrable, por ello las personas que hoy vemos puntuando, son siempre jinetes, profesores o personas que han competido en pruebas similares a las que van a juzgar.
Primero realizan el Curso de Juez Territorial, una vez aprobado y tras dos años de experiencia juzgando, se pueden presentar al Curso de Juez Nacional B y pasado un tiempo pueden lograr ser candidatos a Juez Nacional A. Además, reciben cursos de reciclaje anualmente y clinics impartidos por Jueces de mayor categoría para una formación continua.
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Son gente que gracias a su afición, dedican un día festivo a sufrir las inclemencias del tiempo (frío o calor), ya que el dinero que perciben por sus dietas, es una cantidad simbólica que escasamente les cubre el coste de la gasolina.
Yo quiero invitar desde aquí a colaborar, en mejorar nuestro deporte, quiero invitar a todos a la crítica constructiva y por tanto a respetar la labor de cada uno.
Si consideramos que aquella persona que nos ha evaluado se ha confundido, no debemos callarnos, faltaría más. Protestemos, pero bien. Si estamos seguros del error, no nos limitemos a vocear la injusticia en las tertulias, hablemos con los jueces, solo de esa forma surtirá efecto la queja.
Intentemos que cada uno juegue su papel, que los jinetes sigan entrenando, los caballos estén suficientemente preparados, los jueces sean ecuánimes y los espectadores se limiten a observar. Pongamos la mejor voluntad y sobre todo intentemos colaborar.
Nuestro país aún tiene mucho que dar en este deporte y con esfuerzo lo estamos consiguiendo. Pero no confundamos el camino. La única vía es trabajar, nunca subestimar la labor de los demás.