Ya se sabe que las comparaciones son odiosas, pero quizás por el poco espacio de tiempo que ha transcurrido entre dos hitos españoles en las últimas semanas, haga que se nos venga a la cabeza después de que Olivia Álvarez consiguiera la medalla de oro en el Europeo Junior de Salto y Aleksandra Hearst se colgara así mismo el metal dorado en la de la categoría Children, el revuelo montando en nuestro país cuando la selección española ganaba la Eurocopa de Fútbol.
Sabemos que a Olivia y a Aleksandra no las recibirá el Rey en La Zarzuela, ni el presidente del gobierno en Moncloa, ni la plaza de Cibeles se ha engalanado para mantear a las Campeonas de Europa en su regreso a casa, pero lo cierto es que este triunfo, aunque sea de forma menos ostentosa, España lo recibe como una auténtica bendición. Esta medalla ha llegado en el momento idóneo.
Estas jóvenes amazonas han conseguido mucho más que una medalla, ha sido un punto y aparte entre tanta tensión y crispación que se estaba viviendo en la disciplina de Salto en las últimas semanas.
Este éxito en el Campeonato de Europa de menores, extensible también a las medallas conseguidas por equipos, han servido para unir de nuevo a la familia hípica española, vivir los recorridos como si fueran nuestros, vibrar con cada salida a pista, apoyar a España desde cualquier punto de nuestro territorio, dejar nuestras diferencias a un lado y emocionarnos juntos en la entrega de medallas.
Nos han hecho ver que es el momento de olvidar agravios y sacudirse la negatividad, dejar atrás los lodazales donde algunos se sienten como en casa y disfrutan alimentando para aumentar la crispación, en definitiva ha servido para entender que todos a una somos invencibles, que unidos somos más fuertes. Es momento de remar a favor y disfrutar de lo que está por llegar en este deporte que nos apasiona.
Por nuestra parte y como nos gusta hacer siempre, solo queremos dar la enhorabuena y sobretodo las gracias a nuestra cantera por su gran aportación a la hípica española.

