La Copa ANCCE prueba que el PRE tiene un color especial | Opinión

SICAB 2025 ha cerrado sus puertas dejando tras de sí una semana que, más allá de cifras y resultados, vuelve a recordarnos la magnitud real del caballo de Pura Raza Española. El Salón Internacional del Caballo no es solo un certamen, ni siquiera un escaparate: es el punto de encuentro donde se mide el pulso del sector, donde se observa hacia dónde avanza el PRE como deportista y como embajador cultural. Y en esta edición, una vez más, el pulso ha sido firme.

La organización —en un año especialmente complejo por circunstancias externas— ha ofrecido un SICAB impecable: sólido, ambicioso y capaz de mantener el estándar internacional que lo caracteriza. Coordinar más de 800 caballos, múltiples competiciones, actos institucionales y visitantes llegados de medio mundo no es una misión menor. Sevilla ha vuelto a demostrar que sabe acoger, impulsar y elevar el caballo español a la categoría que merece.

En cuanto al nivel deportivo, y particularmente en la Copa ANCCE de doma clásica, es cierto que esta edición deja espacio para la reflexión. El nivel medio ha sido correcto, incluso destacado en algunos binomios, pero también hemos visto pruebas que, en otros años, habrían presentado medias superiores o una mayor homogeneidad técnica. No obstante, reducir el análisis únicamente a las puntuaciones sería injusto y, sobre todo, incompleto.

El PRE está en plena transformación deportiva: está afinando su presencia en pista, mejorando amplitudes, claridad de galope y expresión, y SICAB es el escenario donde ese progreso se observa con más transparencia. Los resultados de este año no indican retroceso, sino transición. Una evolución que exige tiempo, una selección cuidadosa y, especialmente, el compromiso que tanto jinetes como yeguadas están demostrando.

Lo que sí queda claro es que los binomios punteros confirmaron la senda ascendente del PRE en competición, mostrando más estabilidad, regularidad y solvencia en los ejercicios. Los ganadores —desde caballos jóvenes hasta los consagrados del Gran Premio— han demostrado que el PRE no solo tiene corazón, sino también capacidad real para competir, emocionar y crecer.

Si algo debe celebrarse esta edición es el trabajo conjunto entre criadores y deportistas. Yeguadas como Morán, Trujillo, Susaeta, La Angostura, Nadales, entre muchas otras, han apostado por líneas funcionales sin renunciar a la esencia racial. Es un equilibrio complejo, y sin embargo, se percibe que el sector avanza en la dirección correcta.

Los jinetes, por su parte, han mostrado profesionalidad, compromiso y una evidente mejora en la preparación técnica de los caballos. La presencia de nuevos talentos junto a nombres consolidados aporta diversidad y garantiza futuro. La doma clásica española —y más concretamente la del PRE— continúa sumando competencia, estructura y, sobre todo, ambición.

No olvidemos lo esencial: el Pura Raza Española sigue siendo un caballo único en el mundo. Su capacidad para combinar belleza, nobleza, expresividad y talento funcional es su sello irrepetible. Y SICAB, edición tras edición, confirma que el PRE no solo mantiene su identidad, sino que la expande hacia nuevos horizontes deportivos e internacionales.

Aunque este año las medias de doma no hayan alcanzado picos históricos, lo que sí ha quedado claro es que la calidad genética está, la funcionalidad progresa y el compromiso del sector es incuestionable.

En definitiva, SICAB 2025 no solo ha estado a la altura: ha demostrado que el PRE es presente, pero sobre todo, futuro. Y ese futuro se construye desde el trabajo silencioso de ganaderos, jinetes, equipos técnicos y una organización que sabe convertir cada noviembre en un homenaje al caballo más emblemático de España.

Contenido relacionado