Disparidad de interpretaciones | Opinión

En esta vida, la disparidad de opiniones es algo completamente natural y, a la vez y en muchos casos, bienvenida. Y no tiene porque ser obligatoriamente algo negativo, sino que siempre de una manera constructiva, puede convertirse en algo positivo y ayude a enriquecer la argumentación. Pero en el caso específico del que vamos a hablar, esta diferencia de opiniones se ha convertido en una distinta aplicación del reglamento, con lo que creo que es clave en este punto, la consecuencia de una distinta interpretación de la normativa vigente.

Esta diferente interpretación y, en consecuencia, una diferente forma de aplicarlo, es lo que ha llevado a la polémica que se dio hace poco más de una semana en los play-offs de Praga y que tanta polvareda ha levantado entre los jinetes. Voy tratar de explicarlo unificando los tres puntos de vista involucrados en esta situación; el de los jueces, el de los jinetes y el del comité organizador.

Tras la prueba de la GCL del pasado jueves, en donde se saltaban los cuartos de final, Simon Delestre, miembro del equipo de Instanbul Warrios, era penalizado (a posteriori) con 32 puntos, cuando había conseguido un excelente cero en su recorrido representando a los Warriors. El equipo había terminado con 8 puntos totales (0/4/4) y estaba clasificado para la siguiente ronda, las semifinales y, en potencia también para la final, en donde hubiera podido luchar por un botín de más de 6 millones de euros, con lo que todo ello implica. Resulta que, una vez vistas las imágenes en cuestión, efectivamente, se puede apreciar como Delestre da los cuatro últimos saltos del recorrido con el barbuquejo de su casco desabrochado.

El resultado que se da desde el jurado, en ese primer momento, es el de cero puntos, muy probablemente porque no se hubieran dado cuenta de que al jinete francés se le hubiera desabrochado esa pieza, ya que no es fácil ver ciertos pequeños detalles desde la tribuna del jurado, interpretrémoslo así. Es más, en las imágenes se ve perfectamente al francés abrochándoselo en la puerta de salida de la pista de concurso una vez terminado su recorrido.

El primer problema viene con la actuación de un miembro del staff técnico de otro equipo da parte del hecho, con una única lectura por mi parte, que es intentar ganar un puesto en semifinales, como se dice habitualmente “en los despachos”. Otra de las actuaciones que respetamos, pero no compartimos en absoluto porque no creo que sea ni justa ni honorable por su parte.

Esto llevó al Jurado de Campo a tener que tomar una resolución a una reclamación oficial hecha por otro equipo. Y la cosa se desarrolla de la siguiente manera: resulta que estando Simon Delestre celebrando el paso a la siguiente ronda junto a sus compañeros de equipo, Henrick von Eckermann y Abdel Saïd, a eso de las 00:15 de la noche, recibe una llamada del Presidente del Jurado, quien había decidido junto a la Juez Extranjera, que finalmente esa acción, con el reglamento en la mano, constituye una infracción que le iba a suponer al francés una penalidad total de 32 puntos. Esto suponía que el equipo de los Warrios pasaban a totalizar 40 puntos (32/4/4), lo que les dejaba fuera de la competición no pudiendo disputar las semifinales.

En este caso en concreto, los jueces se atienen al reglamento, que dice lo siguiente:

Las reglas de la Fédération Equestre Internationale, según el Art. 256, establecen que “es obligatorio para todas las personas llevar un casco de protección correctamente abrochado en todo momento cuando estén a caballo. […] Un atleta que pierda su casco o cuyo barboquejo se suelte durante el recorrido debe recuperarlo y volver a colocárselo, o volver a abrocharlo si se ha soltado. En este caso, el atleta no será penalizado por detenerse para recuperar su casco y/o volver a abrochar la correa de sujeción, pero el cronómetro no se detendrá. Un atleta que salte o intente saltar un obstáculo con la correa de sujeción mal abrochada o sin abrochar será eliminado”.

No obstante, especifica: “A menos que las circunstancias hagan peligroso que el atleta se detenga inmediatamente para volver a abrochar la correa (por ejemplo, si se suelta en medio de una combinación o a una o dos trides de un obstáculo)”.

Por lo tanto, efectivamente y según el reglamento, Simon Delestre estaría correctamente eliminado, si nos atenemos a lo que dice la normativa. La penalización podrá gustar más o menos, y desde un punto de vista subjetivo estar más o menos de acuerdo con ella, pero el reglamento es claro en este punto y la penalidad está correctamente aplicada. El problema viene realmente aquí, ya que en la pasada sede de Monte Carlo, en donde presidía el jurado la misma juez extranjera que, parece ser en este caso, la que vio el parte sobre el incidente junto al Presidente, no interpretó el reglamento de la misma manera, ya que también se dio esa misma situación pero con un resultado completamente diferente. En aquella ocasión, la alemana Katrin Eckermann, saltó el recorrido con el barbuquejo desabrochado desde el segundo obstáculo del recorrido, y no sufrió penalidad alguna, ya que o no lo vieron o decidieron no aplicar la normativa tan tajantemente. Y aquí es donde yo personalmente creo que debería establecerse, para estos casos tan delicados y que pueden tener consecuencias tan grandes para los jinetes según la ocasión, un criterio de aplicación común, ya que aun estando bien aplicado el reglamento, no se puede o debe interpretar de manera distinta en los mismos casos. Por lo tanto puedo llegar a entender el enfado de los jinetes y su equipo al percatarse de esta situación, lo que hizo que publicaran un segundo comunicado, que aquí adjuntamos junto al que hicieron en primer lugar y al del jinete francés.

Comunicado Simon Delestre:

“Esta semana estoy en Praga para los play-offs del LGCT, con mi equipo, los Istanbul Warriors. Mi caballo Cayman hizo ayer un recorrido sin falta, lo que permitió al equipo acceder a la manga de esta tarde para disputar las semifinales de cara a la gran final del domingo.

En el obstáculo número 9, la barbilla de mi casco se soltó, independientemente de mi voluntad y sin que yo pudiera darme cuenta. Por lo tanto, salté los últimos cuatro obstáculos con el casco desabrochado, sin que el jurado me indicara que debía detenerme accionando la campana. Al finalizar mi recorrido, sin falta, este fue contabilizado y mi actuación se validó al final de la prueba. Posteriormente, el jurado decidió finalmente descalificarme. Las consecuencias son extremadamente duras, ya que mi equipo, los Istanbul Warriors, se ve penalizado por una falta que no cometí, perdiendo la posibilidad de acceder a la semifinal. Mis compañeros también sufren mi sanción de forma indirecta.

Tras un largo intercambio esta mañana con el presidente del jurado, según los procedimientos de la FEI y a pesar de todas las pruebas que presentamos —demostrando un número muy importante de recorridos en los que los jinetes, igual que yo y sin quererlo, ven cómo se les abre el casco—, el presidente del jurado decidió mantener mi sanción. A día de hoy, soy uno de los pocos jinetes que ha sufrido una interpretación tan estricta y definitiva de esta regla FEI, aunque a otros jinetes no se les ha descalificado en situaciones idénticas a la mía, incluso cuando ocurrió desde el inicio del recorrido.

El uso del casco y la seguridad del jinete son temas que me preocupan profundamente y en los que me implico especialmente, en particular con mis alumnos. Siempre he sido de quienes predican con el ejemplo llevando el casco en todas las circunstancias, incluso cuando no era obligatorio. Conozco la importancia y la necesidad de este elemento fundamental para la seguridad.

Un equipo aprobado por la FEI que se vuelve defectuoso durante el recorrido, independientemente de la voluntad del jinete, no debería influir en el resultado de la prueba, especialmente cuando el jurado no consideró necesario interrumpir el recorrido para garantizar la seguridad del jinete.

Considero esta decisión injusta e inapropiada: ¿por qué otros jinetes, en las mismas circunstancias que yo, ven mantenidas sus puntuaciones, mientras que yo soy descalificado? Quiero dar las gracias a los Istanbul Warriors por su apoyo durante esta difícil prueba. También agradezco a todo el equipo por este año a su lado; me habría gustado un final digno de nuestra bonita temporada”.

Comunicado Instanbul Warriors y actualización posterior:

“Estimados jinetes, propietarios de equipo y patrocinadores: Como miembros de la comunidad ecuestre, solicitamos su atención y apoyo en un asunto que no solo nos afecta hoy, sino que tiene el potencial de afectar a cualquier equipo mañana. En los dos vídeos que compartiremos en breve, podrán ver las circunstancias que rodearon la injusta decisión de eliminación tomada ayer contra el equipo Istanbul Warriors—una decisión que hoy ha sido confirmada oficialmente.

El casco de nuestro jinete se desabrochó de manera involuntaria y sin ninguna acción voluntaria por su parte, y aun así esto fue tratado como motivo de eliminación. En contraste, durante la competición en Mónaco, un jinete del equipo Iron Dames completó casi todo el recorrido con el casco visiblemente desabrochado, sin que se aplicara ninguna eliminación. Esta evidente inconsistencia afecta directamente a la equidad y la integridad de nuestro deporte. Les pedimos respetuosamente—guiados por su sentido de la justicia, su amor por este deporte y su compromiso con su futuro—que evalúen la situación de manera independiente y formen su propio juicio.

Por favor, consideren también lo siguiente: Si Iron Dames hubiera sido eliminado bajo el mismo criterio que se nos aplicó a nosotros, la clasificación final por equipos de ayer y de hoy habría cambiado por completo.
Con sincero respeto y agradecimiento”.

Actualización posterior del equipo:

“Hemos sabido ahora, una vez más y con profunda decepción, que el mismo juez que no emitió ninguna advertencia ni acción disciplinaria ante la situación idéntica ocurrida en Mónaco desempeñó un papel decisivo en la decisión de eliminación dictada contra nosotros ayer. No es ni justo ni apropiado que el mismo juez, dentro de la misma organización, emita dos resoluciones completamente diferentes para exactamente la misma circunstancia. Esta inconsistencia genera serias preocupaciones sobre la imparcialidad y la justicia.”

Y aquí pueden ver ustedes la postura del Comité Organizador:

“Ayer, durante los cuartos de final de la Supercopa de la Liga de Campeones Global, uno de los miembros del equipo Istanbul Warriors fue eliminado tras finalizar su actuación debido a un problema con su casco. Como organizadores, nuestra prioridad es siempre garantizar que se tomen las mejores decisiones posibles para el deporte y la seguridad de todos los participantes. Estamos plenamente al tanto de la situación; sin embargo, en nuestra opinión, se trata de un asunto menor. Ni siquiera los jueces designados detectaron el problema durante la competición. Por estos motivos, creemos que no debería influir en el resultado del jinete ni tener ningún impacto en los resultados del equipo en los cuartos de final de la GCL Super Cup.

Si bien respetamos que no somos la FEI ni los jueces oficiales responsables de hacer cumplir las reglas, debemos expresar nuestra decepción con las decisiones que tienen un impacto significativo en el evento en su conjunto. Decisiones de esta índole afectan no solo la equidad e integridad del deporte, sino también el arduo trabajo y el compromiso de los atletas y de toda nuestra organización.”

En conclusión, quizás sea necesaria una charla entre los jueces para aclarar posturas de cara a evitar futuras polémicas con la diferente interpretación del reglamento, y que la normativa se aplique de una manera u otra, pero siempre con un mismo criterio de aplicación.

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