La comunidad hípica despide a una de esas personas que dejan huella sin proponérselo, un hombre cuya sonrisa, dedicación y generosidad marcaron a quienes tuvieron la suerte de cruzarse en su camino. Esta carta enviada a OcioCaballo por el fotógrafo hípico Carlos Pérez López, recuerda desde el corazón a Federico Cobo y al legado humano que deja tras de sí:
Se ha despedido una persona que amaba el deporte hípico, que disfrutaba del mundo del caballo y sonreía cuando los suyos llegaban a lo más alto, pero también cuando los demás conseguían sus sueños. Hoy se nos ha ido alguien que nos devolvía la fe, que nos inspiraba y nos demostraba que siendo buenos y honestos también se llega lejos.
Hoy se nos ha ido alguien que transmitía que todo lo que sueñas puede hacerse realidad, pero que sin esfuerzo, trabajo y, sobre todo, humildad, es imposible. Hoy se nos ha ido el gran Federico Cobo, ese hombre que hizo que cada vez que me adelanta un camión cisterna me fije en si ese remolque está fabricado por la familia COBO.
Un hombre que alegraba cada mañana, cada apretón de manos, cada saludo y cada mirada cómplice. Un hombre que te hacía sentir en casa aunque estuvieras lejos. Una familia que te acogía aunque no te conociese. Un ejemplo de hospitalidad, humildad y tesón por un sueño que, con trabajo, lograron hacer realidad.
Gracias, Fede, por hacerme sentir en casa. Gracias por tu apoyo y gracias a toda la familia Cobo por hacerme sentir siempre tan cerca del hogar.
Foto: Equus Media