Teresa García, jueza internacional de Volteo: “Juzgar es ayudar al volteador a crecer”

El Volteo no es simplemente una disciplina acrobática sobre un caballo en movimiento; es un arte en el que la técnica, la armonía con el caballo y el trabajo en equipo se funden en un equilibrio perfecto.

Como muchas historias, esta también comenzó con la pasión por los caballos y un encuentro afortunado. En el caso de Teresa García, vinculada a la equitación desde joven y formada como técnica, ambos caminos se cruzaron gracias a una amiga alemana que tenía un club en España. Allí, su hija empezó a practicar volteo con solo nueve años, y fue entonces cuando Teresa, movida por su amor por los caballos, inició también su propia trayectoria en esta disciplina.

Desde entonces —hace ya más de quince años— está ligada al volteo ecuestre. Ha evolucionado como entrenadora, longuer, juez nacional y juez internacional 2*, y actualmente es la jueza de mayor nivel en España, además de coordinadora nacional de la disciplina.

Ser juez: una cuestión de responsabilidad y honestidad

“Cuando entro en pista sé que debo estar atenta a todo, concentrada en la tarea. Nuestra labor no es solo evaluar: es emitir un juicio que ayude al volteador a crecer”, explica Teresa.

Para ella, la figura del juez forma parte del proceso educativo del deporte. “Cada puntuación que asignamos tiene un impacto. Detrás de cada ejercicio hay meses, a veces años, de trabajo. Nuestro rol también es motivar, impulsar la mejora técnica, no solo poner una nota.”

Juzgar, añade, “es un ejercicio de honestidad. Hay que estar presente, concentrado y, al mismo tiempo, dejarse conmover por lo que se ve, sin perder la objetividad”.

La temporada 2025: crecimiento y energía

“La temporada 2025 ha sido sorprendente, sobre todo en los niveles de iniciación y promoción, que en los dos últimos años han crecido muchísimo”, comenta.

El Campeonato de España, celebrado en Madrid, alcanzó la participación más alta de su historia en estas categorías. “Hemos visto una clara mejora en la calidad de los ejercicios y una gran creatividad en los libres. Estos encuentros son fundamentales, no solo por la competición en sí, sino por el tejido relacional que crean. Es una oportunidad para conocerse, aprender y crecer”, destaca.

“El ambiente fue excepcional. Se notó el trabajo de los técnicos y entrenadores, no solo en el plano técnico y artístico, sino también en el desarrollo social y el compañerismo entre clubes. Hubo apoyo mutuo, respeto y mucha ilusión”.

El caballo: compañero, no instrumento

Uno de los cambios más importantes de los últimos años ha sido el reconocimiento del papel del caballo en la evaluación. “La FEI ha introducido una puntuación específica para valorar la consideración del volteador hacia el caballo. Es un gran paso que lanza un mensaje muy claro: el caballo no es un objeto, es un ser vivo con sus exigencias. Cada ejercicio debe realizarse teniendo en cuenta su equilibrio, su motivación, su bienestar físico y mental.”

Esta nota, conocida como CoH (Consideration of the Horse), representa el 20% de la nota artística del ejercicio libre en competiciones internacionales.

“Los resultados se notan: vemos libres más cuidados, caballos más relajados, longuers más conscientes y volteadores mejor preparados. Es un cambio muy positivo, el camino correcto.”

Para Teresa, el bienestar del caballo “no es un tema opcional, sino el fundamento ético de toda la disciplina. La relación entre el volteador y el caballo es el corazón del volteo. Si esa relación se rompe, todo se rompe”.

Evolución técnica y preparación integral

“Si miramos atrás, lo primero que salta a la vista es que el nivel atlético de los volteadores ha mejorado muchísimo. Son más fuertes, entrenan más y tienen una técnica mucho más depurada. Lo mismo sucede con los caballos: hoy son más cadenciados, potentes e impulsados.”

Los volteadores actuales, explica, se preparan de manera muy similar a gimnastas o bailarines: cuidan la alimentación, entrenan la parte artística, practican en simuladores mecánicos y trabajan tanto el cuerpo como la mente. “La gestión de la frustración y del estrés es clave, y cada vez se trabaja más desde los planes de tecnificación de las federaciones. Una buena ejecución no depende solo de la técnica, sino también de la serenidad y la capacidad de adaptación. El caballo es un ser vivo: puede reaccionar de forma inesperada, y en décimas de segundo el volteador debe adaptarse.”

La elección del caballo

“También ha cambiado la forma de elegir al caballo. No se valora solo la morfología, sino sobre todo el temperamento: que sepa escuchar, que mantenga la calma incluso en contextos exigentes. Su entrenamiento y su alimentación se cuidan tanto como los de los deportistas, con rutinas variadas: doma, trabajo pie a tierra, paseos… Es un atleta más del equipo.”

Juzgar: objetividad con sensibilidad

“Evaluamos muchos criterios en muy poco tiempo: técnica, expresión artística, rendimiento del caballo, ejecución general. Es un trabajo complejo que requiere formación continua”, explica Teresa.

Pero, más allá de la técnica, lo que mueve a Teresa es la pasión: “El volteo tiene un componente emocional único. Es arte, es conexión, es confianza, es armonía con el caballo. Es difícil de explicar con palabras, pero quien lo vive lo reconoce inmediatamente.”

A los jueces que empiezan, les deja un consejo: “Que no pierdan la ilusión ni las ganas de aprender. Que no dejen que la presión les haga olvidar por qué empezaron. El volteo es un deporte de equipo, diferente a cualquier otro. Hay complicidad, apoyo mutuo, alegrías y tristezas compartidas. Hay que tener paciencia. Cada uno tiene su ritmo. Crecer lleva tiempo, juzgar lleva práctica. Y, sobre todo, no hay que perder la conexión con el deporte, porque sin ella se pierde la evolución”.

Contenido relacionado