Alberto García Albela continúa dando pasos firmes en esta nueva etapa profesional que inició hace apenas unos meses en Sevilla. El jinete gallego, tras su paso por el Club Dos Lunas, afronta ahora un proyecto propio centrado en la formación, la competición y el desarrollo de caballos jóvenes, una línea de trabajo que este pasado fin de semana tuvo una nueva confirmación durante el CDN3* de Jerez de la Frontera celebrado en las instalaciones de Chapín.
Junto al lusitano de 12 años “Jazmín”, García Albela se imponía tanto en la reprise Gran Premio como en el Gran Premio Especial, consolidando la progresión de un binomio que comenzó su andadura hace apenas dos temporadas y que ya empieza a dejar sensaciones muy interesantes en las pistas nacionales.
El jinete explica que el origen de esta colaboración nace gracias a Sergio Galán, criador y propietario del caballo, quien decidió ponerse en contacto con él después de verle trabajar anteriormente con “Estoque” durante su etapa en Dos Lunas: “Cuando Sergio me habló de ‘Jazmín’ me dijo que era un caballo muy especial, muy sensible y con unas cualidades distintas. Desde el primer momento, cuando fui a probarlo, sentí que tenía algo diferente, ese punto de fuerza, calidad y distinción que considero necesario para llegar con solvencia al Gran Premio”, señala García Albela.
Aunque reconoce que el caballo necesitaba tiempo y trabajo, desde el principio tuvo claro el potencial que escondía el lusitano. Una evolución que comenzó precisamente en los últimos meses de su etapa en Dos Lunas y que ha seguido creciendo desde entonces.
“El caballo lleva conmigo aproximadamente dos años y el verano pasado debutó en Gran Premio en Los Albardones. Desde ahí hemos seguido trabajando en la misma línea y este concurso de Jerez nos sirve para seguir asentando bases y conocer todavía mejor su comportamiento en pista”, explica.
El jinete destaca especialmente las sensaciones que le transmite “Jazmín” durante el trabajo diario y en competición: “Es un caballo con mucho motor y mucha capacidad para sostener pruebas exigentes. Tiene momentos realmente brillantes, especialmente en el piaffe, passage, los cambios al tranco y también en el paso y los apoyos. Creo sinceramente que es un caballo que todavía me va a dar muchísimo juego”, comenta.
García Albela también quiso tener palabras de agradecimiento hacia Sergio Galán por la confianza depositada en él para desarrollar el proyecto deportivo del caballo: “Para Sergio era un caballo muy especial y apostar por mí para este proyecto era una decisión importante. Yo también decidí apostar por él desde el primer momento y creo que ahora empezamos a recoger el fruto de todo el trabajo realizado durante estos años”.
Instalado ya en Sevilla y trabajando por cuenta propia desde hace unos diez meses, el jinete gallego afronta esta nueva etapa con ilusión y con una cuadra que continúa creciendo progresivamente, especialmente alrededor de caballos jóvenes con proyección para el futuro: “La dinámica de trabajo sigue siendo la misma: formar caballos para la competición y trabajar siempre pensando en el largo plazo. Ahora mismo tengo muchas esperanzas puestas en ‘Genil’, de María Fernanda de la Escalera, que debutó en Córdoba en la categoría de cuatro años con un 79,200%. Creo que es un caballo con muchísimo potencial tanto para esta temporada como para el futuro”.
Entre los nombres que también menciona con entusiasmo aparece “Dámaso de Narváez”, de la Yeguada Yolanda Narváez, además de otros jóvenes ejemplares que van incorporándose poco a poco a la cuadra.
“Por suerte van apareciendo caballos muy interesantes, tanto ibéricos como centroeuropeos. Me hace especial ilusión volver a trabajar mucho con el caballo ibérico, porque es un tipo de caballo que siempre me ha gustado muchísimo, aunque también están llegando caballos centroeuropeos de gran calidad”.
Además del trabajo deportivo, García Albela compagina la competición con la formación de jinetes, una faceta que considera fundamental dentro de su estructura actual.
“También estamos muy centrados en la preparación de alumnos, tanto para ayudarles a evolucionar en la monta como para acompañarlos en competición. Poco a poco vamos construyendo una cuadra sólida, siempre priorizando el bienestar del caballo y respetando los tiempos de cada uno”.
Una filosofía basada en la paciencia y en el desarrollo progresivo, especialmente cuando se trata de caballos jóvenes destinados al Gran Premio.
“Los caballos jóvenes necesitan tiempo. Muchos llegan con tres años y medio y me gusta ir paso a paso porque lo que realmente me apasiona son las pruebas grandes. El objetivo es desarrollar caballos sanos, fuertes y preparados para llegar al máximo nivel en las mejores condiciones posibles”, concluye.



