Un equipo y toda una afición bajo una misma bandera | Opinión

Hay cosas que no aparecen en una clasificación. No tienen una nota de los jueces, no se convierten en una medalla y tampoco ocupan un lugar en el marcador. Pero cuando termina un Campeonato del Mundo, quizá sean precisamente las que más merecen la pena recordar.

Aachen nos ha dejado una semana de doma clásica, de caballos extraordinarios y de grandes jinetes. Pero también algo que debe ser valorado: una afición española unida, pendiente de cada actuación y empujando a los nuestros bajo una misma bandera.

Durante estos días, la doma española ha sido mucho más que cuatro binomios entrando en una pista.

Ha sido la gente que viajó hasta Alemania para estar allí. La que buscó un hueco para seguir las pruebas desde casa. La que compartió vídeos, fotografías y mensajes en redes sociales. La que celebró cada buen momento y sufrió cada dificultad como si estuviera en Aachen.

Y eso tiene un valor enorme. Como también lo tiene el ambiente que ha reinado dentro del propio equipo español. Los cuatro jinetes han transmitido compañerismo, apoyo y una auténtica sensación de grupo, dentro y fuera de la pista. Y eso también es competir por España.

Porque quizá una de las mejores noticias que nos deja este Campeonato del Mundo no esté dentro de la pista, sino alrededor de ella. Hemos vuelto a sentir que somos parte de un mismo equipo.

Durante una semana hubo una bandera. La nuestra.

Y detrás de ella estaban los jinetes, sus caballos, entrenadores, mozos, veterinarios, propietarios, familias, aficionados y todos aquellos que, de una manera u otra, sienten la doma española como algo propio.

No siempre ocurre. El deporte de competición genera opiniones, comparaciones y, en ocasiones, demasiadas trincheras. Pero Aachen ha conseguido algo diferente. Ha conseguido que durante unos días mirásemos todos en la misma dirección.

Y quizá eso sea lo que sí ha ganado España en Aachen: volver a sentirse unida.

Lo hemos visto en las gradas, en las redes sociales y en cada mensaje de apoyo. Detrás de nuestros jinetes hay una afición que quiere estar, animar y sentirse parte del equipo.

Porque al final, lejos de las pistas, de las notas y de las clasificaciones, queda algo mucho más sencillo: durante una semana todos miramos en la misma dirección.

Una misma bandera. Una misma ilusión. Y cuatro deportistas que, con sus caballos y con el apoyo de todos, nos hicieron sentir que competíamos juntos.

Quizá no sea una medalla. Pero sí es algo sobre lo que merece la pena construir.

  • Foto: RFHE / Andrea Rodríguez

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