Los nombres que hicieron historia en el Trofeo Princesa de Asturias

Hay concursos que forman parte del calendario y hay concursos que, con el paso de los años, terminan formando parte de la historia del deporte. El Trofeo Princesa de Asturias pertenece a esta segunda categoría. Desde su primera edición, celebrada en 1977, sus pistas han visto pasar a generaciones de jóvenes jinetes y amazonas que encontraron en esta competición uno de los primeros grandes escenarios de sus carreras.

El palmarés del Trofeo Princesa de Asturias (anteriormente Trofeo Príncipe de Asturias) es, en este sentido, mucho más que una relación de vencedores. Repasar sus nombres permite recorrer buena parte de la evolución del salto español durante las últimas cinco décadas y comprobar cómo algunos de aquellos jóvenes que destacaron en las categorías de formación terminaron convirtiéndose en jinetes profesionales y protagonistas de las grandes pistas.

Entre los ganadores de las primeras ediciones aparecen nombres como Ignacio Pérez de Herrasti Goyeneche, Alfredo Fernández-Durán, Iván Rodrigañez Bayón, Marta Testor, Rubén Gómez Crespo, Pedro Mateos Bernáldez, Ana Mateos Bernáldez, Íñigo Fernández de Mesa Vargas, Teresa Blázquez Abascal, Borja Villalón Puras o Santiago Núñez Riva.

Son nombres vinculados a distintas generaciones y a diferentes etapas del salto nacional, pero unidos por haber pasado en su juventud por un Trofeo que desde sus comienzos tuvo una clara vocación de cantera.

Algunos de aquellos vencedores dieron posteriormente el salto a la alta competición. Alfredo Fernández-Durán llegó a representar a España en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, mientras que otros como Santiago Núñez Riva desarrollaron igualmente una larga trayectoria en la competición nacional e internacional. Rubén Gómez Crespo, vencedor en las categorías de formación, ha continuado además ligado al deporte tanto desde la competición como desde la formación de nuevos jinetes.

Pero la historia del Princesa de Asturias no se quedó en aquellas primeras generaciones. Su palmarés ha seguido incorporando nombres que, con el paso de los años, han ido adquiriendo protagonismo en el salto español.

Un ejemplo especialmente significativo es Otti Verdú. Su trayectoria está estrechamente vinculada al Trofeo, donde consiguió encadenar tres victorias consecutivas en la categoría Juvenil y, años después, regresó para imponerse en la categoría de Jóvenes Jinetes. Una trayectoria que refleja precisamente la evolución que propone esta competición: comenzar en las categorías de formación, crecer dentro del deporte y regresar después a la misma pista ya como uno de los referentes de una nueva generación.

Junto a ella, el palmarés de las últimas ediciones reúne también a muchos de los jóvenes que han ido avanzando posteriormente hacia categorías superiores. Esther Llacer Giner, Emilio García-Torres Solano, Pedro Fernando Mateos Rodríguez, Javier Caba Guil, Ignacio Caba Guil o Castora Ortiz Agüera son algunos de los nombres que forman parte de esa historia más reciente.

Y es precisamente esa continuidad la que convierte al Trofeo Princesa de Asturias en una competición diferente. No se trata únicamente de conocer quién gana cada categoría durante un fin de semana, sino de observar cómo los protagonistas van evolucionando con el paso de los años. El mismo palmarés permite recorrer casi medio siglo del salto español y comprobar que muchos de los jóvenes que un día ocuparon los primeros puestos han continuado vinculados a la competición de alto nivel.

Esa historia continúa escribiéndose en la actualidad. La última edición dejó como vencedora de Jóvenes Jinetes a Paola Alea Caballero, cuyo nombre ya forma parte del palmarés de una competición que ha visto crecer a varias generaciones de jinetes y amazonas. Su imagen protagoniza además el cartel de la edición de 2026, como reflejo de esa conexión entre quienes ya han dejado su huella y quienes siguen construyendo el futuro del salto español.

Del 30 de octubre al 1 de noviembre, el Club de Campo Villa de Madrid volverá a reunir a las categorías Alevín, Infantil, Juvenil y Jóvenes Jinetes, con participantes de entre 9 y 21 años, además de las pruebas Open destinadas a quienes no logren clasificarse para las finales.

Durante tres jornadas se disputarán las diferentes calificativas hasta llegar a las cuatro grandes finales del domingo, con alturas que alcanzarán el 1,40 metros en Jóvenes Jinetes. Una nueva generación tendrá así la oportunidad de competir en uno de los escenarios con mayor tradición para el salto de formación en España.

Y quizá dentro de unos años, cuando se vuelva a repasar el palmarés del Trofeo, alguno de los nombres que aparezcan en la clasificación de 2026 pueda leerse junto a aquellos que hoy forman parte de la historia de la competición.

Porque esa es una de las grandes señas de identidad del Princesa de Asturias: casi 50 años descubriendo talento, acompañando generaciones y viendo crecer a quienes un día fueron jóvenes promesas y después llegaron a las grandes pistas.

Del 30 de octubre al 1 de noviembre, Madrid vuelve a ser el punto de encuentro del salto de menores. El plazo de inscripción para la edición 2026 está abierto.

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