Bautista Rodríguez Debray: “Competir por España es algo que me sale del corazón”

El sueño de un español al otro lado de los Pirineos.

Hay historias que comienzan mucho antes de que lleguen los primeros grandes resultados. La de Bautista Rodríguez Debray tiene sus raíces en una familia apasionada por los caballos y en un sentimiento por España que su padre le transmitió desde niño y que hoy sigue siendo una de sus grandes motivaciones.

De padre español y madre francesa, Bautista creció entre dos culturas, pero siempre tuvo claro qué bandera quería defender. Con apenas seis años ya la llevaba en su casco mientras disputaba sus primeras pruebas de ponis y, a sus 27 años, ha convertido aquella pasión en su forma de vida. Desde su cuadra en el norte de Francia, donde trabaja junto a su familia, dirige un negocio dedicado al comercio y la formación de caballos de salto, sin renunciar a su gran ambición deportiva: llegar a la élite internacional.

Y 2026 ha sido el año en el que ese sueño ha comenzado a hacerse realidad. Junto a “Vivoulette HD”, ha firmado la mejor temporada de su carrera, debutando con el equipo español absoluto, participando en las Copas de Naciones de Rabat y Montenmedio y colgándose la medalla de plata por equipos en los Juegos Mediterráneos de Taranto. Un éxito especialmente emotivo para alguien que reconoce que a su padre todavía se le iluminan los ojos cada vez que habla de España.

Bautista, para quienes todavía no te conocen demasiado, ¿quién es Bautista Rodríguez Debray? ¿Cómo fueron tus primeros pasos en la equitación y de dónde nace esa pasión por los caballos que, según nos cuentas, viene de tu abuelo?

Mi pasión por los caballos viene de mi abuelo, que era agricultor y que siempre había soñado con tener caballos. Cuando por fin pudo permitírselo, compró algunos caballos de salto y también de carreras. Fue entonces cuando mi hermano y yo empezamos a montar, siendo todavía muy pequeños.

Al final, es una pasión que viene de familia y que siempre ha estado muy presente en nuestras vidas. Desde niño tuve claro que quería dedicarme a los caballos y, con el tiempo, conseguí convertir aquella afición en mi profesión.

Tienes doble nacionalidad, española y francesa, pero desde muy pequeño has competido bajo bandera española. Incluso con seis años ya llevabas la bandera de España en el casco. ¿De dónde nace ese sentimiento tan fuerte por nuestro país y qué papel ha tenido tu padre en él?

Mi padre es español y mi madre francesa, pero para mí representar a España siempre ha sido algo muy natural. Desde pequeño he competido bajo bandera española y nunca he tenido dudas al respecto.

Mi padre nos educó a mis hermanos y a mí con una mentalidad ganadora, con esa cultura del deporte y con el orgullo de representar a España. Aunque Francia es un país fantástico, donde estoy muy a gusto y donde he construido mi vida y mi negocio, mi vínculo deportivo con España siempre ha sido muy fuerte.

Me encanta el deporte en general y siempre he admirado muchísimo a los deportistas españoles. Para mí, España representa la élite del deporte y siempre he sentido ese orgullo de defender sus colores.

Tu familia parece ser uno de los pilares fundamentales de tu vida. Tu hermano es veterinario, tu hermana es tu socia y tu mujer también participa en el negocio. ¿Cómo es trabajar tan estrechamente con tu familia y qué importancia tiene ese apoyo en tu trayectoria?

Para nosotros la familia es fundamental. Mi hermano es veterinario equino, es muy bueno en su trabajo y se encarga de todos nuestros caballos en la cuadra. Mi hermana también monta y es socia mía en el negocio.

Mi mujer también monta a caballo. Trabaja con mi padre y mi madre en la empresa familiar de seguros, pero además me ayuda muchísimo en el día a día de nuestra actividad ecuestre.

Al final, todos nuestros negocios son una cuestión de familia. Intentamos trabajar juntos, ayudarnos unos a otros y compartir los mismos objetivos. Para mí es una suerte poder contar con ese apoyo.

Además de jinete, eres empresario. Tienes tu propia cuadra en Framerville-Rainecourt, en el norte de Francia, con entre 40 y 50 caballos. ¿Cómo nació este proyecto y cómo ha evolucionado hasta convertirse en la estructura que tienes actualmente?

Empecé muy joven en el negocio de los caballos. Mis padres son empresarios y desde pequeño me enseñaron cómo funciona el mundo de los negocios. Pronto comprendí que, si quería vivir de mi pasión y llegar lejos en el deporte, tenía que encontrar la manera de financiar ese proyecto.

Actualmente tenemos nuestra propia cuadra en Framerville-Rainecourt, entre Lille y París, dedicada principalmente al comercio de caballos. Trabajamos con entre 40 y 50 caballos de manera permanente, sobre todo ejemplares jóvenes, aunque también tenemos algunos de más edad para competir.

Llevamos varios años vendiendo entre 30 y 50 caballos anuales. Es una actividad importante, que nos permite seguir creciendo y reinvertir en nuevos caballos.

Vuestra actividad se centra principalmente en la compraventa y formación de caballos jóvenes. En un deporte en el que los grandes caballos alcanzan precios extraordinarios, ¿cuál es vuestra filosofía de trabajo y cómo conseguís identificar ejemplares con potencial?

Creo que uno de los mayores problemas de nuestro deporte es encontrar buenos caballos y, sobre todo, poder comprarlos. Cuando no tienes presupuestos enormes, tienes que ser inteligente y buscar oportunidades.

Por eso nos centramos principalmente en caballos de cuatro y cinco años, intentando encontrar ejemplares con el mayor potencial posible a precios que todavía sean razonables. Aunque incluso a esas edades, cuando un caballo es realmente bueno, ya cuesta muchísimo dinero.

Los caballos de siete, ocho o nueve años que son excepcionales y están preparados para competir al máximo nivel son prácticamente inalcanzables económicamente.

El comercio es una parte fundamental de vuestro negocio, pero tu gran ambición sigue siendo deportiva. ¿Cómo compaginas ambas facetas y cómo afrontas la difícil decisión de vender o conservar un caballo que podría llevarte a competir al máximo nivel?

Si, porque es lo que nos permite mantener la estructura y seguir invirtiendo. Pero el deporte siempre ha sido la razón principal por la que monto a caballo. Mi sueño desde pequeño ha sido llegar al máximo nivel.

Por eso intentamos que ambas actividades vayan de la mano. Cuanto más crezca nuestro negocio, más posibilidades tendremos de invertir en caballos de calidad y de conservar ejemplares que nos permitan competir en los grandes concursos.

Nuestro objetivo ahora es aumentar el nivel de los caballos con los que trabajamos, tanto desde el punto de vista comercial como deportivo. También estamos abiertos a encontrar nuevos socios y desarrollar colaboraciones con personas que compartan nuestra visión y nuestras ambiciones.

También habéis comenzado a desarrollar vuestra propia cría, con entre cinco y diez nacimientos al año. ¿Qué buscáis con este proyecto y cuáles son vuestros objetivos de crecimiento para los próximos años?

Es un proyecto bastante reciente. Empezamos hace apenas dos o tres años y actualmente tenemos entre cinco y diez nacimientos anuales.

Todavía estamos en una fase inicial, pero tenemos mucha ilusión por ver cómo evoluciona en los próximos años. Queremos seguir desarrollando la cuadra, tanto en el comercio como en la cría, y aumentar progresivamente la calidad de los caballos.

Entrando ya en la parte deportiva, 2026 ha supuesto un importante punto de inflexión en tu carrera. Has debutado con el equipo español absoluto, participado en las Copas de Naciones de Rabat y Montenmedio y disputado tu primer concurso de cinco estrellas. ¿Cómo has vivido este salto a la alta competición y qué importancia ha tenido Vivoulette en tu progresión?

Sin duda, este ha sido el mejor año de mi carrera deportiva. He tenido la suerte de contar con una yegua extraordinaria, Vivoulette, que me ha permitido dar un paso muy importante.

Gracias a ella he podido competir a un nivel al que hasta ahora no había llegado, participar en mi primer concurso de cinco estrellas y conseguir resultados muy importantes, como el segundo puesto en el Gran Premio de cuatro estrellas de A Coruña.

También ha sido un año muy especial por haber tenido la oportunidad de formar parte del equipo español absoluto y participar en competiciones tan importantes.

Ahora queremos seguir construyendo sobre esta base. Tenemos otros buenos caballos que vienen detrás, pero también estamos buscando nuevos ejemplares que puedan acompañar a Vivoulette y permitirnos participar en más grandes concursos la próxima temporada.

Uno de los grandes momentos de la temporada ha sido, sin duda, la medalla de plata por equipos conseguida con España en los Juegos Mediterráneos de Taranto. ¿Qué significó para ti alcanzar ese podio defendiendo los colores españoles y cómo recuerdas aquella experiencia?

Fue algo increíble. Este año he podido cumplir uno de mis grandes sueños, que era conseguir una medalla en un campeonato representando a España.

Terminamos segundos por equipos y para mí fue un momento muy especial. Una medalla por equipos tiene un valor enorme, porque es un resultado que compartes con tus compañeros y con todo tu país.

Representar a España siempre ha sido una de mis mayores motivaciones y conseguir una medalla con sus colores es algo que me hace sentir especialmente orgulloso.

Desde pequeño he soñado con ganar grandes títulos para España y esta medalla ha sido un paso muy importante. Me da todavía más motivación para seguir trabajando y luchar por objetivos mayores.

Después de una temporada como esta, con grandes resultados internacionales y la confianza de François Mathy, es inevitable mirar hacia adelante. Has hablado del Campeonato de Europa de 2027 y de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. ¿Cómo afrontas esos objetivos y qué crees que puedes aportar al futuro del equipo español de saltos?

Me gusta mucho fijarme objetivos y tener sueños. Mi mayor sueño deportivo es poder representar algún día a España en unos Juegos Olímpicos. Es algo que me motiva muchísimo cada día.

A medio plazo, si Vivoulette sigue evolucionando como hasta ahora, si tenemos acceso a grandes concursos y continuamos consiguiendo buenos resultados, ¿por qué no pensar en los Campeonatos de Europa del próximo año? Y, por supuesto, ¿por qué no soñar también con los Juegos Olímpicos de Los Ángeles?

Sé que son objetivos ambiciosos, pero creo que siempre hay que tener sueños para seguir avanzando. Vamos a continuar trabajando muy duro, buscando buenos caballos y haciendo todo lo posible para progresar.

También quiero agradecer a François Mathy Junior el magnífico trabajo que está haciendo y la confianza que ha depositado en mí. Por mi parte, seguiré estando a su disposición y dando siempre lo mejor.

Esta temporada nos ha dado mucha confianza y espero sinceramente que la próxima sea todavía mejor.