Opinión OC

Rosa Cabero - Directora de OcioCaballo


 

Internet, el gran avance de nuestros tiempos

 

El avance tecnológico, los medios audiovisuales, los teléfonos móviles… nos encontramos ante una carrera de fondo que crece imparable ante nuestros ojos y de la cual sin duda a la cabeza se encuentra Internet.

 

El ciberespacio es lugar de ilimitadas posibilidades, que nos ha sumergido en un mundo incontrolado que viene arrastrando a propios y extraños.

 

Cuando hace casi una década llegó a España, los que tomamos la opción de utilizarlo como medio de comunicación de grandes posibilidades y como la herramienta indiscutible del futuro, nos encontramos con la gran dificultad de tener que explicar a la inmensa mayoría en qué consistía, sus grandes ventajas, etc. ya que en nuestro país a más de uno les producía rechazo por el miedo a lo desconocido.

 

En la actualidad todo eso ha cambiado, el gran reto está más que superado y ahora surgen nuevos problemas incontrolados que derivan de tan meteórica carrera: ¡Todos podemos acceder a Internet y de forma prácticamente gratuita!, a partir de este momento nuestra personalidad se desdobla y cosas que no haríamos nunca en persona podemos realizarlas bajo el anonimato, desde hablar con desconocidos, sexo sin límites, medicamentos sin receta on-line y si me lo apuras hasta comprar un riñón.

 

Ante la imposibilidad de controlar todo esto, se nos ha ido de las manos y algo que es uno de los mejores avances tecnológicos de nuestra era, se está convirtiendo en una trampa mortal para los más inocentes.

 

A nivel económico los grandes fraudes van destinados a pequeñas empresas que sin ningún conocimiento del tema confían su publicidad en “sitios web” pensando que en la red todos son iguales y en ningún momento se paran a constatar el número de visitas, la calidad de la misma o contenidos que puedan acreditarla como una plataforma interesante para sus compradores. De esta misma manera y siguiendo el comportamiento del fácil intrusismo profesional que existe en este medio, los responsables manipulan sus estadísticas con un par de herramientas de trabajo, algo muy sencillo de realizar.

 

Las páginas web, se denominan a sí mismas portales, los blogs páginas web y así un sin fin de despropósitos, que forman una maraña de tecnicismos donde los ciudadanos de a pie se pierden y terminan confundiendo la página personal que cualquier aficionado se monta con su primo y la vende al público como la “number one” con Yahoo, Terra, Yacom, o cualquier portal de demostrada reputación, aferrándose únicamente a que aparecer en la primera es gratis y en las demás te cuesta un disparate.

 

Es lamentable que un avance tan singular, a pesar de las grandes ventajas que ofrece con sus múltiples posibilidades tanto a nivel laboral como personal, se haya convertido en una puerta abierta para muchos desaprensivos y que nadie lo pueda controlar.

 

 

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