Más confinamiento, pero no hay mal que cien años dure – OPINIÓN

Arrancamos una nueva semana con un precioso lunes primaveral, que en estos momentos para muchos representa lo mismo que un jueves o un domingo.

Los días pasan lentos o rápidos, pero con las mismas rutinas que nos hemos marcado desde el comienzo de este confinamiento, que hay que reconocer que al principio nos mantenían activos, vitalistas y con fuerza para aguantar el tiempo marcado por la ley, pero que cada vez se hace más cuesta arriba llevarlos sin alterarse, en medio de sucesivas prorrogas de encierro.

La mente debe estar positiva y mirar al futuro con optimismo -nos dicen los psicólogos- y a pesar del dolor que produce las numerosísimas pérdidas de seres humanos que esta pandemia se está llevando por delante, aplaudir cada tarde al son del “Resistiré” a los millares de profesionales que están arriesgando la vida por los demás y dar gracias cada día porque somos afortunado, si ni nosotros ni alguien de nuestra familia está contagiado.

No nos engañemos, inevitablemente todo esto comienza a pasar factura, porque añadido al dolor anteriormente citado, vemos ante nosotros un futuro muy negro para muchos profesionales de distintos ramos, incluido nuestro deporte.

Necesitamos con urgencia que se retome la actividad, por supuesto como piden todos los profesionales entre las medidas de seguridad que marque la ley, porque el tiempo pasa y los pagos se mantienen intactos, entre una burocracia inalcanzable para obtener ayudas.

Este sector como muchos otros se siente impotente y desesperado y ya no sabe que hacer para que alguien les escuche, para que alguien entienda que cada vez que nuestros gobernantes entran en un baile de cifras de fallecidos, ingresados y curados que nunca les cuadra y anuncian una nueva prorroga de confinamiento, significa para la mayoría como una caída libre por un precipicio cuyo retorno a la cima, se antoja cada vez más inalcanzable, por muy positivos que queramos ser.

Ánimo que ya queda menos y atendiendo al refranero español que es muy sabio, recordad que “no hay mal que cien años dure”.

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